No hay manera, Anna Casanovas

jueves, 24 de noviembre de 2022

Título: No hay manera (#5 Los hermanos Martí)

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Martina Martí ha visto cómo sus hermanos se enamoraban y ha crecido convencida de que le sucedería lo mismo: conocería al amor de su vida, tendrían que superar algún escollo y al final todo saldría bien. Mentira. El amor no todo lo puede y por eso ahora ella se dedica solo a escribir sobre él, nada de vivirlo: es un sentimiento demasiado peligroso.

Martina tiene una novela a medio terminar y no sabe si logrará publicarla, hasta que un día su editora le hace una propuesta: escribir una biografía y a cambio ella defenderá su historia. 

Pero hay un problema, quizá más, pero uno muy grave: el protagonista de la biografía es el chico que le rompió el corazón. 

Hay personas que entran y salen de tu vida sin dejar huella y otras que no hay manera de arrancarte del corazón, pero ¿qué sucede cuando el destino te coloca justo delante de esa persona? ¿Te quedas o sales corriendo?


 
Llegó el día, después de diez años desde que leyera Hotel California, el último libro de los hermanos Martí publicado hasta la fecha, puedo decir que se cierra un círculo precioso de la mejor manera, con la historia de la hermana pequeña, de quien solo había retazos de un inicio y que se ha convertido en todo lo que esperaba y mucho más. Anna da una estrutura diferente a esta novela con respecto a las anteriores, la parte del presente está narrada en primera persona por Martina (y por Leo!!), pero también viajamos hasta el pasado para conocer de seguido cómo empezó todo. Emocionante sería el adjetivo que mejor define la historia de Martina y Leo porque es suya, hay altibajos, hay muchos momentos en los que no es suficiente con sentir y solo el paso del tiempo puede permitir que lleguen hasta lo que siempre han deseado.
 
 
Martina es escritora, sus libros son publicados por una editorial, solo que su nombre no aparece por ningún sitio. Sí, escribe libros por encargo, lo que le permite tener unos ingresos fijos y seguir trabajando en su segunda novela. La primera no funcionó nada bien, pero siente que está haciendo lo que le apasiona y que la decisión de dejar Derecho fue la más acertada. Una reunión con su editora pone su mundo del revés porque un personaje importante, el juez más joven de la historia que ha conseguido que se modifiquen leyes y ha dictado condenas ejemplares quiere que sea ella quien escriba su autobiografía... y nada menos que desde Escocia donde la está esperando Leo!


Como ya imaginas, ese juez no es otro que Leo, la figura que sobrevolaba en los anteriores libros como alguien que ponía en los ojos de Martina más lágrimas que alegría y que poseía un aura misteriosa alrededor. Desde luego, es en este libro donde por fin conoces a Leo, tanto en el pasado como en el presente y he de decir, que, a medida que avanzas y vas conociendo más sus motivaciones, más irremediablemente caes como cayó Martina.


Leo fue el brillante alumno de Derecho que había estudiado con ahínco la carrera a la vez que en sus últimos años se preparaba la oposición para la judicatura. De un pasado del que no conoces a penas nada, siempre tuvo claros sus objetivos, en los cuáles no estaban conocer a una chica capaz de despertarle curiosidad, ni mucho menos ayudarle mientras estaba teniendo un ataque de pánico justo antes de que se matriculara en la facultad. Así es su primer encuentro, muy de película, muy especial y lleno de magia por todo lo que viene después. No es una relación al uso, no sé si acaso le pondría esa etiqueta, porque Leo se resiste a desviarse del camino autoimpuesto y sus primeros encuentros están salpicados en el tiempo.
 
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Martina es un ser de luz, es buena y divertida y está verdaderamente ahogada en unas expectativas que no le hacen feliz pero en las cuales continúa avanzando. Siempre quiso escribir, pero ser abogada parecía más seguro, así que siguió el camino que ya parecía tener desde hace mucho. Los momentos con Leo son un paréntesis, con él es ella misma y siente que es escuchada y valorada porque a pesar de que sus hermanos la quieren con locura, su puesto en la familia está muy marcado y siente que nadie la ve tan bien como Leo; sin embargo, no puede pasar por alto la confusión a la que llega este en un momento dado porque el daño que puede causarle puede ser irreparable.

Todo esto y mucho más, muchísimo!! vas descubriendo en la parte del pasado hasta llegar a su presente y, entonces sí, conocerlos como adultos y como dos personas que vivieron un amor que creían indestructible y que tienen que volver a conocerse, una con las defensas bien alzadas y el otro dispuesto a tirarlas abajo con el convencimiento de que, ahora sí, puede darse por completo a ella. El entorno de las Highlands escocesas es de ensueño, un telón perfecto para que Leo se abra por completo y Martina vaya dejando que las fisuras en su armadura con respecto a él sigan su curso.

Este libro ha sido toda una montaña rusa emocional, lo ha sido para sus protagonistas, que viven su amor de juventud sin casi mochila a la espalda, con su idas y venidas y para quienes continuaron como pudieron dejando atrás todo lo bueno y lo malo que vivieron; hoy, siendo ambos adultos que han pasado por relaciones, por triunfos y fracasos laborales, que han sufrido pérdidas y alegrías, tienen que decidir si deben dar el paso, arriesgarse o seguir por su camino como hasta ahora.


Esta serie siempre ha ocupado un lugar de honor en mis estanterías y en mi corazoncito literario. Los Martí han sido sinónimo de historias bonitas, románticas, con personajes muy de verdad, y esta última entrega, esa que tanto imaginé y que ya es una realidad, recoge todo aquello que busco en una novela romántica y lo lleva a otro nivel. Recomendables todos y cada uno de estos libros (y todos los demás de Anna).

 
 

Hotel California, Anna Casanovas

jueves, 17 de noviembre de 2022

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Título: Hotel California (#4 Los hermanos Martí)

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Álex y Marc Martí son gemelos idénticos, aunque por dentro son polos opuestos. Antes eran inseparables, pero hace años que apenas se hablan, hasta que Álex le pide un favor a Marc: hacerse pasar por él en el trabajo.

Marc acepta porque está en deuda con su hermano. El problema es que, mientras se hace pasar por Álex, conoce a Olivia en el Hotel California y se supone que tiene que ayudarla a salvar el hotel que ella ha heredado de su abuelo. Él, que se cree incapaz de ayudar a nadie, por Olivia está dispuesto a intentarlo.

Y en Estados Unidos, Álex, que no sabe qué hacer con su vida, se encuentra con Sara, una chica que tampoco es lo que aparenta y que le demuestra que, a pesar de lo que dicen el resto de hermanos Martí, él también tiene corazón. Lo único que tiene que hacer es atreverse a utilizarlo.  

Ni Álex ni Marc pueden fingir eternamente que son otra persona. ¿Qué sucederá cuando tengan que volver a ser ellos mismos?


¡Increíble cuarto libro de los hermanos Martí! Me ha encantado de principio a fin y me atrevería a decir que a falta de leer a Martina, este libro es el más romántico de todos porque las historias de Marc y Álex son de película preciosa que te hace suspirar. El cambio de la primera versión de hace años a esta nueva ha sido sustancial, sobre todo para la historia de Álex y creo que ha sido todo un acierto porque es maravillosa y volver a reencontrarme con Marc, mágico.

 

El libro arranca con un argumento muy de película Tú a Londres y yo a California porque Álex pide a su hermano gemelo que se haga pasar por él en la lectura de un testamento del que poco sabía; ambos son prácticamente idénticos, a excepción de la cicatriz de Marc, pero ni el notario le ha visto nunca en persona ni la nieta del señor Millán estuvo con él más de diez minutos cuando conoció a este. Marc, desde hace años, está sumido en una espiral peligrosa y lo que menos le apetece es tener que hacerse pasar por su hermano como cuando iban a la facultad, pero Álex habla claro por primera vez y Marc es consciente de que tiene que hacer esto por él.

 

Marc es veterinario, aunque también tiene la carrera de económicas, y hace años vivió el peor momento de su vida y desde entonces no es el mismo. Acudir a la lectura del testamento del dueño de un hotel de la Costa Brava a quien su hermano conoció justo antes de encontrar su actual trabajo es algo que cree que no le llevará más que un par de horas de su tiempo. Pero no iba a ser todo tan fácil, porque una de las cláusulas del testamento es que Álex ayude a Olivia, nieta del fallecido, a hacer solvente el Hotel California para que no se convierta en una carga para ella.

 

Olivia Millán no puede creerse que su abuelo haya hecho semejante locura. El hotel, desde que era una adolescente y su madre la dejó a cargo de su abuelo, ha sido su vida entera y los empleados del mismo, su familia; la llegada de Álex (que es Marc) a su vida levanta suspicacias, pero no tiene más remedio que trabajar de forma conjunta si quiere recuperar su hotel y dehacerse de él.

 

Los primeros momentos están llenos de indiferencia y distancia por parte de Olivia, pero pronto Marc se gana a todos en el hotel con sus ganas de ayudar donde lo necesitan y diseñando un plan de viabilidad que le permita a Olivia salvar el hotel. Entre arreglos y apagar fuegos, se establece entre ellos una cómoda rutina que hace que se vayan viendo con otros ojos, que Olivia se permita vivir más allá de las cuatro paredes del hotel y que Marc vaya haciendo las paces consigo mismo y con lo que ocurrió hace seis años. 


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Álex, por su parte, no pensó que el cambio de vida que creía necesitar llegara tan pronto y es justo en Las Vegas donde conoce a una chica que pondrá su mundo del revés. Hace parada en la ciudad del pecado antes de ir a San Francisco para cerrar la compraventa de un hotel para la cadena hotelera para la que trabaja, y en un choque fortuito se dejará arrastrar por Sara a vivir auténticos clichés de película: novio falso para acudir a la boda de su amiga y una atracción irresistible.

 

Sara tampoco pensó que su vida podía cambiar de un momento a otro y justo eso es lo que pasa en Las Vegas, pero no una vez, si no dos, y a partir de esos días, ya nada será igual porque su situación familiar da un vuelco y es difícil gestionar los sentimiento que empieza a tener por casi un desconocido con quien le unirán unos lazos que traen malos recuerdos.

 

Ambos sufren un gran impacto cuando se encuentran en San Francisco en un entorno laboral y habrá reproches por los dos lados cuando por fin se den cuenta de qué pasó en Las Vegas y cuál es su situación actual, si es tan insalvable como parece o los dos apostarán por hacer crecer eso que existe entre ellos.

 

Los conflictos están servidos para los gemelos Martí con sus respectivas relaciones incipientes, a lo que hay que sumar el peso de la mochila emocional que arrastran durante años y el enfrentarse a la posibilidad de que pueden perder si lo arriesgan todo. Los líos y enredos no cesan, los encuentros apasioandos y los abrazos que sanan y protegen y, por supuesto, los epílogos, el del propio libro y los capítulos inéditos, simplemente, perfectos, justo lo que esperas de parejas reales para quienes más allá de vivir un amor de película, las dificultades no desaparecen. Hotel California ha entrado pisando fuerte en el top de la familia Martí... y de la autora! Martina, solo faltas tú ;)

 

1. Nadie como tú

2. A fuego lento

3. Dulce locura

Dulce locura, Anna Casanovas

jueves, 10 de noviembre de 2022

Título: Dulce locura (#3 Los hermanos Martí)

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Cuando Helena y Anthony se conocen a través de Gabriel y Ágata, saltan chispas, a pesar de ser polos opuestos. Sin embargo, el tiempo de Anthony en Barcelona tiene los días contados porque, aunque su estudio de arquitectura había delegado en él un nuevo proyecto, una llamada de su padre lo reclama para que vuelva a Londres.

Entre la distancia y el secreto que esconde Anthony, su relación queda en un punto muerto. 

Ahora Anthony debe averiguar si está dispuesto a ayudar al hombre que lo ha hecho dudar de sí mismo durante toda su vida mientras lucha por recuperar el amor de Helena.


Ecuador de la saga, la historia de la hermana más dulce, pero no por ello la menos fuerte; aquí tiene que lidiar con un chico a quien los demonios del pasado, por mucho que diga que los dejó atrás, vuelven con fuerza y parecen eclipsar todo sentimiento bonito que pudiera estar surgiendo. Tendrás que averiguar cómo hace frente a estas adversidades y cómo se enfrenta a un giro vital imprevisto que se suma al cuestionamiento sobre su propia dirección profesional.

 

Ya en el libro anterior puedes intuir que entre Anthony, el amigo de Gabriel en inicio y ahora de Guillermo también, ha podido tener algo con Helena Martí, pero no es hasta su libro que ves cómo esos primeros momentos, cuando él está en Barcelona por trabajo, comienzan a salir, a conocerse y parecen tener una bonita complicidad.

 

Helena está centrada en sus estudios de medicina, pero no termina de ubicarse y no cree que esa sea su verdadera vocación, pero como sí que es un poco cabezota y no quiere dejar las cosas a medias, ella continúa yendo a clase, estudiando, haciendo las prácticas y superando cada examen con nota. La relación con sus hermanos y hermanas es muy buena y ahora, que va conociendo un poco más a Anthony, siente que podrían tener algo más que una amistad. A pesar de tener algunos años menos que él, Helena es una chica madura y afronta los problemas de cara, sean cuales sean.

 

La vida de Anthony ha sido solitaria, en una palabra. Si no hubiera sido por su niñera, la señora Potts, su infancia y adolescencia habría estado llena de miradas decepcionantes, comentarios hirientes, desprecios y desplantes por parte de su acomodada familia que iban minando su autoestima de forma ineludible. La única persona que estuvo a su lado fue Miriam Potts y fue ella quien lo ayudó cuando más lo necesitaba. Pronto se dio cuenta de que no aprendía como los demás niños y eso fue siempre un motivo de vergüenza para su familia, sin embargo, él fue superando cada curso hasta llegar a ser el arquitecto que es hoy.

 

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Toda su historia la vas conociendo poco a poco y entendido las reticencias que tiene, los problemas de confianza y por qué no quiere acercarse demasiado a nadie. Todo esto parece no tener importancia cuando conoce a Helena y se queda prendado. Podría decirse que es un flechazo continuado, porque de ese primer fogonazo intenso, pasa mucho tiempo hasta que pasan a ser algo más, podría decirse que hay más slow burn que otra cosa.

 

Y esto ocurre porque Anthony ve toda su vida desestabilizada por una llamada: su padre, después de años de silencio, le exige que regrese a Londres porque, según sus palabras, puede que por fin resulte útil. No voy a contarte mucho más porque parte de conflicto interno de Anthony proviene de las consecuencias que se derivan de esa llamada y lo que supone para su vida profesional y personal.

 

Puede que te parezca una historia sencilla al principio, pero irás viendo cómo se va complejizando en el afán de superación del Anthony adolescente, la soledad que siente de adulto, cómo parece encontrar su sitio junto a Helena y cómo la lucha por mantenerlo es inevitable, aunque pudiera no ser sufiente. Ella, como decía al principio, me ha parecido un personaje muy fuerte en su aparente fragilidad que parece no temer a nada! Su vida también se verá totalmente alterada, verás el giro que te espera en este libro. Aún quedan dos libros, tres hermanos... hay familia Martí para rato aún :)


1. Nadie como tú

2. A fuego lento

A fuego lento, Anna Casanovas

viernes, 4 de noviembre de 2022

Título: A fuego lento (#2 Los hermanos Martí)

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Guillermo Martí está harto de ser el malo de la película. Quizá ha pasado demasiado tiempo con sus hermanas, porque empieza a creer que tienen razón y que su trabajo le está chupando el alma. Quizá ha llegado el momento de hacer una pausa y tomarse esas vacaciones. En cualquier caso, lo decidirá cuando termine el proyecto que lo ha llevado a Nueva York. Si hubiese podido descansar en el vuelo, tal vez lo vería todo más claro, pero la chica que iba sentada detrás le ha hecho la vida imposible.

Emma Sotomayor ha decidido convertirse en otra persona. Tal vez no sea muy valiente y tal vez debería enfrentarse a sus miedos, pero ha decidido hacer todo lo contrario y mudarse a otro continente para convertirse en cocinera. Nada de compromisos ni complicaciones, solo cocinar. Pero nada más bajar del avión se topa con la primera complicación: se ha llevado la maleta equivocada.

Guillermo y Emma no podrían ser más distintos y no puede decirse que hayan empezado con buen pie. Quizá, como en las recetas de Emma, ella y Guillermo sean dos ingredientes que no deben mezclarse.

O quizá llevarse el uno la maleta del otro sea justo lo que necesitan para que sus vidas cambien de verdad.


No me escondo: Guillermo es mi hermano favorito y tras esta nueva relectura... ¡lo sigue siendo! Esta historia tiene un algo especial, paseos por Nueva York, un desarrollo muy audiovisual y una burbuja que crean Emma y Guillermo que explota inevitablemente, pero qué bonita es la reconstrucción. Este libro habla de hacer crecer una chispita porque ninguno siente un flechazo fulminante, si no más bien un poquito de animadversión al comienzo, pero el destino hace de las suyas y a fuerza de encontrarse, ellos hacen el resto.

 

Guillermo está cansado de su ajetreada vida. No encuentra ya la motivación que sentía en viajar alrededor del mundo asesorando a empresas en fusiones y adquisiciones, en vivir en hoteles y en tener relaciones esporádicas que no llevan a nada. Se ha dado cuenta de que quiere lo que acaban de conseguir su hermana Ágata y su amigo Gabriel: alguien con quien compartir un día a día en su ciudad natal y un ritmo de trabajo que le permita estar más centrado en el cliente y no tanto en el beneficio.

 

El vuelo a Nueva York, uno que ha hecho miles de veces, resulta ser una tortura, aunque la chica que le hace el viaje de lo más incómodo se convertirá en todo un enigma que quiere resolver porque además de que con ella no funcionan sus encantadores sonrisas, no parece estar dispuesta a nada de nada, aunque pronto verá que las señales serán, cuando menos, confusas y él se encontrará entre el deseo de claudicar ante algo que no es del todo lo quiere y alejarse para evitar futuros sufrimientos.

 

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Emma está en plena huida hacia adelante tras tener una epifanía de lo que podría ser su vida si no virara de forma radical. Sus padres, eminentes médicos, no han sido todo lo cercanos que hubieran querido ella y su hermana, y lo cierto es que iba por el mismo camino: una consagración absoluta a la medicina que no dejaba tiempo para nada más allá. La admisión en un prestigioso curso de cocina en la Gran Manzana le hace dejarlo todo y comenzar de nuevo, y todo comienzo arranca con un viaje y este, en concreto, será en el avión en el que también vuela Guillermo.

 

Pronto se da cuenta de que Guillermo tiene madera de converstirse en algo más, algo que no está dispuesta a permitirse porque primero tiene que recomponerse y pensar en ella misma; aunque reconsidernado sus opciones, si accede a pasar más tiempo con él, será en su propio beneficio... razonamiento sin fisuras, ¿verdad?

 

Como decía al principio, la ciudad de Nueva York, aquí, es mágica, porque no solo recorres con ellos las zonas más turísticas, muy al estilo de la película Antes del amanecer, si no también una cotidianeidad que los lleva a una verdadera ilusión y que no afrontarán de igual manera, pues están en momentos distintos y, a veces, el amor y la atracción no lo pueden todo. Enfrentarse a los miedos, la valentía de elegirse a uno mismo, la familia y la atracción son solo algunos de los temas que trata Anna en este segundo libro de la serie.

 

Leer estas novelas es zambullirte en historias de amor muy reales que han sorportado a la perfección el paso del tiempo y que tienen la misma frescura ahora que entonces. Sería mejor que las leyeras en orden, pero si das primero con Guillermo, no dudes de que disfrutarás de la anterior, Nadie como tú, y que descubrirás un epílogo magistral que me ha mantenido en vilo hasta el final finalísimo!!

 

Nadie como tú, Anna Casanovas

martes, 25 de octubre de 2022

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Título: Nadie como tú (#1 Los hermanos Martí)

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Tras romperse la pierna y perder el trabajo mal pagado que tenía como diseñadora gráfica, Ágata Martí no tiene más remedio que asumir que no sabe qué está haciendo con su vida. Tal vez por eso decide seguir el consejo de Guillermo, su hermano mayor, y mudarse a Londres una temporada. Guillermo ha pedido un favor y Ágata tiene un lugar donde instalarse y un trabajo esperándola. 

El problema es que el favor se lo ha pedido a Gabriel.

Ahora Gabriel Trevelyan trabaja de periodista en Londres, pero de pequeño solía refugiarse en casa de la familia Martí para huir de las discusiones de sus padres y fingir que sabía lo que era querer a alguien. Por eso es incapaz de decirle que no a Guillermo, aunque eso signifique volver a ver a Ágata.

Para Ágata, Gabriel fue el chico que le dio el beso más inocente del mundo.

Para Gabriel, Ágata fue y es algo mucho más complicado.

 

¡Los Martí están de vuelta! Con unas portadas de ensueño, con capítulos finales inéditos a modo de epílogos y, lo que es más importante, con la salida de la historia de Martina, por la que muchas hemos esperado años. Esta es la tercera lectura que hago de la historia de Ágata y Gabriel y me sigue pareciendo tan bonita y dulce como la primera vez. Siempre será muy especial para mí porque, aunque no es mi favortia de los hermanos, sí fue la novela con la que conocí a Anna como escritora y con la que empecé en la novela romántica cuando solo publicaban autoras extranjeras. Sin ninguna duda os la recomiendo, veréis mucho por aquí estos libros porque estoy haciendo relectura de todos ellos hasta que llegue Martina, la gran esperada entre las novedades esperadas de todos los tiempos, pero hasta que eso llegue, os hablo de Ágata.

 

Ágata es una joven barcelonesa que ha crecido siendo la segunda hermana de una familia numerosa donde no ha habido conversaciones tabú y donde todos estaban enterados de la vida de todos. Su hermano mayor, Guillermo, tenía un mejor amigo, Gabriel, que pasaba mucho tiempo en su casa y que, de alguna forma, marcó su infancia y adolescencia como esa figura inalcanzable que siempre estaba ahí pero que nunca se convertiría en nada más allá de casi un hermano. Hoy, en la veintena, Ágata no termina de encontrar su lugar y después de una de sus desafortunados despistes que tuvo consecuencias catastróficas, decide seguir el consejo de su hermano y mudarse a Londres por unos meses para adquirir experiencia y replantearse el rumbo de su existencia. ¿El inconveniente? Gabriel le abrirá las puertas de su casa y le dará una oportunidad laboral, pero nada de eso tiene que revivir sentimientos enterrados y olvidados hace años.

 

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Gabriel lleva media vida viviendo en Inglaterra, después de un traumático divorcio de sus padres, dejó Barcelona y se mudó, junto con su padre, a la tierra de este; sin embargo, pronto su padre dejó de ser una figura referente y sumido en su desesperación, pasó a ser una sombra de lo que fue y es su abuela quien lo ha criado. Hoy, siendo editor jefe de una prestigiosa revista, no puede decir que no al favor que le pide su amigo Guillermo y consigue un puesto de diseñadora gráfica a Ágata en la revista y accede a que compartan casa, pues solo serán unos meses, aunque cuando vuelven a verse no imaginó que la adolescente que dejó atrás se haya convertido en una mujer que le atrae tantísimo.

 

Como podrás imaginar, los roces son inevitables y la multitud de escenas juntos y con los compañeros de trabajo dan el tono perfecto de novela romántica donde va cociéndose la relación poco a poco con importantes picos de explosión física porque ojo la química entre estos dos, aunque los miedos de Gabriel son difíciles de doblegar, por lo que Ágata pondrá todo su empeño.

 

Al lío que tiene Gabriel en su cabeza y su corazón, se suma una trama laboral de robo de artículos, lo que pone en jaque a todos en la revista y la preocupación por la filtración no hace más que aumentar. Todo va a entrelazarse y ninguna escena es al azar, por lo que según avanza irás viendo cómo todo va confluyendo hasta el gran conflicto.

 

Ha sido perfecto volver a esta historia, la cual he marcado lugares, frases, escenas. El cliché del mejor amigo del hermano mayor está presente, así como pinceladas de las dinámicas familiares, un prólogo muy potente, protagonista valiente que a pesar del desastre que pueda pensar que es su vida sigue adelante y un prota lleno de miedos y de cuentas pendientes con su pasado que tiene que resolver antes de darse al cien por cien. No dudes ni por un momento que los Martí se convertirán en parte de tu familia literaria.

Posibilidades, Anna Casanovas

jueves, 7 de abril de 2022

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Título: Posibilidades

Autores: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:

Óscar utiliza el metro de la ciudad a menudo y hace meses que coincide con una chica que siempre está dibujando en un cuaderno amarillo. Le intriga el cuaderno, sus ojos, cómo sujeta el lápiz y lo que siente cada vez que se cruzan sin decirse nada.

Valentina viaja de vez en cuando en metro y siempre dibuja a las personas que le gustan y cuyas historias querría conocer. Ha dibujado a multitud de desconocidos, pero hay uno al que encuentra especial, un chico al que ella llama el chico de las gafas.

El chico de las gafas y la chica del cuaderno amarillo no lo saben, pero en realidad tienen pocas posibilidades de conocerse… y, sin embargo, los dos sienten que les une un hilo invisible.

Si Óscar decide seguir el consejo de sus dos mejores amigos, quizá su vida se acerque más a la de Valentina, o quizá no. Si Valentina se arriesga a apuntarse a ese curso de ilustración, su camino probablemente se aleje otra vez del de Óscar, o tal vez no.

Las posibilidades son infinitas y la estadística nunca ha jugado a favor del amor. Pero el día que Valentina se deja el cuaderno en el metro, la posibilidad de que todo salga bien empieza a existir. El resto depende de ellos.


¡Nueva historia de Anna! Espero este momento con emoción porque sus historias son taaan bonitas, tan de verdad, tan ilusionantes y con personajes tan recuquis que siempre quiero que la lectura del libro en cuestión me dure un poco más, pero es que es imposible, es empezar y no poder parar. Anna regresa con una novela que comenzó en su blog publicando capítulo a capítulo y que se ha convertido en un libro dulce, sencillo y romántico que te hace plantearse cuántas probabilidades llegan a materializarse con las decisiones que tomas cada día en muchos ámbitos de tu vida.

 

Una de las cosas que más me han gustado de la historia de Óscar y Valentina es que entras en su vida cuando ya se "conocían" el uno al otro, es decir, que ya llevaban tiempo viéndose en el metro y justo comienzas a conocerlos tras uno de esos cruces de miradas; la sensación que te transmite es de que los personajes viven más allá de las páginas, antes y después (sé que no estoy loca, compartes esta idea conmigo, seguro) y que tú solo asistes a una parte de sus vidas, una crucial, que los lleva por caminos que pueden aportarles mucha felicidad si toman las decisiones adecuadas para ello.

 

Óscar trabaja en el departamento de Recursos Humanos de una editorial de mapas; su trabajo no le resulta apasionante, pero es bueno en lo que hace y sus principales apoyos son sus dos mejores amigos de siempre, Héctor y Ricky, a quines ve de forma semanal y quienes escuchan sus desvelos con esa chica con la que se cruza en el metro. Ellos ya no saben cómo hacerle entender que tiene que vivir su vida de verdad, que se lance a hablar con ella o que siga adelante, pero está en un momento demasiado estancado y eso no puede traerle nada bueno, ni a nivel personal ni profesional.


La vida de Valentina está a punto de cambiar si todo sale como planea; su trabajo en una empresa de tintas le ha permitido conocer un mundo completamente distinto desde que terminó sus estudios, pero su verdadera vocación es el dibujo. Quiere estudiar en Japón con uno de los mejores dibujantes del mundo, pero este camino la llevaría lejos de su hermana y lejos de ese chico con el que se ha cruzado en el metro y no puede parar de dibujar en su cuaderno amarillo.


Ese cuaderno amarillo será uno de los puntos de unión, porque Óscar lo recogerá cuando ella se lo deje olvidado en el vagón y a modo de zapato de Cenicienta moderno comenzará toda una loca búsqueda por distintos medios pero con resultados irregulares; por su parte, la pérdida del cuaderno supone para ella todo un golpe, pues posee un valor sentimental difícil de sustituir. La vida tendrá que seguir pero para los dos, ese momento, ese cuaderno, estará siempre en un lugar de su mente.


No pienses que el libro se centra en esta historia, esta búsqueda del chico y chica misteriosos porque es muchísimo más, empezando por las expectativas y los sueños laborales y los pasos necesarios para cumplirlos, por parte de ambos, incluso si eso supone dar un salto al vacío con la esperanza de que el trabajo duro compensará todo lo demás; el desarrollo personal es un punto muy importante en esta historia y todo un reflejo de fases por las que has podido pasar en la veintena. La familia y la amistad están estrechamente relacionadas en las vidas de Óscar y Valentina, son quienes los apoyan, pero también quienes les dan un toque cuando parece que han perdido el rumbo.


Si estás buscando una novela con un amor que se va fraguando en el tiempo, cargada de posibilidades y caminos que llevan a unos resultados u otros, donde los personajes pelean por sus sueños y se plantean qué tiene que tener la persona de la que se enamoren sin caer en la inercia de lo conocido... has llegado al sitio indicado porque Posibilidades contiene una vida real romántica pero no perfecta, porque nada lo es, que te hará creer en la magia, el destino y en el poder de decisión personal.

 


Semana del Libro con Anna Casanovas

miércoles, 22 de abril de 2020

carolina-valientes-anna-casanovas


¡Hola! Estamos en el ecuador de una semana cargada de celebraciones virtuales, ¿ya habéis apuntado todos los directos que queréis ver? Seguro que sí, y que pasáis un rato genial intercambiando opiniones o haciendo preguntas a vuestros autores y autoras favoritos.

De todo es bien sabido que Anna es para mí una autora especial por muchas razones, las he contado otras veces, y que cada vez que le propongo algo para el blog y me dice que sí, me emociono. En esta ocasión son Miguel y Cata, protagonistas de Carolina y Los Valientes, su último libro publicado con Titania y ganador del Galardón de Letras del Mediterráneo.

Es una historia completísima que te lleva hasta la historia reciente de España, en un momento convulso, de transición entre el pasado lleno de represión y un futuro de libertades que por momentos se vislumbraba lejano; todo ello con una parte de investigación emocionantísima y con una pareja que tiene unas escenas fantástica, con tensión, con mucha conexión, con grandes secretos que desvelar y en definitiva, por las que no puedes dejar de leer el libro.

Os dejo con las palabras de la propia Anna antes de que leáis lo que supone un Sant Jordi para un autor primerizo:

«Los protagonistas de esta escena son Miguel y Cata, dos de los personajes protagonistas de Carolina y los Valientes, mi última novela. Podéis leerla tanto si habéis leído la novela como si no. No hay ningún spoiler. En serio. Ninguno. Excepto, claro está, que la pareja protagonista acaba bien y, si me lo permitís, este año los finales felices son más necesarios que nunca.
Feliz Sant Jordi y feliz día del libro.

Si habéis leído la novela, creo que os encantará ver cómo están Miguel y Cata y también otros personajes de Carolina y los Valientes ;-)

Gracias, Sara por invitar a Cata y a Miguel a pasar este día tan especial en tu casa.

Sant Jordi 2019»



«Hay muchos días para publicar un libro, trescientos sesentaicinco para ser exactos, sesentaiséis si es año bisiesto. Y años hay muchísimos, se pueden publicar libros incluso después de muerto, puedes dejar que tus herederos se ocupen de ello. O puedes no publicarlo nunca. Esa es la opción más sensata.

—En qué estaría pensando, esto es una locura.

Miguel abandonó la idea de dormir y se sentó en la cama. Hacía meses que no le despertaban las pesadillas y sin embargo esa última semana apenas había conseguido descansar. No había encendido la luz y estaba apartando la sábana cuando notó la mano de Cata en la espalda.

—Lo siento —susurró— no quería despertarte.

—No importa. —Ella dibujó círculos con la palma por encima de la piel de él y Miguel cerró los ojos y soltó el aliento—. Yo siempre acabo despertándote cuando regreso o voy a una guardia en el hospital. Siempre me tropiezo con algo que has dejado tirado por la habitación —bromeó con la intención de seguir relajándole y también le depositó un beso en el hombro desnudo al sentarse detrás de él—. ¿Es por lo de mañana, por Sant Jordi?

A Miguel se le escapó una risa ahogada.

—Claro que es por lo de mañana. ¿Qué voy a hacer, Cata?

—¿Cómo que qué vas a hacer? Vas a ir a firmar libros a las librerías que te lo han pedido y después iremos a cenar con nuestros amigos.

Miguel dejó caer la cabeza y hundió los dedos en el pelo.

—Yo no pinto nada en Sant Jordi.

—Cariño. —Cata se levantó, encendió la luz de la mesilla de noche y se colocó entre las piernas que Miguel ya había sacado de la cama donde seguía sentado—. Tu novela se publicó hace tres meses, Carolina y los Valientes está funcionando muy bien y es normal que los libreros y los lectores quieran celebrar este día contigo. Pintas mucho.

Miguel soltó el aliento, sabía que los nervios eran algo normal, se imaginaba que incluso los escritores que ya habían vivido más de un día del libro los tenían, pero su vida había cambiado tanto en los últimos y tan a mejor que en ocasiones, como esa noche, tenía miedo de que todo fuera un sueño.

—No solo es por lo de mañana. —Llevó casi sin querer las manos hasta la parte trasera de las rodillas desnudas de Cata. Más que sin querer fue un acto reflejo. No podía tenerla tan cerca y no tocarla—. Todo esto es…

—Eh, para. ¿Vas a decirme otra vez que te están pasando demasiadas cosas buenas? —Lo observó sonreír y le acarició la mejilla—. Creía que ya dejado de pensar así.

—Y lo he hecho. —Las sesiones de terapia a las que había empezado a acudir el año anterior sin duda habían ayudado. No pedir ayuda antes había sido un gran error por su parte—. Solo que… —Tiró de Cata hacia él para hundir el rostro en sus muslos—. Sant Jordi, Cata. Tú. Esto.

Se apartó un poco y guio la mirada hacia arriba en busca de la de ella.

—¿Esto? -Cata arrugó el cejo.

Miguel atrapó la mano que ella tenía aún en su rostro y acarició el anillo que le había regalado la noche de fin de año. Habían ido a pasar unos días en Nueva York con el hermano de Cata y justo antes de las campanadas le preguntó si quería casarse con él. Ella tardó unos segundos en responder, segundos que a él se le hicieron eternos, pero lo hizo con un sí, una sonrisa y unos besos que ninguno olvidaría jamás.

—Esto. Todavía estás a tiempo de cambiar de opinión.

—Ni lo sueñes.

Y entonces Cata debió decidir que Miguel necesitaba algo más que palabras para ahuyentar los temores de esa madrugada y capturó sus labios e instantes más tarde el resto del cuerpo y sus pensamientos.



Horas más tarde sonó el despertador y Miguel, desnudo y todavía con una sonrisa en el rostro que dudaba fuese a perder en la vida, se desperezó. Cata, con una sonrisa idéntica y un beso de despedida, ya se había ido a trabajar y él había quedado con Macarena para desayunar antes de ir a la primera librería. Tenía muchas ganas de charlar un rato con su anterior jefa y amiga. Todavía escribía artículos para el periódico, pero ahora como periodista free lance. Lo había sugerido la psicóloga de Miguel en una de sus primeras visitas y lo cierto es que había sido todo un acierto; había recuperado su relación de amistad con Maca y según ella los artículos que escribía él ahora que “era un espíritu libre” eran mucho mejores que los de antes. Por no mencionar que la libertad horaria le permitía adaptarse mejor a los turnos de Cata en el hospital y le dejaban tiempo para escribir. Ya estaba trabajando en su segunda novela, algo que si lo pensaba demasiado le producía una enorme sensación de vértigo. Y felicidad.

Maca lo abrazó en cuanto lo vio, a la directora del periódico le encantaba mantener una imagen de intelectual fría e inaccesible, pero cualquiera que la hubiese visto esa mañana se habría dado cuenta de lo contenta que estaba por ver a Miguel así.

—Te estás engordando —se rio sin soltarlo—. Y no tienes ojeras. Casi no te he reconocido cuando has entrado en el café.

—Yo también me alegro de verte, Macarena. Tú estás tan guapa como siempre.

—Oh, calla. Sabes de sobra que estás insoportablemente atractivo. Suerte que Cata no dejará que se te suban los humos a la cabeza. Adoro a esa chica, no dejes que se te escape.

—Tiene gracia que digas eso, justo hace unas horas le he preguntado si estaba segura de querer casarse conmigo.

Macarena casi escupió el café.

—¿Que has hecho qué?

—Tranquila, dice que sí. Que está muy segura. —Miguel, extraño en él, se sonrojó—. No sé qué haría sin ella.

—Saldrías adelante. —Maca colocó una mano encima de la que Miguel tenía en la mesa junto al café—. Pero me alegro de que la tengas a tu lado. ¿Listo para ir a firmar un montón de libros, señor Autor?

—Listo.



La última librería del día era la de Alba, la mejor amiga de Cata, y la preferida de Miguel porque allí era donde había oído la risa de Cata por primera vez. Él había entrado por casualidad, había ido en busca de un regalo para un recién nacido y, aunque evidentemente un bebé no podía leer, había pensado que entraría a mirar.

Esquivó a tres niñas que salían con mariposas pintadas en la cara de “Una página más”, así se llamaba la librería. Típico de Alba pensar que no tenía bastante con el ajetreo de Sant Jordi y organizar también actividades infantiles.

—¡Miguel! —Alba se le lanzó al cuello—. ¡Feliz Sant Jordi! Ven. —Tiró de él con esa vitalidad tan suya—, siéntate aquí. Ya tienes cola. Te he dejado una botella de agua y una bebida de esas asquerosas que bebéis tú y Cata.

Se refería a té.

—Gracias. Tienes purpurina en el pelo y en la nariz —le señaló él al mirarla.

—Y en partes no tan nobles. —Lo besó en la mejilla—. Vuelvo a la sección infantil. Te dejo en buenas manos. —Señaló la cola de gente que efectivamente lo estaba esperando para que firmase sus ejemplares de Carolina y los Valientes—. Nos vemos luego.

Y desapareció.

Miguel sudó, tembló, charló con un montón de gente maravillosa y descubrió lo que su libro había significado para esas personas. Cada vez que una lectora o lector se despedía de él dándole las gracias por haber escrito esa novela les respondía que no, que era él el que se sentía agradecido. Había sido muy afortunado al poder descubrir y escribir la historia de Carolina, Luis, Tomás, Mateo, Jaime, Inés y de todas esas personas que lucharon por sus ideales en los sesenta. Las canciones del grupo, de Carolina y los Valientes, habían significado distintas cosas para cada uno de los lectores que conocía; una señora había bailado por primera vez con su marido al son de Esta noche, un caballero había escuchado Valientes durante los días que su primer hijo había pasado en una incubadora al nacer antes de tiempo, una chica, una adolescente, le explicó emocionada que el grupo había sido el preferido de su abuela y que ahora ella no podía parar de escuchar las canciones porque así tenía la sensación de que volvía a jugar a damas con ella.

El afortunado era él, de eso no cabía duda alguna y por eso a medida que la cola se fue haciendo corta Miguel decidió que haría todo lo que estuviera en su mano para estar a la altura del cariño de esas personas que habían dado una oportunidad a su novela, a su historia. Porque sí, en la novela se contaba la historia del grupo, de cómo se formó y de por qué desapareció, pero también estaba la suya, la de la mayor aventura que había vivido en la vida.

—Hola, ¿llego demasiado tarde?

Una voz profunda hizo que Miguel, que ya estaba recogiendo sus cosas con intención de ir a ayudar a Alba, se girase de nuevo hacia delante.

—No… —se quedó sin habla.

—Ya, se supone que no puedo estar aquí. —Una sonrisa ocupó el rostro arrugado y todavía muy atractivo de uno de los protagonistas de la novela de Miguel—. Pero ya sabes, los periodistas a veces hacemos estas cosas. Somos como espías.

Miguel sonrió y salió de detrás de la mesa para ir a dar un abrazo al recién llegado.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—No iba a perderme esto por nada del mundo, chaval. —Le devolvió el abrazo con fuerza—. Se suponía que íbamos a darte una sorpresa durante la cena, pero no he podido esperar. Felicidades.

—Gracias. ¿Dónde está tu santa esposa? —Miguel bromeó porque era eso o ponerse a llorar y le había prometido a Cata que hoy solo sonreiría—. Con tu prometida. Quería pasarse por el hospital y saludar a un antiguo compañero de facultad. Se reunirán con nosotros en el restaurante. Mañana nos vamos, haremos un pequeño recorrido por España, ya me entiendes, y después volvemos a Estados Unidos. La próxima visita sorpresa te toca a ti, a no ser que por fin aceptes venir a trabajar conmigo.

—¿Contigo? Has cambiado el verbo. La última vez que hablamos me dijiste: no seas idiota y vente a trabar para mí.

—Sí, en casa me dijeron que tal vez soy un poco brusco y distante.

—Me lo imagino.

—¿Eso quiere decir que aceptas?

—No. Eso quiere decir que tal vez hable con Cata y si algún día los dos decidimos irnos a vivir a otro país te llame.

—Eh, Miguel y su amigo el interesante señor misterioso que parece Alec Guiness, ¿me ayudáis a recoger para que podamos irnos a cenar?

—Por supuesto, señorita que parece Lucy Lui. Me cae bien esa chica.

—Y a mí —respondió Miguel—, aunque su mal humor es legendario. Será mejor que la ayudemos.



Regresaron a casa a las dos de la madrugada, Miguel estaba agotado y Cata exhausta pero ninguno de los dos tenía sueño o ganas de que aquel día terminase. Ella sujetaba entre dos dedos la preciosa rosa roja que él le había regalado nada más verla en el restaurante y guardaba en el bolsillo de la chaqueta la nota que había acompañado a la flor. Él llevaba metido en el bolsillo la edición preciosa de Peter Pan que ella le había regalado con una dedicatoria muy especial.

—¿Sabes una cosa? —Cata estaba mirando las estrellas, se habían detenido en el portal.

—¿Qué?

—Peter Pan fue un idiota al no quedarse con Tigrilla.

Miguel sonrió, en su casi primera cita (así se referían al café que se habían tomado juntos la tercera vez que se encontraron por casualidad) habían hablado de eso.

—Lo sé.

Después se giró hacia ella y la besó despacio.

—Te quiero, Catalina.

—Y yo a ti, Miguel. Feliz Sant Jordi.

—Contigo, Cata, soy feliz siempre.

Ella sonrió o quizá empezó él y la sonrisa se le contagió a ella y se dieron un último beso antes de entrar en casa.»


Espero que con este relato os vayáis ambientando para la celebración de un día del libro atípica pero en la que tendremos que mantener toda la ilusión. Yo lo haré :)

Contadme, ¿qué os ha parecido reencontraros con Cata y Miguel? Si no la habéis leído aún, ¿qué vibraciones os dan estos protagonistas?

Muchas gracias, Anna Casanovas ;)