lunes, 6 de mayo de 2019

Alexandra Roma presenta... Ojalá siempre

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Hola! Seguimos con las presentaciones, hoy con Alexandra Roma y Ojalá siempre, la novela finalista del V Premio de Titania. Esta autora nos tiene acostumbradas a historias cargadas de emoción y sentimiento, frases muy poéticas que te dejan pensando en cada escena y con momentos ágidos que traen lágrimas de forma inevitable.

Aquí vamos a encontrar a dos personajes que se conocen desde siempre pero que con el tiempo ha ido cambiando la perspectiva que tenían el uno del otro y quién mejor que ellos mismos para describir lo que significan para ellos.

Desde hoy mismo está disponible así que no hay que esperar nada de nada para sumergirte en esta preciosa historia.


¿Quién es Julieta, Marco?

Supongo que debería decir que Julieta es la pequeña de los Moreno, hermana de mi mejor amigo Rodrigo y la chica que nos perseguía por cielo, tierra y mar en Salamanca, Caños y cualquier sitio al que pudiese llegar corriendo o con su bicicleta amarilla. Podría añadir que era espontánea, tenía carácter y me obligaba a ir detrás de ella cuando me quedaba a dormir en su casa, la veía salir a la terraza en mitad de la noche y tenía miedo de que desplegase los brazos, pidiese a una estrella que los convirtiese en alas y saltase por si le había concedido el deseo.

Julieta es locura y, por extraño que parezca, toda la cordura que conozco. Imagino que a eso se le llama revolución. 

Hemos compartido una vida y la he visto de un millón de formas distintas. A veces, pérdida en las constelaciones que inventaba. Otras, conquistando el suelo que pisábamos colocando un casco en mi oreja cuando parecía que no me quedaban más sonidos en el mundo por descubrir y me consumiría en el silencio.

Un día me contó que cuando una estrella va a apagarse primero se hace muy grande, luego se contrae hasta ser muy pequeña, hasta que solo queda su corazón, antes de explotar y lanzar sus pedazos por todo el universo. Oro disparado a toda velocidad que aterriza en las entrañas del planeta y por eso tiene tanto valor, porque es lo más cerca que estaremos de tocar otra galaxia. Fue una de tantas veces en las que me impresionó.

Ahora sé por qué. 

Julieta fue lo más parecido a un mineral precioso impactando sobre mi pecho y arrollando todo lo que pillaba por su paso para quedarse en el fondo, muy profundo, en ese espacio del que no la puedo sacar. ¿Cómo voy a hacerlo? ¿Cómo voy a olvidar que su rostro se convierte en un sendero de pecas por unir si le da mucho el sol o que creó mundos sobre mi piel? Es imposible eliminar el sueño que llenaba de vida los años. Es imposible olvidar sus canciones antiguas. Es imposible escuchar La chica de ayer y no albergar la esperanza de que ella va a aparecer para volverme a sonreír y sentir que en realidad «siempre» solo es un beso escondido entre sus labios.

Supongo que debería decir que Julieta es la pequeña de los Moreno, hermana de mi mejor amigo Rodrigo y la chica de la que estoy perdidamente enamorado.

¿Cómo te quedas después de leer a Marco? Yo alucinada y con piel de gallina!! Vamos ahora con Julieta:


¿Quién es Marco, Julieta?

¿Quién es Marco? Marco era el mayor aliado de mi hermano en el arte de hacerme la vida imposible. Jugaba al fútbol, hacía dibujos a bolígrafo que NUNCA enseñaba, tenía el pelo negro revuelto y siempre llevaba una cazadora de cuero, aunque hiciese un calor alarmante. Tenía una actitud chulesca, su cabezonería no conocía límites y acostumbraba a lanzarme su asco de camiseta sudada después de los partidos, sí, esa que juré que algún día quemaría. 

Habría sido tan sencillo odiarle… Pero a mí me gustan las cosas complicadas. Los retos. Lo que, sin poderse observar, existen. Como la sangre que circula por mis venas, de la que formaba forma parte. Él es tan invisible como un sentimiento. Tan real, también. 

Una canción. Mi favorita. La que me ha acompañado etapa tras etapa y no está contenida en una cinta o en un CD, ni siquiera en una partitura, solo en mi cabeza… O puede que esas notas que nunca han sido dibujadas solo habiten en mi corazón y su sonido sea el de los latidos que activa con solo pensarle. 

Y es que… Por su culpa sufrí muchos berrinches y, a la vez, creí que podría ser cualquier cosa que me propusiera. Ese era su poder. Cuando sus ojos oscuros se posaban en los míos lo que pronunciaba con voz ronca se convertía en verdad. La nuestra. Un secreto. Un juramento en un reloj de arena. 

Son tantos los momentos… La magia… Como el día que le pregunté «¿Confías en mí?», él me contestó «¿Alguna vez no lo he hecho, chica de las estrellas?» y acabé sobre una moto con sus manos enredadas en mi estómago y sus labios susurrando contra mi oreja «Dale gas». Ese día que acabó siendo noche… Esa madrugada que recuerdo porque han pasado los años y soy capaz de sentir el viento de frente y sus gritos a mi espalda. Porque da igual que lo rápido gire el mundo, sigue siendo el instante en el que el firmamento bajó a la tierra y decidí que él era mi cielo.

Eso fue él. Una sensación. La que solo se puede alcanzar estando a su lado. La de que las alas a veces pueden ser los pies. 

¿Quién es Marco? Mi estrella más inalcanzable y un centenar de dibujos a bolígrafo que querría ver. 


¿Y quiénes sois juntos?

Julieta: «Pasado…»

Marco: «Presente…»

Lo que esconden en el pecho: «Ojalá siempre»

¿Qué te ha parecido? Mejor no apostamos sobre si va a ser una novela que nos arrancará lágrimas y suspiros, no? porque perdemos seguro, jeje
Cuéntame las ganas que tienes de leer esta historia de Alexandra!

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