jueves, 2 de mayo de 2019

Lana Fry presenta... Pide un deseo

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Hola! No me digas que la portada del libro de Lana Fry no enamora. Es un reedición, así que a lo mejor ya conoces a los personajes, pero si no es el caso, aquí la autora ha preaprado un presentación entrevista pero no a los protas, si no a sus amigos!
Desde hoy mismo puedes seguir disfrutando de esta historia que ya está disponible en Amazon.
¿Quieres saber qué le han contado? Pues sigue leyendo...


Pese a que soy yo la que ha programado esta reunión, estoy muy nerviosa. Nunca se me ha dado bien esto de conocer gente nueva, y aunque a ellos los conozco de toda la vida, casi mejor que a mí misma, es la primera vez que voy a verlos en persona. Al principio pensé en hablar directamente con Ethan y Thea, pero al final decidí contactar con dos de las personas que más los conocen: Ty y Chris, sus mejores amigos.



He quedado con ellos en la cafetería del hospital, porque Ty tiene guardia esta semana y me ha prometido escaparse unos minutos para hablar conmigo. Mientras, será con su marido con quien hable. Y ahí está, esperándome. Se levanta nada más verme, y no duda en acercarse para recibirme.



—¡Lana! —La alegría de Chris es contagiosa, aunque duda un poco antes de darme un abrazo. Está nervioso y me alivia no ser la única—. Me alegro de verte.



—Yo también.



Las sonrisas de este chico deberían estar prohibidas, y no me extraña en absoluto que tenga a Ty comiendo de su mano aunque ella se vanaglorie de ser al revés.



—¿Te apetece que tomemos algo mientras Ty viene? No creo que tarde.



Nos sentamos en la misma mesa que había estado ocupando él, y no tarda nada en pedir un café para él y un chocolate para mí.



—¿Saben Ethan y Thea que estás aquí? —pregunta con tiento, y yo niego con la cabeza.



Desde que conocí a Ethan y Thea y empecé a vislumbrar su historia, he intentado conocer más de ellos, sobre todo esa parte que ninguno de los dos quería contarme. Ethan es poco hablador cuando se trata de sí mismo, y Thea necesita tener mucha confianza en alguien para hacerlo; he tenido que currármelo mucho para sacarlos del cascarón.



Recuerdo perfectamente la noche que los llamé por teléfono y solté, a bocajarro, que quería escribir su historia. La línea se quedó en silencio y solo se escuchaba la respiración de Thea al otro lado de la línea. En ese momento me di cuenta de lo mucho que necesitaba y quería hacerlo. Ethan y Thea siempre han sido  «los amigos de»; siempre secundarios, nunca protagonistas.



—¿Puedo preguntarte algo?



—Se supone que la de las preguntas soy yo. —Me rio pero asiento.



—¿Por qué ellos? ¿Por qué escribir sobre Ethan y Thea?



En parte esperaba que me preguntara eso porque, si yo lo he hecho, ¿por qué no él? Estamos hablando de sus amigos, así que es normal que muestre interés y preocupación. Chris es sobreprotector, y teme que el libro pueda hacerles algún mal, por lo que me esfuerzo por tranquilizarlo.



—No he contado nada que no sea verdad, Chris. —No parece muy seguro, pero sé que me va a dar un voto de confianza—. Y sobre por qué  escribir sobre ellos… Porque creo que tienen una historia que merece ser contada. No es rocambolesca, ni disparatada, ni tampoco sacada de un culebrón, pero creo que tiene lo que hace falta para que la gente se identifique con ellos.



—Ethan no lleva bien ser el centro de atención. —Sonríe, divertido.



—Thea ha accedido, así que no le queda más remedio que hacerse a la idea. —Me encojo de hombros, y me entra curiosidad por saber qué maquinaciones habrá tenido que hacer para convencerlo—. Háblame de Thea.



Chris me mira un momento, y sé que contiene las ganas de rodar los ojos. ¡Como si no se lo hubiera preguntado cientos de veces! Pero nunca se queja y me sigue hablando de ella.



—Thea es… alguien especial. Todo el mundo cree que, por ser hija de quién es, todo en la vida le ha salido a pedir de boca. Se equivocan.



Thea es la única hija de los Nikklos, dueños de un gran imperio hotelero que está en vías de expansión por toda Europa.



—Ha cometido muchos errores, cierto, pero ¿quién no lo ha hecho?



—Pero los suyos fueron graves —le recuerdo, y Chris aprieta la mandíbula.



Es un tema doloroso porque tanto Ty como él están muy ligados a ese error tan grave de Thea.



—Pero ha aprendido de ellos, y eso es lo importante de todo. Lana, no habría historia que contar si Thea no hubiera dado ese paso en falso. De no ser por eso, Ethan y ella…



Su frase se queda a mitad y, al principio,  no entiendo por qué. Se levanta, sin más, y cuando escucho la voz de Ty a mis espaldas, con esa mezcla graciosa de acento inglés e italiano, se por qué no ha continuado hablando.



—¡Lana! —Es más efusiva que su marido, y no duda en abrazarme con fuerza—. ¿Qué me he perdido? —Nos mira alternativamente a su marido y a mí.



—Hablábamos de Thea.



—¿Cuál de las dos? —Pregunta, y se gana una mala mirada por parte de Chris—. Vamos, no me mires así. A la Thea adolescente le hubiera dado un guantazo bien grande, así, con la mano abierta. —Ty gesticula de forma exagerada y me echo a reír al ver que Chris tiene que echarse un poco para atrás para que no le golpee—. Pero ha cambiado, y se ha convertido en una mujer de la que sentirse orgulloso. Ha peleado con todos para cumplir su sueño, incluso consigo misma.



—¿En algún momento llegasteis a pensar que podría pasar algo entre Ethan y ella?



—No, en un principio. Chocaban demasiado. Thea metía la pata una vez tras otra, e Ethan siempre ha sido poco permisivo en ese aspecto. Siempre ha tenido muy claro lo que está bien y mal. No sé da cuenta de que, en esta vida, no todo es blanco y negro, sino que hay una gran gama de colores que nos definen.



—Muy poético, cariño. —Sonríe Ty, divertida, poniendo una mano sobre la suya. Chris se sonroja hasta la punta de las orejas—. Eso que dice sobre Ethan es cierto. Le cuesta mucho abrirse a la gente, y no deja que nadie vea de él más de lo que quiere mostrar. Todo lo contrario a Thea, que suele ser como un libro abierto.



—¿Y qué pensáis de su historia? Han pasado  muchas cosas.



—Creo que lo mejor que pudo pasarles fue que rompieran hace años. Y Thea me va a matar cuando lea esto, pero me da igual. Los conocí entonces y los conozco ahora, y sé que aquel no era su momento. Antes de que fuera posible una historia entre Ethan y Thea como pareja, tenían que escribir ellos su propia historia por separado.  



—Yo pienso igual —dice Chris, respaldando a su mujer—. Ethan siempre ha sido muy suyo, tanto, que no dejaba nada para los demás. Y así es imposible que una relación funcione. Tenía sus motivos, no es de los que hacen las cosas por hacer, pero hasta que no ha sido capaz de superar eso, no ha podido salir adelante.



—Pero lo ha hecho —intervengo, aliviada de que haya sido así—, sino, no habría historia que contar.



—Y a todo esto, ¿cuándo sale?



—El 2 de mayo.



—¡Pero si eso está ahí ya! —Ty está encantada con la idea, y no ve el momento de tener el libro para decirle a todo el mundo «mira, ahí salimos Chris y yo» o «es la historia de mis amigos». Como si no la conociera.



—¿Algo más que queráis decir sobre ellos o su historia?



—Es más que una historia romántica. Habla de segundas oportunidades, tanto de las que concedemos a los demás, como de las que nos concedemos a nosotros mismos. Habla de los sueños, de pelear por ellos, y de las decisiones, a veces erróneas, que tomamos para conseguirlos. No sé… Habla de la amistad y de la familia, y lo difícil que es la relación a veces con ellos.



—Creo que tiene los ingredientes perfectos para que, los que la lean, puedan sentirse identificados con alguna situación —acaba Chris.



Se me hincha el pecho de orgullo al escucharlos hablar, y cada vez estoy más contenta de haber dejado que ellos hablaran de Ethan y Thea.



Para contar su historia, dejaré que sean ellos mismos los que lo hagan.

La historia no puede pintar mejor, y el cariño con el que hablan sus amigos de Ethan y Thea es genial. Te dejo por aquí la sinopsis:

Nuestra vida está plagada de deseos cumplidos y por cumplir; aquellos que
creemos conocer y los que solo nuestra alma conoce; los que mueven montañas y los
que nos mueven a nosotros a seguir avanzando.
Mientras la fe de Thea en los deseos se tambalea, Ethan está a punto de cumplir
su sueño.
Diez años atrás, la vida los llevó por caminos separados. Ahora, Thea vive en
Roma y es dueña de una coqueta boutique de joyas. Puede que la relación con sus
padres no sea la mejor y eche de menos a sus amigos, pero es feliz. Por otro lado, Ethan
está en su mejor momento. ¿Cómo no estarlo si tiene el ascenso por el que ha peleado
sin descanso al alcance de la mano? Nada puede salir mal.
Pero el destino es caprichoso. Reencontrarse por sorpresa no solo tambaleará sus
vidas sino que abrirá viejas heridas que creían curadas.
No hay nada como mirar a los ojos al pasado para darse cuenta de que, por
mucho que traten de esconderse, hay sueños y deseos que son imposibles de apagar.
«Pide un deseo y yo haré que se cumpla».

¿Qué te ha parecido? Cuéntame!

3 comentarios:

  1. Hola :)
    Pues la verdad es que llama la atención. La sinopsis y la portada me han gustado.
    Besos

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  2. ¡Hola, Sara!

    Muchas gracias por dejarme tu rinconcito para presentarte a mis chicos. ¡Ha estado genial!

    Un beso

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  3. ¡Hola!
    Tiene muy buena pinta, la verdad. Creo que va a incorporarse a mi lista de pendientes xD
    ¡Besos!
    Paula

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