viernes, 24 de mayo de 2019

Todo lo que somos juntos, Alice Kellen

todo-somos-juntos-alice-kellenTítulo: Todo lo que somos juntos (#2 Bilogía Deja que ocurra)
Autora: Alice Kellen
Género: romántica contemporánea
Editorial: Planeta
Sinopsis:
Han pasado tres años desde la última vez que se vieron. Ahora, Leah está a punto de cumplir su sueño de exponer en una galería.
Y, pese al pasado, Axel necesita formar parte de un momento como ese.
Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Leah tiene que tomar decisiones que pueden cambiarlo todo, porque, a pesar de lo que ocurrió, los recuerdos de toda su vida siguen ahí; intactos, bonitos, únicos. Colándose en cada grieta que aún no ha cerrado.
Porque él sigue siendo el chico que aún no ha olvidado.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.

Se terminó. Qué viaje tan emocionante, tan sentido, tan lleno de color, de música, de risas, pero también de lágrimas, de recuerdos, de sombras. Este cierre ha sido magistral porque al llegar al final te rompes por completo y eso que el ritmo me ha parecido hasta pausado en comparación con el sube y baja emocional del primero. Solo puede decir que esta historia hay que leerla y releerla, hay muchas frases, muchos sentimientos que crecen, van y vienen, y además de la historia de amor de Axel y Leah, las relaciones familiares, la amistades que son más, una vida llena de cosas que merecen arriesgarse para mantenerlas. Ha quedado ya claro que me ha encantado, ¿no?

Si aún no has leído Todo lo que nunca fuimos quizá quieras pasarte por la reseña o por la presentación que hizo la autora en el blog. A partir de aquí hablaré de la segunda parte de la bilogía y, por tanto, habrá spoilers del primero. 

El final del primer libro supuso un shock inmenso pero inevitable porque la situación emocional por la que pasa Leah a lo largo del libro es sumamente dolorosa y se aferra a Axel, su amor de siempre, para seguir adelante pero casi por inercia. Ahora, después de tres años separados, sus vidas han seguido adelante pero no tanto como les hubiera gustado.

Por una lado está Leah, en la universidad, teniendo una relación indefinida con Landon y pintando en su estudio gracias a una beca, haciendo cada día lo que más le gusta por el propio placer de hacerlo. Su buhardilla es su santuario, nadie entra ahí. Su hermano sigue viviendo en Sydney con su prometida, por lo que no le ve mucho pero podrías decir, a simple vista, que es feliz, que dejó atrás todo lo que pasó, superándolo, que es más madura.

Sin embargo hay detalles que delatan que no es tan ella como le gustaría pensar; se contiene en muchas ocasiones cuando lo que le pide el cuerpo es hacer algo más impulsivo, no quiere plantearse qué es lo que tiene con Landon y por supuesto, los meses pasados en Byron Bay están encerrados bajo llave.

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La situación de Axel es más o menos parecida; el surf es su vía de escape, sigue haciendo encargos pero ahora trabaja en una galería de arte captando nuevos talentos para que sea su compañera, Sam, quien les represente y se encargue de ferias, exposiciones, contactos, etc. Pero el empuje que sientes en Axel no lo ves en Leah en ese comienzo. Fueron sus decisiones unilaterales las que les pusieron en los lugares que están ahora pero cuando se entera que Leah va a participar en su primera exposición no duda en asistir y presenciar el gran momento que sabía que llegaría. Después de tanto tiempo tiene más claro que ahora sí le toca luchar y vaya si lo hace.

Su intención es pasar desapercibido pero la conexión que aún les une les hace verse y es entonces cuando comienzan las interacciones, las dudas, los rencores y la determinación por parte de Axel de cumplir la promesa que le hizo al padre de Leah: ayudarla a que cumpla su sueño. Con ella no puede mantenerse en un segundo plano y le ofrece entrar a formar parte de los artistas de la galería en la que trabaja, donde no solo tendrá oportunidades a nivel local, sino también internacional, siendo París la piedra de toque para ellos.

Como te he dicho al principio el libro tiene una cadencia que te hace seguir y seguir leyendo, Axel y Leah se alternan las voces, algunos capítulos son apenas unos párrafos y creo que esos son los que más te destrozan. Cada paso que dan juntos y por separado te hace ver cuáles son sus sentimientos y cómo los expresan, con la música, la pintura, los silencios, cada gesto cómplice. Si su vida en Australia parecía ya determinada, las semanas en París suponen una burbuja que estalla en el momento menos pensado y a partir de ahí las lágrimas afloran en cada página.

Indudablemente, la relación de amor es crucial y preciosa, pero el crecimiento personal de ambos es también relevante. La necesidad de conocerse a uno mismo, se tenga la edad que se tenga, y no depender de las expectativas de los demás para elegir qué camino tomar; saber qué dirección tomar y quién quieres que te acompañe, todo ello van aprendiéndolo poco a poco en esta historia que te transporta desde las playas australianas con sus cielos azules hasta las calles de un París inigualable. La escena final son de las que marcan, aviso ;)

Así pues, deja que ocurra, ¿no?
 

2 comentarios:

  1. Estos libros no los conocía pero veo que tienen pintanza, a ver si de una vez por todas me animo a leer el género de nuevo.

    Besos =)

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  2. Me salto la reseña que estoy a mitad de la primera parte.

    Saludos

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