lunes, 14 de octubre de 2019

El hogar de niñas indeseadas, Joanna Goodman

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Título: El hogar de niñas indeseadas
Autora: Joanna Goodman
Género: narrativa histórica
Editorial: Umbriel
Sinopsis:
En el Quebec de los años cincuenta, los franceses y los ingleses se toleran a duras penas. Maggie es hija de un angloparlante y de una francocanadiense, y entre las ambiciones de su padre no existe la posibilidad de que su hija se case con Gabriel Phénix, un joven francés y de clase baja, que vive en la granja de al lado. Sin embargo, el corazón de Maggie le pertenece por completo. Cuando Maggie se queda embarazada a los quince años, sus padres la obligan a dar en adopción a Elodie apenas nace, para «reencaminar» su vida. Elodie crece en el «hogar de niñas indeseadas», un sitio al que van todos los bebés nacidos «en pecado», que forma parte del empobrecido sistema de orfanatos de Quebec. La vida de Elodie es bastante inestable y da un giro trágico cuando ella y miles de huérfanos son declarados enfermos mentales como consecuencia de una nueva ley que provee más fondos para los hospitales psiquiátricos que para los orfanatos. Maggie, que ahora está casada con un banquero que desea empezar una familia, no puede olvidar a la hija que fue obligada a abandonar. Y el pasado parece empeñado en visitarla una y otra vez, hasta que, diez años más tarde, un reencuentro fortuito con Gabriel la enfrenta a una decisión desgarradora. A lo largo de los años, las vidas de Maggie y Elodie se entrecruzan, pero parece que nunca llegarán a tocarse.

Esta historia tiene mucho drama; así, tal cual, porque el momento histórico en la que se sitúa, el lugar y el gran tema central, la maternidad, se conjugan para que tengas el corazón en un puño toda la novela, hasta el final, y sufras con las protagonista todo por lo que tienen que pasar.

Maggie vive en la provincia de Quebec, es una adolescente que adora ayudar a su padre en la tienda de semillas y que sueña, algún día, con llevarla tal y como la lleva su padre. Proviene de una familia numerosa y entre dos aguas porque su madre es francesa y su padre inglés, lo que en los años 50 del siglo XX en Canadá era foco de discusiones y disputas por el poder de unos u otros. 

Sin embargo, tanto como su vida parecía ordenada y sin sobresaltos, el regreso a casa de Gabriel, hermano de la mujer que lleva la granja de al lado de sus terrenos, desestabiliza todo y el romance adolescente que comienzan no le hace ninguna gracia sus padres. Para evitar que su relación vaya a más manadarán a Maggie a vivir con sus tíos un verano, lo que no sabían es que ese tiempo allí supusiera que su vida cambiaría por completo.

El libro arranca con Maggie a punto de dar a luz, vas atrás en tiempo para ver cómo ha llegado allí, y el punto crucial a partir del cual el vacío en la vida de esta chica parece que no se llenará nunca es que sus padres la obligan a dar al bebé en adopción arguyendo que su reputación quedará destruida y lo mejor para ella es seguir adelante como si eso no hubiera pasado.

Maggie no tiene más remedio que obedecer y sí, sigue adelante con su vida pero está rota de cierta manera y aunque vaya cumpliendo los hitos que se suponía que le tendrían que hacer feliz, no deja de pensar en su hija ni un solo día. Sientes la presión a la que es sometida Maggie por ser mujer, por tener que ser madre, por dejar a un lado su carrera profesional y por atar en corto su poder de decisión. Sin embargo, su pasado también volverá a ella y le hará tomar las decisiones que tendría que haber tomado en su momento.

Elodie es aquella bebé y también hay capítulos desde su punto de vista que son los verdaderamente desgarradores. Es llevada a un orfanato del que se ocupaban las monjas y el discurso con el que crece es que es hija del pecado y tiene que pagar por lo que hizo su madre. Esta niña no llega a comprender bien de qué hablan las monjas y simplemente es feliz en un entorno protegido y conocido, es curiosa y quiere explorarlo todo, aprender a leer y seguir jugando con sus amigas. Sin embargo, un buen día, todo cambia: los orfanatos son declarados hospitales psiquiátricos y los huérfanos que allí viven pasan a ser retrasados mentales.

Este hecho ocurrió realmente porque los fondos adjudicados por el gobierno a los psiquiátricos era mayor que a los orfanatos y el presidente de la región de Quebec decidió llevar a cabo ese cambio de denominación para acceder a mayores ayudas. La vida de Elodie pasa a ser un infierno de vejaciones, temor y un vacío absoluto. Un miedo que antes no conocía y que aprende rápido, aunque mantiene la esperanza de que su madre vaya a buscarla en algún momento.

Pasarán los años, su infancia y juventud y podras ver más allá, al igual que con Maggie, cómo su vida va cambiando, van entrando y saliendo personas importantes de su vida, cómo es la relación con sus padres después de lo que la obligaron a hacer y cómo, cuando creía que estaba todo perdido, una acción del pasado la pone en la senda adecuada.

Como puede imaginar el tiempo transcurrido para ninguna de las dos protagonistas, más de viente años, es fácil, la una ahogada por la incertidumbre y la culpa y la otra viviendo de una pequeña esperanza que cada vez es más lejana. Es una historia que te hace apretar los dientes de rabia e impotencia pero que también te hace llorar por la pureza de los sentimientos, por cómo dos mujeres tienen que hacer frente a las adversidades de su vida manteniendo su bondad. Si quieres leer una historia emocionante, dramática, con una ambientación diferente y con tintes históricos reales, ya sabes.

3 comentarios:

  1. Este libro me dejó completamente enamorada, una historia desgarradora que me hizo leer sin parar, coincido en impresiones contigo.

    Besos =)

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  2. Este libro no es para mi, lo voy a dejar pasar.

    Saludos

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  3. ¡Hola! ^^
    Me has despertado el gusanillo con tu reseña, y veo que la historia combina diferentes géneros, así que podría ser una lectura interesante.
    Besos!

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