martes, 2 de noviembre de 2021

Otra vida, Jodie Chapman

Título: Otra vida

Autores: Jodie Chapman
Género: narrativa romántica contemporánea
Editorial: Suma
Sinopsis:

Toda historia de amor tiene su comienzo.
Pero ¿y si pudieras reescribir el final?

Un emotivo relato sobre amar, perder y encontrar el valor para vivir según tus propios términos.

Nick y Anna trabajan juntos en el cine de su ciudad durante un caluroso verano. Anna es misteriosa, preciosa y pertenece a un mundo muy distinto al de Nick: es testigo de Jehová. Lo cual no impide que él se enamore perdidamente de ella.

Anna ha crecido preparándose para el fin del mundo, pero con Nick su vida se llena de música y poesía. Sin embargo, el miedo a renunciar a todo en lo que cree y a sus seres queridos hace que se vea obligada a alejarse de él y a aceptar un destino que ya no está segura de desear.

Años después, se reencuentran y descubren que el tiempo no ha cambiado lo que sienten. Pero ¿serán capaces de armarse de valor o tendrán que olvidar definitivamente al amor que dejaron escapar?


Esta historia es de esas que te dejan pensando en ella no solo al llegar al punto final, si no cada vez que tienes que dejar en libro en pausa, vuelves a ellos, a Nick y a Anna y a sus vidas, llenas de altibajos de los que vas siendo testigo gracias a la voz de Nick. Encuentros y desencuentros, pasado y presente, teniendo las cosas igual de claras o de confusas a los 18 que a los 35. Una maravilla.

 

Lo que más me impactó del libro fue el comienzo, unos saltos temporales entre el presente, el pasado del protagonista, el de su juventud y el de su infancia y una narración intimista que te hace pensar que va a vivir un dolor inmenso y que ya lo ha vivido antes. Nick acude a Nueva York a cuidar de su hermano; no sabes por qué, solo las consecuencias de los actos de este, que lo han dejado en un estado de dependencia. Comienzan ahí las reflexiones de Nick y sus miradas al pasado.

 

El prisma con el que recuerda su infancia es muy diferente a cómo la recuerda su hermano, el comportamiento de su padre con cada uno de ellos, y ahí va tejiendo ese tapiz en el que puedes ir viendo cada hilo, esos momentos de feliz inocencia pero también cómo se enfrentaron a un hecho dolorosísimo que les dejó prácticamente a la deriva a ellos dos a su padre, una sombra de lo que fue. En este contexto va cumpliendo años hasta que llega a la juventud y choca de frente con una fuerza inesperada de la naturaleza.

 

En la pequeña localidad inglesa en la que vive Anna, las posibilidades de pasar desapercibida son pocas si tienes el tipo de personalidad que tiene ella, pero además se une el hecho de que sus ideas realigiosas están muy alejadas de lo que es normal para la mayoría. Su vida ha sido su familia, su comunidad, la seguridad de tener un camino marcado con unas funciones claras, pero hace tiempo que sus inquietudes entran en conflicto con ese sentimiento de pertenencia. Cuando conoce a Nick en el cine en el que ambos trabajan, todo parece girar en torno a ellos, el mundo entero, y ese verano que pasan juntos, los marcará para siempre. Parece que no les une más que una fuerte conexión, que tienen todo en contra, que no pueden luchar contra lo que se espera de ellos y la vida les pasa por encima, pero la posibilidad de reencuentros futuros les puede servir para verlo todo con perspectiva.

 

Hay varios temas que se tratan con una acertada delicadeza en el libro. El recuerdo, la memoria, el pasado, todo lo que nos conforma y nos guía. Me ha parecido que el discurso de Nick es melancólico, en cierta manera teñido de un dolor sordo que no es capaz de gestionar porque se deja llevar, no es capaz de tener la iniciativa suficiente para decidir aquello que puede hacerlo feliz. En contraposición, la figura de Anna, que podría estar supeditada a unos valores y normas provinientes de la religión y que la sitúan en posición de inferioridad con respecto al hombre, quiere salir de ahí, aunque la presión es fuerte y tendrá también que encontrar su propio valor.

 

Es una novela donde ves crecer a los personajes, sigues a Nick más de cerca a lo largo de sus primeros años de madurez y de Anna solo tienes algunos atisbos, desde la perspectiva de Nick, pero me parece un gran personaje, muy complejo, que pone de manifiesto justo esa dicotomía entre la mochila cultural que arrastra y su propia individualidad. Una novela de encuentros y desencuentros, de conexión y dolor pero también de esperanza. Y otro de los puntos a favor es que el personaje de Anna está basado en la experiencia de la propia autora porque ella creció como testigo de Jehová y aunque no se nombre explícitamente en la novela, es fácilmente reconocible. Si te gustó Gente normal, Siempre el mismo día o Donde termina el arcoiris, te encantará Otra vida. A mí, me ha fascinado.


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