jueves, 20 de abril de 2023

Mañana y mañana y mañana, Gabrielle Zevin

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Título: Mañana y mañana y mañana

Autores: Gabrielle Zevin
Género: narrativa contemporánea
Editorial: Adn
Sinopsis: 

Un gélido día de diciembre de su primer año en Harvard, Sam Masur sale de un vagón de metro y ve, entre las hordas de gente que esperan en el andén, a Sadie Green. La llama a gritos. Por un momento, ella hace como que no lo ha oído, pero entonces se vuelve y empieza la partida: una colaboración legendaria que los lanzará al estrellato. Piden dinero prestado, favores y, antes incluso de graduarse, firman su primera superproducción: Ichigo, un juego en el que uno puede escapar de los confines del cuerpo y las traiciones del corazón, en el que la muerte no significa más que una oportunidad para recomenzar y volver a jugar.

Esta novela narra la historia de los mundos perfectos que construyen Sam y Sadie, el mundo imperfecto en el que viven y de todo lo que viene después del éxito: el dinero, la fama, la traición, la tragedia. La trama se extiende a lo largo de más de treinta años, va de Cambridge (Massachusetts) a Venice Beach (California), pasando por tierras intermedias y otros mundos.


 
Esta historia me ha fascinado. Este es el titular y lo que voy a decir a quien me pregunte por este libro porque sin ser una trama enrevesada, la forma de contarlo que tiene la autora, la delicadeza, la construcción de los personajes, ese paso del tiempo... es absolutamente perfecto porque es absolutamente real.
 
El momento en el que se inicia la novela, no es el momento en que Sadie y Sam se conocen, pero sí en el que vuelven a verse después de mucho tiempo alejados. Un cruce en una estación de metro hace que vuelvan a hablar tras años separados y reconectan, precisamente, a través de un videojuego, uno de los que había creado Sadie para una de sus clases y que da a Sam para que le diga qué le parece.

Sadie ha tenido una infancia diferente porque su hermana estaba enferma. Este hecho marcó sus primeros años y los de su familia, por lo que el ambiente hospitalario no le era ajeno, pasaba allí muchas horas y gracias a eso, conoció a Sam. La recuperación de su hermana también marcó un hito, pero ella continuó acudiendo a visitar a Sam y creando fuertes lazos de amistad a través de los videojuegos que, al final, resultaron no ser tan resistentes como creía.

Sam, en su edad universitaria, no es muy diferente a como era de adolescente, un chico retraído, tímido, poco dado a las relaciones sociales y acomplejado por las secuelas que le dejó en su pie el accidente que partió su vida en dos. Sus abuelos, de origen coreano, tienen una próspera pizzería en Los Ángeles y creen que la reaparición de Sadie en la vida de su nieto puede suponer un nuevo comienzo.

A partir de ese juego, ambos van a ir dando forma a su futuro laboral, uniéndose al equipo Marx, compañero de piso de Sam y pronto amigo de Sadie, aunque no empezaron de la mejor de las formas. Están en los años noventa y aunque las posibilidades técnicas eran las que eran,  y el papel de la mujer en este mundo también era el que era, tenía una serie de ventajas que ahora mismo no hay y ellos supieron aprovecharlas.

Ambos se hacen adultos juntos, también con Marx, y lidiando con lo que supone la popularidad, el éxito fulgurante, pero también con la toxicidad de una relación retorcida, con el peso de culpas pasadas y con decisiones con las que tienen que vivir siempre. Pasan sus veintitantos descubriendo quiénes son, qué quieren hacer y al lado de quién, pero llegar a tiempo a cada momento no siempre es fácil; de verdad, es exquisito ver esos cambios en Sadie y Sam.

Uno de los aspectos que destaco es cómo logra la autora que los personajes vivan en los espacios que no ves y luego descubres qué ha pasado. Esa acción "fuera de cámara" los dota de vida, los hace muy reales, y esos giros y descubrimientos, esas sutilidades en sus emociones y acciones hacen de esta novela una historia magnífica. Que no te eche para atrás el tema de los videojuegos si no eres jugadora, yo no lo soy y he disfrutado de este libro porque va más allá, va sobre la creación de mundos, de reglas, de emociones muy humanas aunque se jueguen en una pantalla; otro punto muy a favor, al ser una historia que abarca varios años, clave, además, en el desarrollo de este ámbito, verás cómo se va transformando el papel de la mujer en diferentes aspectos de proceso: de aguantar bromas sexistas a tomar las riendas del desarrollo de los juegos.

Hay, además, amor, mucho amor familiar, de amistad y también romántico, aunque no de la forma que esperas, pero te aseguro que vas a enamorarte de este libro y lo recomendarás, igual que voy a hacer yo desde ahora mismo.
 

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