Autora: Stephanie Butland
Género: narrativa contemporánea
Editorial: Lince
Sinopsis:
Loveday Cardew prefiere los libros antes
que las personas. Si te acercas a ella lo suficiente, podrás ver que
lleva tatuadas las frases iniciales de las novelas que más le gustan. Sin embargo, hay secretos de su pasado que jamás te revelará.
Quince años atrás, Loveday perdió todo lo que tenía y amaba en una
fatídica noche. Aquel horrible acontecimiento la llevó a convertir la
librería en la que trabaja en su único refugio, pero todo está a punto
de cambiar: alguien que conoce su pasado está tratando de enviarle un
mensaje, y no hay nada que ella pueda hacer para evitarlo.
Será a través de los libros que el lector y la misma protagonista descubrían la verdad que tantos años lleva escondida.
Este libro es uno de esos que por su portada ya intuyes que va a contener una historia maravillosa, y así ha sido, y aunque me esperaba algo totalmente distinto, me ha gustado. La vida de Loveday ha sido difícil y es ella misma quien te cuenta todo. Te animo a conocerla porque merece la pena.
Loveday es una joven independiente, que trabaja en una librería de segunda mano en York, y cuyo jefe, un tipo único y un tanto excéntrico, se podría decir que es su única familia. Vas conociendo cómo ha sido su vida de pequeña y cuál fue el hecho que lo cambió todo y que la ha llevado hasta donde está.
Su vida transcurre de forma apacible, sin sobresaltos, tiene una rutina en la librería y se ha sobrepuesto a cada revés que le ha dado la vida. Un día, yendo al trabajo, encuentra un libro de poemas en el suelo y decide poner un cartel en el escaparete para encontrar a su dueño.
Y éste no será otro que Nathan, un poeta y mago que abre una puerta que Loveday creía firmemente cerrada y que la obliga a enfrentarse a su pasado. Un chico que ve en Loveday a alguien especial pero complicada a la vez, que mantiene las distancias pero a la vez se acerca y en definitiva, alguien por quien luchar.
La narración se mueve en tres momentos temporales: la actualidad, unos años atrás cuando Loveday conoció a Rob, otro de los elementos clave en la historia, y por último, en sus años de niñez. Desde su óptica infantil relata cómo fueron esos años, lo feliz que era junto a sus padres, los momentos que compartían, sobre todo con su madre, pues su padre pasaba largas temporadas fuera, trabajando, hasta que pierde el trabajo y que pase en casa cada hora de cada día pone de manifiesto que no todo era tan idílico.
En un momento dado Loveday lo pierde todo y desde entonces se ve llena de resentimiento, furia y resignación, hasta alcanzar un estado de aislamiento que la permitió sobrevivir, y por una fantástica casualidad acaba en Sin Palabras, la librería, y ahí se quedaría.
Esta historia esconde mucho, cada página te va desvelando algo; el relato de la protagonista te va dejando entrever cosas, vas sospechando, hasta que por fin te lo confirma. Con una prosa más que cuidada lees el libro muy rápido, tanto por cómo se va desarrollando la trama como por la complejidad de los personajes. Nada es lo que aparenta y hay que ir más allá para conocer la historia completa.
Loveday estaba en un estado de pausa, lo fundamental en su vida era el ahora, no pensaba en el pasado ni se planeaba el futuro. Nathan agita su vida y es cuando se da cuenta que a pesar de todo, puede llegar a ser feliz, pero antes tendrá que reconciliarse con esos años que en su mente fundió a negro.
Las referencias a los libros, las peculiaridades de los protagonistas, la ambientación, tan inglesa, todo ello hacen de este libro una lectura deliciosa y profunda. Recomendable.
