Las tres hermanas, Heather Morris

lunes, 29 de noviembre de 2021

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Título: Las tres hermanas

Autores: Heather Morris
Género: narrativa histórica
Editorial: Espasa
Sinopsis:
 
Cuando son niñas, Cibi, Magda y Livia le prometen a su padre que permanecerán siempre juntas, pase lo que pase. Años más tarde, con solo 15 años, los nazis mandan a Livia a ir a Auschwitz y Cibi, que solo tiene 19 años, hace honor a la promesa y sigue a su hermana, decidida a protegerla o a morir con ella. Allí juntas luchan por sobrevivir. Magda, con 17 años, consigue esconderse por un tiempo, pero finalmente también es capturada y transportada al campo de exterminio. 
Las tres hermanas se reencontrarán en Auschwitz-Birkenau y allí,  recordando a su padre, se hacen una nueva promesa, esta vez las unas a la otras: sobrevivirán.

 

El resumen de esta reseña va a ser: si te gustan las historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, tienes que leer este libro; si te gustan las historias de superviviencia emocionantes con un componente familiar épico, tienes que leer este libro; si te gustan las historias basadas en hecho reales, tienes que leer este libro. En definitiva, esta autora es magnífica y con solo dos libros suyos leídos, El viaje de Cilka y este, puedo decir que es un referente para mí en libros sobre personas que padecieron los horrores de la guerra. He empezado un poco al revés con sus libros porque el gran éxito lo ha tenido con El tatuador de Auschwitz, pero lo leeré muy pronto. Ahí comenzó todo porque en el de Cilka sale el tatuador y en este, sale personajes de los dos libros anteriores.


Esta historia es la de tres hermanas judías eslovacas que pasan por el infierno en la Tierra y sobreviven. Este podría ser el titular, pero he de decir que va mucho más allá porque la autora relata ese después, ese fin de la Guerra y esa reconstrucción personal y de una nueva nación porque las tres emprenden otro viaje que las ayuda a sanar. Refleja el sentir de la comunidad judía tras el Holocausto, pero también el del resto de ciudadanos que quedaron impasibles ante el horror y tienen que enfrentar las noticias de lo que ocurrió en los campos,

 

Para comenzar del modo más emocionante posible, conoces al padre de las hermanas, cuando estas son pequeñas, cuando las hace renovar la promesa que se han ido haciendo con el paso del tiempo: la de estar siempre juntas y cuidar unas de otras. Jamás pensaron que honrar esa promesa significaría pasar por todo lo que pasarían después, pero siempre la tienen presente y hacen todo lo posible por sobrevivir. Cuando la joven Livi, de solo 16 años, aparece en una lista de traslado desde su pueblo en Eslovaquia hacia un lugar incierto para trabajar para los nazis, su hermana mayor, Cibi, no se lo piensa dos veces y la acompaña en el viaje. Previamente, el doctor ingresa en el hospital a Magda, salvándola así del mismo destino que sus hermanas. Nadie sabía qué ocurría ni cuál sería su destino, pero ni en sus peores pesadillas imaginaron lo que iban a vivir durante años: Auschwitz.

 

Comienza así toda una parte que te encoje el corazón. A pesar de conocer los hechos históricos y ficcionados a través de películas o libros, siempre me sobrepasa leer sobre esos horrores, leer sobre el dolor que puede llegar a infringir una persona a otra y sobre la fortaleza que requiere aguantar día tras día ese sinsentido. Livi y Cibi son un ejemplo de todas esas miles de personas que lo sufrieron y sus vivencias son tan abrumadoras como esperanzadoras porque el amor que se tienen las hace seguir adelante, un paso más, una hora más, un día más.  

 

Mientras, en el pueblo natal de las chicas, Magda no lo tiene fácil tampoco porque cada semana acuden a buscarla, lo que le obliga a esconderse, beneficiándose de la bondad de una de sus vecinas, mientras que otras muchas vuelven la espalda a su familia. La madre de las hermanas, Chaya, y el abuelo materno, viven meses de incertidumbre y angustia y solo puedes esperar que llegue algo mucho peor porque las cosas empeoraron, y mucho, antes de mejorar.

 

Como decía antes, más allá de su paso por los campos de concentración, la autora refleja el trauma de la experiencia, los momentos que se fijan inevitablemente en la memoria y que las acompañan a lo largo del tiempo, todas y cada una de las atrocidades que presencian las marcan porque son testigos de una maldad inabarcable. Ellas mismas tienen que buscarse las herramientas para sanar y seguir adelante, pero hacerlo de la mejor manera posible y no solamente sobreviviendo. Sus culpas, sus remordimientos, sus dudas, todo da vueltas y la felicidad no llega una vez acaba la guerra, si no que el camino que se abre ante ellas es largo y complicado aún.

 

Cuando leo un libro ambientado en la Segunda Guerra Mundial, que ya sabes que es una época que me fascina, siempre tengo la siguiente reflexión: los hombres y mujeres que vivieron esos hechos, que los sufrieron, ya no están, ya solo tenemos sus testimonios, pero ya no son fuentes de primera mano. Sin duda, la labor de esta autora con sus magistrales novelas, hacen inmortales esas experiencias y todo el mundo tendría que leerlas porque olvidar es condenarnos a repetir la historia. Tenéis que leer a Heather Morris porque, además, este libro contiene fotografías de las hermanas y de su familia, de todos aquellos que vinieron después de su episodio más oscuro. Impresionante.  


El viaje de Cilka, Heather Morris

lunes, 25 de noviembre de 2019

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Título: El viaje de Cilka
Autora: Heather Morris
Género: narrativa histórica
Editorial: Espasa
Sinopsis:
Con solo dieciséis años, la prisionera judía Cilka Klein fue convertida en la concubina de uno de los comandantes de Auschwitz-Birkenau. Se salvó de morir de hambre, enfermedad o en las cámaras de gas, pero, tras la liberación, fue acusada de colaboradora y espía ante la NKVD, la brutal policía secreta soviética. Y así, por segunda vez en tres años, Cilka se encuentra de nuevo hacinada en un tren de ganado que la transportará a Vorkuta, el gulag de Siberia situado a noventa y nueve millas del Círculo en el que deberá cumplir con más de diez años de condena de trabajos forzados. Por fortuna, Cilka consigue convertirse en ayudante en la enfermería del gulag y allí conocerá a Ivan Kovac, convaleciente a causa del maltrato y la desnutrición, y poco a poco se enamoran. Cilka descubrirá su capacidad humana para el amor, la generosidad y la supervivencia, y logrará mantener viva la esperanza en este terrible y desolado lugar.

No había leído El tatuador de Auschwitz, primera novela de la autora, pero cuando vi anunciada la salida de esta novela no me lo pensé mucho, me lancé y aunque ahora quiero conocer esa primera historia, creo que Cilka es el personaje por excelencia, más aún sabiendo que su historia fue real. Lo impresionante de esta novela es precisamente eso, una mujer pasó por todo ello, si bien no es un testimonio directo, la documentación y lo que cuentan de ella Lale Sokolov y quien la conoció hablan por sí solos. Una personaje que se enfrenta a los peores horrores y aún así mantiene un corazón lleno de fuerza, con la voluntad para aguantar un día más y que es capaz de pensar antes en los demás que en ella misma.

El libro arranca con la liberación de Auschwitz por parte del Ejército Ruso. Cilka entró allí con su hermana Magda con 16 años y con la mayoría de edad cumplida piensa que todo lo malo ha pasado; sin embargo, ante las preguntas que le hacían y las informaciones que pudieron recibir sobre ella en el campo, su vida sigue por el camino más tortuoso, es acusada de colaborar con el enemigo y es condenada a 15 años de trabajo en un gulag de Siberia.

Ya puedes imaginarte la indignación en estas primeras páginas. Los rusos la acusan de colaborar cuando nunca ha tenido poder de decisión en nada. La única opción que se le presentaba era si sobrevivir o no y ella decidió que quería vivir, para lo cual tuvo que sufrir de forma reiterada violaciones de altos cargos de las SS. Hay una frase que encierra toda la fuerza de Cilka, cuando los rusos le preguntan a qué se dedicaba en Auschwitz, cuál era su trabajo, ella dice "mantenerme con vida" y es que esa podría ser su filosofía, ese empuje que la lleva a hacer todo lo necesario para vivir un día más, adaptarse al entorno según sea este para aumentar sus posibilidades de seguir adelante.

El viaje que comienza entonces no está exento de peligro, puesto que habiendo sobrevivido físicamente al campo de concentración, tiene que hacer frente a las secuelas psicológicas de esa exposición al abuso teniendo que vivir de nuevo en una situación de privación. Lo que se encuentra al llegar al gulag es un escenario yermo, con unas reglas propias que tiene que aprender rápidamente si quiere sobrevivir y donde la brutalidad de los hombres sigue imperando.

En el tren de camino hasta Siberia entabla amistad con algunas de las mujeres, aunque alguna otra sabe de dónde viene y ese será su punto débil, pues al no querer que las demás mujeres se enteren de lo que tuvo que hacer, cederá a algunos chantajes que la pueden poner en peligro.

La vida en el campo de trabajo es brutal, las condiciones inhumanas y el trabajo esclavo al que se ven sometidas, aunque su suerte cambiaría en un momento dado y su posición será distinta, lo que le permitirá un respiro a ella misma y la pondrá en posición de ayudar a las demás mujeres de su barracón. No solo asistes a ese día a día hasta cierto punto desesperanzador, también habrá atisbos de cómo era la vida en Auschwitz, la vida de Cilka allí, los amigos que hizo, qué pasó con su familia y los recuerdos desgarradores de su vida antes, la inocencia de su niñez y adolescencia, arrebatada para siempre en cuanto se montó en el tren que la llevó hasta el campo de concentración.

Desde luego, Cilka es un personaje complejo porque tuvo que ser una mujer extraordinaria. Obligada a enfrentarse desde muy joven a situaciones extremas, encontró la fuerza para no rendirse a pesar de que todos a su alrededor lo hacían, morían y se quedaba sola. Las violaciones, los abusos, los repoches de aquellos que le echaban en cara lo que pensaban que hacía voluntariamente para vivir mejor y de lo que ella no se defiende, sino que sigue intentando ayudar a quien lo necesita, conforman a la mujer en la que se convierte. La compasión es el rasgo característico de Cilka, sin duda, anteponiendo las necesidades de los demás a las suyas, no queriendo llamar la atención pero haciéndolo invariablemente precisamente porque nadie más se comporta como ella.

En la portada del libro se indica que hay una historia de amor pero este componente es complicado. El sentimiento llega de forma tímida, no te diré hacia quién para que sea una sorpresa, pero es verdad que en la situación en la que se ve Cilka es difícil pensar en algo ilusionante y esperanzador. Es justamente eso, sin emabrgo, lo que necesita, algo a lo que agarrarse en los momentos más crudos que vive.

Al final, además, encuentras una nota de la autora contándote el proceso de escritura de este libro, la documentación, cómo surgió cuando estuvo entrevistando a Lale Sokolov, el tatuador, y supo que tenía que contar su historia. Termina así de componerse esa historia que te lleva por momentos muy difíciles y, para terminar, decirte que en final es impecable. 

Yo siempre recomiendo estas historias, las situaciones extremas, como una guerra, hace aflorar la esencia de cada persona, lo bueno y lo malo y en el caso de Cilka es un núcleo prácticamente irrompible pero no insensible, todo lo contrario. Uno de los libros que más me ha impresionado y emocionado y que espero que puedas leer para que la historia de esta magnífica mujer no se pierda nunca. De verdad, muy emocionante.