Nuestra casa en el árbol, Lea Vélez

lunes, 8 de abril de 2019

nuestra-casa-árbol-lea-vélezTítulo: Nuestra casa en el árbol
Autora: Lea Vélez
Género: narrativa
Editorial: Destino
Sinopsis:
Tras la muerte de su marido, Ana decide que la vida de ciudad, las mil extraescolares, los problemas educativos, los infinitos deberes repetitivos y la dislexia galopante de su hijo mayor son demasiado para ella. No puede más. No tiene tiempo para vivir del modo que el sistema le impone y a la vez estar con sus niños. Entendiendo que ella es la mejor «profesora de extraescolar» para ellos, decide romper con todo. Escapa de un mundo derruido y lleno de dolor, vende todo lo que la ata a Madrid y se marcha  al sur de Inglaterra, al hostal inglés que su marido le dejó en herencia.
Allí, en Hamble-le-Rice, un bucólico pueblo de pedernal junto a la desembocadura del río Hamble, Ana crea un mundo de humor, un entorno irreverente y liberal, en una antigua escuela de carpintería situada en el borde mismo del agua.
Sus hijos, Michael, Richard y María, gracias a su vida en plena libertad, extraerán de sus aventuras y experiencias personales sus propias vocaciones y destinos, demostrando que la excelencia puede alcanzarse a través de la sencillez, sin sacrificar la infancia en favor del futuro.

Esta historia me ha conquistado y me ha hecho reflexionar sobre muchas cuestiones. Los protagonistas te llevan desde el comienzo de su mano y te encuentras queriendo ir más despacio en la lectura para alargar la historia lo máximo posible. Una preciosa historia sobre el amor, la familia, la infancia, lo que supone crecer, querer aprender y ser feliz. Muy recomendable.

El libro arranca en el presente, cuando Michael, Richard y María son adultos, han tenido éxito en sus campos profesionales y están regresando a su casa, Joiners House, en barco para asistir a un funeral. Van recordando entonces sus años de infancia a través de sus recuerdos y valiéndose también de los diarios de su madre y de los escritos de Richard, el mediano, que dota a esos años de un hilo conductor, será el narrador, en primera persona, de todo lo que vivieron.

Te preguntarás qué tienen de especial estos tres hermanos que se llevan un año de diferencia entre sí, pues que los tres son niños de altas capacidades. Su inteligencia, muy por encima de la media, supone para Ana, su madre, un quebradero de cabeza en lo que a la escolarización se refiere porque no encuentra la atención que sus hijos necesitan y a pesar de que ella compensa bastante sus ansias de conocimiento no quiere educarlos en casa y aislarlos en cierta medida.

El fallecimiento del padre ocurre fuera del relato pero, sin duda, es un hecho que les marca a todos, y el detonante para que Ana decida trasladarse a Inglaterra con sus hijos para poder pasar su duelo y dar a sus hijos un entorno enriquecedor y libre. Así pues llegarán a la casa que reformaron juntos y que servirá ahora de hogar y negocio, pues a modo de bed and breakfast, les otorgará los ingresos necesarios.

Las conversaciones con los niños son los elemetos primordiales de esta historia y de las cosas que más me han gustado; las charlas en el coche, cómo convierten cada tema de conversación en charlas interminables que pasan de un tema a otro. Su forma de pensar es extraordinaria y su madre les anima, siempre contesta a sus preguntas y si no sabe las respuestas las busca; no es que tenga paciencia, es que no considera que su curiosidad sea exasperante, por lo que la relación que tienen es de respeto y admiración y llevada por esos sentimientos decide construirles una casa en el árbol, ella sola, sin la ayuda de nadie y tomándose todo el tiempo que necesite.

Ana es una mujer muy sabia. Su dolor no le impide seguir adelante y aunque sabe que ese amor que sintió por su marido no volverá es incapaz de resistirse a sentir de nuevo cuando un inquilino llame a su puerta y descubra que tiene más que ver con su pasado de lo que ella hubiera esperado.

Como te digo, las conversaciones entre los hermanos, que son muy pequeños en edad, cuando comienza el libro tienen cinco, cuatro y tres años respectivamente, dan para reflexionar largo y tendido porque no solo es que sean listos y tengan unos campos de interés algo alejados de lo que les puede interesar a los demás niños, es que su forma de ver el mundo,  de entender las relaciones, de posicionarse con respecto a muchas cuestiones, son emocionantes y sentencian las conversaciones de forma magistral. Michael es el mayor y en cierta medida es quien lleva la voz cantante de la infancia de los tres; María sea quizá la más inocente y Richard, antes y ahora, se muestra algo expectante, pero lo que sí forman es un grupo indivisible para enfrentarse al mundo.

La casa del árbol no se construye en un día y es muy especial ver el proceso que sigue Ana, todos los pasos que da, las réplicas a sus hijos y la cantidad de metáforas que usa para ello, cómo les estimula y no corta su creatividad ni curiosidad, por mucho que la escuela, sobre todo en el caso de Michael, quisiera aplacarlas de la manera más tediosa.

Este libro tiene multitud de lecturas pero ahora quiero quedarme con una en lo que respecta a la educación formal. Si bien no todos los niños y las niñas son superdotados intelectualmente, sí tienen todos una curiosidad y unos intereses que la escuela, en su mayoría, aplasta y trata de homogeneizar, dando lugar a frustraciones más o menos grandes y en última instancia a la infelicidad. Hay que tener más en cuenta los tiempos individuales, respetarlos y dar a cada uno ese punto de inicio que le motive para seguir. Desde luego, la implicación de esta madre y la forma de entender a sus hijos es fantástica y algo que tanto docentes como cada padre y madre tendría que imitar.

Así pues, no puedo más que recomendarte este libro. Es el segundo que leo de la autora despues de La sonrisa de los pájaros y puedo decir que me ha encantado y que seguiré leyendo todo lo que publique. Esta familia peculiar, esta madre con un propósito que lucha contra más adversidades de las que desearía, que tiene que rehacerse por sus hijos y que no tiene más remedio que plantearse el futuro y estos tres hermanos fantásticos que tienen unas conversaciones a las que volver con el tiempo. ¿Sabes lo que se necesita para construir una casa en un árbol? Este libro te enseñará.

La sonrisa de los pájaros, Lea Vélez

lunes, 4 de marzo de 2019

Título: La sonrisa de los pájaros
Autora: Lea Vélez
Género: narrativa contemporánea
Editorial: Destino
Sinopsis:
Alma, periodista y escritora de treinta y cuatro años, regresa a Paraíso, la urbanización en pleno campo en la que vivió hasta la adolescencia, veinte años después de que un trágico accidente acabara con su
felicidad familiar. Llamada por un impulso inconsciente, alquila la casa en plena naturaleza donde creció para tratar de reencontrarse con los recuerdos, en la esperanza de que sirvan de respuesta a sus preguntas vitales.
El accidente de su familia coincidió en el tiempo con el terrible caso del “milano negro”, nombre que le dio la prensa al asesinato de una madre y sus dos hijos en los parajes naturales de Paraíso, un crimen
del que se habló durante años, conmocionando al país, y por el que un hombre que podría ser inocente lleva veinte años en prisión. Alma decide escribir la historia de lo sucedido, hallando nuevos datos y
entrevistándose con los protagonistas del drama. La búsqueda de la verdad la reconectará con Javier, un antiguo profesor del que estuvo enamorada, y que, debido a su afición a la cetrería, fue el primero en
encontrar a las víctimas durante una de las salidas campestres con su halcón. Mientras Alma encaja las piezas del libro, reflexiona sobre las diferencias entre la realidad y la ficción, la inocencia y la culpabilidad,
la necesidad que tiene el hombre de construir un relato hilado de unos hechos incomprensibles, quizá aleatorios, y se encontrará con su propia historia, descubriendo la naturaleza desbordante que la rodea,
la verdad de su pasado y algo que jamás pensó llegar a conocer: el verdadero sentido del amor.

Esta historia es la primera que leo de la autora y sin duda repetiré porque me ha metido de lleno en la narración, la estructura me ha parecido muy dinámica y todo el desarrollo de la trama me ha tenido atando y desatando cabos hasta llegar al final.

El libro arranca con la vuelta de Alma, tras toda una vida en Inglaterra, a la que fuera la casa de su infancia, ahora en alquiler, para recabar datos y testimonios de un crimen que ocurrió en la urbanización con el fin de escribir un libro. Es curioso como la vida de esta periodista, que tiene fascinación por el lenguaje y los nombres de las cosas, se ve intrincada con lo ocurrido hace veinte años, pues semanas después de aquel crimen, ella tuvo un accidente de coche y solo sobrevivió ella de su familia; al despertar en el hospital, lo primero que recuerda y lo que le acompañó durante la convalecencia fueron los programas de televisión hablando del "crimen del milano negro".

Alma es una mujer reservada, que no recordaba gran cosa tras el accidente y que no ha querido ir más allá, ese pasado permanece en el olvido, pero conforme va investigando lo que sucedió aquella tarde de hace tantos años se va replanteando hasta qué punto es bueno o no olvidar o recordar.


<<- ¿Por qué no te gusta inventar? ¿Todo lo que escribes es siempre verdad?
- Tú eres pintor...- le dije-. Esto es como si le dices a un pintor que por qué no le gusta inventarse el paisaje. Mira..., junto a las hoces del Duero tuve una revelación. La montaña se reflejaba en las aguas tranquilas, formando una copia perfecta de la pared de roca, y me dije: esto es lo que ocurre con la realidad y la literatura. La realidad reflejada en las aguas de un río ya no es la realidad. El reflejo en el agua es la ficción. Me gusta ser la encargada de pulir el espejo.>>

No solo se reencontrará con su amiga Sonsoles, sino también con un profesor de cuando iba al instituto y del que estaba platónicamente enamorada. Javier va a tener un gran peso en la historia, pues a través de su gran afición, la caza con cetrería, y los paseos por el campo que daba, fue quien encontró los cuerpos y en la actualidad habrá sentimientos dormidos que despierten con respecto a Alma, la ayudará en su investigación para la redacción del libro, a la vez que trata de mantener algo en secreto a toda costa.

La estructura del libro, ya te he comentado antes, ha sido uno de los puntos fuertes del libro. Alma está escribiendo una novela basada en aquellos hechos, está creando una ficción de lo que fue una realidad a través de los testimonios de los jucios, de las entrevistas con la familia de las víctimas, de los agentes de la Guardia Civil, y es ella misma quien, en primera persona, te va contando esas pesquisas, te dice lo que va a incluir o no en el libro y se intercalan extractos de esas declaraciones y hasta fragmentos de los diarios de campo de Javier.

Así pues, no solo la relación de Alma con Javier, ni su proceso vital están en el centro de todo, también esos cabos sueltos que no parecen encajar y que hacen que Alma se plantee si no llevará en la cárcel viente años una persona que no ha comedito los crímenes de los que se le acusa. Porque el crimen fue atroz, el revuelo mediático sin igual y la presión para encontrar al culpable iba a más conforme pasaban los días. Así pues, con pruebas circunstanciales, entró en prisión tras el juicio donde se le decñaró culpable, el hombre que encajaba en el perfil, pero, ¿y si el verdadero asesino siguiera suelto?

Alma irá haciéndose preguntas para llegar a un final lleno de tensión y que esclarece todos los puntos oscuros que tenía el caso. Como te decía al principio, se lee muy rápido porque el ritmo no decae, los capítulos son cortos y las diferentes piezas sobre las que se articula esta novela te permiten ir a la par con Alma en la investigación y documentación para sorprenderte con el final.