Semana del Libro con Laura Maqueda

martes, 21 de abril de 2020

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Hola! ¿Cómo estáis llevando el inicio de semana? Las redes están plagadas de recomendaciones así que tened a mano vuestras listas de deseos porque estoy segura de que alguna os llamará la atención.

Espero que estéis disfrutando de todas las iniciativas que se han puesto en marcha con motivo del día del libro, incluidas las mías. En Instagram podéis publicar cómo una foto o stories de vuestra biblioteca, que yo compartiré y dejaré fijadas en las stories destacadas.

Hoy es Laura quien ha querido pasarse por aquí para regalarnos un vistazo a la vida de Héctor y Mia, protagonistas de En camas separadas y conocer lo especial que es el 23 de abril para ellos, ¿les acompañas?



«UN AMOR ENTRE LIBROS
Madrid, librería La Central de Callao.

23 de abril, Día del Libro.

Mia estaba enfadada. ¿Cómo no iba a estarlo? Se suponía que aquel iba a ser su día especial junto a Héctor y, sin embargo, iba a celebrarlo sola. ¿En qué demonios estaría pensando ese cabeza de chorlito? Sus labios se fruncieron hasta formar un puchero pero consiguió contener las lágrimas mientras abrazaba contra el pecho el libro que llevaba consigo. Se prometió que no lloraría y se dijo a sí misma que en realidad era una tontería, que no tenía motivos para tomárselo así pero… ¡Le faltaba Héctor! ¿Cómo no iba a ponerse sentimental? Al echar un vistazo a la novela que sujetaba entre las manos, sintió que esta y su historia se reían de ella, por lo que optó por meterla dentro de su enorme bolso. Odiaba el tiempo que ella y Héctor pasaban separados aunque sabía que esta vez era por una buena razón.

A pesar de que habían viajado juntos a Londres para la Feria del Libro apenas un mes atrás, Héctor se vio obligado a desplazarse a la capital británica para negociar los últimos flecos del contrato de un prestigioso ilustrador, una especie de Benjamin Lacombe pero al estilo british. Tanto ellos como Tony llevaban meses tratando de convencer al dibujante para que colaborara con ellos en la editorial de álbumes ilustrados que juntos habían fundado y el muy… artista no había tenido otro día para concertar una cita con ellos. ¡Tenía que ser justo el Día del Libro! ¡Sería cabrito! Cada vez que Mia pensaba en ello sentía que la furia bullía en su interior. Intentaron por todos los medios aplazar la reunión pero al parecer la agenda del autor era muy apretaba y se negaba a cambiar el encuentro. ¡Maldito fueran él y sus dibujos!

Disgustada, Mia resopló y varios mechones de su cabello rojizo revolotearon sobre sus ojos. Mientras caminaba por la Gran Vía, decidió recogerse el pelo en un improvisado moño alto dado que el sol brillaba con fuerza en Madrid. Hacía un tiempo precioso y la gente llenaba las calles y acudía a las librerías para hacer homenaje a una jornada tan especial como aquella.

Dado que no solían celebrar San Valentín, Héctor y ella habían planeado conmemorar ese día como el día del amor, el que se profesaban el uno al otro desde que eran unos niños y el que le tenían a los libros. Iban a hacer un tour por diversas librerías para después caminar cogidos de la mano hasta el Mercado de San Miguel y tomar algo antes de volver a casa, preparar unas palomitas en el microondas y brindar por su historia mientras veían un maratón de películas ochenteras. Según su amiga Sara, un plan tan friki cuqui solo podía habérseles ocurrido a ellos. Ahora, con Héctor en Inglaterra, sería imposible llevarlo a cabo.

Para sobrellevar mejor su creciente mal humor, Mia se encaminó hacia la librería La Central, la que está junto a Callao. No tendría a Héctor pero al menos estaría rodeada de libros. Se suponía que el día iba de eso, ¿no? Tuvo suerte porque, a pesar de que el local estaba repleto de gente, pudo encontrar una mesa libre junto al pasillo. Mientras esperaba a que la camarera le sirviera la porción de tarta red velvet  que había pedido, Mia sacó su novela y la dejó sobre la mesa para consultar el mensaje que acababa de recibir en su móvil. Era de Rose, su amiga inglesa, que le decía que tanto ella como su chico, Jack, estaban encantados de acoger a Héctor en su casa y que Miriam, la madre de ella, pensaba prepararle su famosa tortilla de patatas. Mia sonrió al imaginarse la escena. Los miembros de la familia Cole-Blasco-Mason se habían colado en su corazón desde que se conocieron y Mia no veía la hora de volver a reunirse con ellos.

Tras devolver el teléfono al interior de su bolso, Mia abrió el libro y sonrió. La historia de Alex y Rosie, los protagonistas de “Donde termina el arcoíris”, era una de sus preferidas. Tal vez por las semejanzas que tenían con ella y con Héctor, porque ellos también se enamoraron siendo unos críos. No podía haber elegido otro libro que no fuera aquel. De alguna manera era como si Héctor estuviera a su lado.

—Disculpe, señorita —la interrumpió la voz de la camarera—. Aquí tiene su pastel y también esto. ¡Que le aproveche!

Aturdida por el ímpetu con que la chica había dejado su pedido sobre la mesa, Mia no tuvo tiempo de preguntarle a qué se refería hasta que vio un trozo de papel situado justo al lado de la tarta.

Intrigada, lo abrió para ver de qué se trataba. Era una nota que decía:

«Por suerte, a nosotros no nos llevó tanto tiempo como a ellos reconocer lo que sentíamos. Feliz Día del Libro, Mia. Te quiero. Date la vuelta. H».

Sintiendo que el pulso se le aceleraba, Mia se giró en su asiento y se encontró con los brillantes azules ojos de Héctor mirándola con una sonrisa pintada en los labios. El corazón se saltó un latido en el interior del pecho. Ahí estaba Héctor, su Héctor. Despeinado como de costumbre, vistiendo una de sus camisas de cuadros, remangada en los antebrazos y… ¿Llevaba una flor en la mano? Estuvo a punto de lanzarse sobre él pero se contuvo y esperó a que Héctor se acercara.

—Hola —murmuró cuando llegó a su lado, acariciándole la nariz con los pétalos de la rosa.

—¿No deberías estar en Londres? —consiguió preguntar Mia, conteniendo la emoción.

—Conseguí cambiar la cita con ese esnob. No podía perderme vivir este día contigo. Y, mira, tenemos un libro y una rosa. ¿Qué más podemos pedir?

Emocionada, Mia rodeó el cuello de Héctor con los brazos.

—Se supone que yo debo regalarte el libro y no al revés.

—¿Para qué están las normas sino para romperlas? —le sonrió—. Este día es especial para nosotros. ¿En serio pensabas que me lo perdería?

Ella negó con la cabeza y sus rebeldes mechones de color rojo se balancearon sobre sus mejillas.

—Haremos que el Día del Libro sea siempre especial, ¿verdad?

—Siempre, camarada. —convino él.

Cuando Héctor la besó, Mia comprendió que lo importante no era la manera de celebrar el Día del Libro, sino hacerlo junto a la persona que quieres

¿A que os apetece visitar una librería especial? ¿Degustar un trocito de tarta mientras lees un fragmento de tu libro favorito? A mí sí, pero todo llegará.

Muchas gracias, Laura Maqueda ;)

Semana del Libro con Esmeralda Romero

lunes, 20 de abril de 2020

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Hola y bienvenid@s a una semana especial porque vamos a celebrar el Día del Libro de una forma diferente, ¡en nuestras manos está que sea memorable! Esta entrada especial iba a ser solo una, el día 23 de abril, pero como me pasa muchas veces, me lío, y a mi vez he liado a siete maravillosas autoras que han dedicado un poco de su precioso tiempo en participar en esto.

Os cuento, durante siete días iré publicando el relato o escena que hayan escrito siete autoras españolas. Esos relatos están protagonizados por sus personajes y tienen en común su interacción durante el día del libro.

La primera en inaugurar esta sección que, si os gusta, espero hacerla tradición, es Esmerala Romero. Hace muy poquito días, el pasado 8 de abril, salía a la venta su primer libro, Una vuelta más al sol, donde nos cuenta la historia de Liv, una joven luchadora que tiene que sobreponerse a las adversidades que le ocurren si quiere volver a vivir plenamente; en ese viaje la acompaña su fiel amiga, Sam, protagonista de la propia presentación del libro en La autora presenta y también protagonista de esta escena.

De hecho, en el directo de presentación de la novela, muchas de vosotras reclamábais su propio libro y aquí deja alguna que otra pista, y no puedo decir más. Un día del libro es Nueva York, un buen plan para hoy, ¿no?



«Llevo toda la semana visitando librerías y no he encontrado lo que estaba buscando. Por suerte, recordé que Daniel mencionó en una ocasión que conocía una librería de segunda mano en la que podías encontrar cualquier cosa y le pregunté. Hemos quedado en la puerta ya que él venía directamente del hospital tras salir de guardia.

Salgo de casa y tras avanzar por la calle 84, giro de nuevo y enfilo la calle Broadway como me ha indicado. No esperaba que la tienda estuviera tan cerca de casa.

—¿Se te han pegado las sábanas, Samantha? —pregunta desde la puerta del establecimiento cuando me ve aparecer.

—Te traigo café, camarero, así que no te quejes tanto —digo entregándole uno de los vasos de cartón que llevo en la mano—. Tu novia te diría que seguro que los tuyos son mejores, pero yo te diré que dado que te sale gratis no protestes.

Suelta una carcajada y yo me uno. Desde que empezó a salir con mi mejor amiga nuestros piques siempre han sido constantes.

—Anda, dame un abrazo que llevo sin verte desde que volviste de Boston. —Me acerco y abrazo al que a día de hoy es mi mejor amigo—. Explícame qué es eso del Día del libro porque llevo toda mi vida viviendo en Nueva York y es la primera vez que lo oigo.

—En Nueva York algún año se ha hecho algún festival o celebración intentado emular a cómo celebran el 23 de abril en Europa, pero no tuvo mucho éxito y dejaron de celebrarlo —explico mientras entramos en la librería—. Nosotras nos enteramos de la festividad por Amy, la hija de Joseph, mi portero. Hizo un viaje a España y cuando visitó Barcelona allí estaban celebrando Sant Jordi y nos contó en qué consistía. La gente compra un libro y una rosa a sus seres queridos y se los entrega ese día. Nos encantó y decidimos que desde entonces lo celebraríamos. Ya es el tercer año que lo hacemos. Y aquí estamos, día 23 por la mañana y no he conseguido encontrar nada.

—Dime lo que estamos buscando y te ayudo —propone mi amigo.

—Una edición del libro de Peter Pan —respondo sonriendo.

—Debería de haberlo imaginado. ¿Cuántas tiene ya?

—Nunca son suficientes. Este año me gustaría encontrar una ilustrada. A ver si tenemos suerte.

—Me queda claro que tú siempre la regalas ediciones de Peter Pan. ¿Qué libros te regala ella a ti?

—Te vas a reír, camarero. Ya sabes lo insistente que es Liv con que debería luchar por mi sueño y continuar con la música y los motivos por los que no lo hago. Tu novia decidió que esta festividad era el momento perfecto para comenzar con lo que ella denomina «sus indirectas». El primer año me regaló un libro llamado Lucha por tu sueño. Las diez claves para convertirte en la persona que siempre has deseado ser —Oigo como mi amigo se ríe—, el año pasado le tocó el turno a Soy la dueña de mi propio destino, ahí estuvo rápida porque siempre le digo que creo en el destino y aprovechó esa baza, y este año no sé qué tocará.

—Mi chica nunca ha sido muy sutil —añade todavía riéndose de los títulos de los libros—. Mira, debajo de la escalera están los clásicos infantiles, igual ahí tenemos suerte, demos una vuelta y si no lo encontramos preguntamos al dueño.

Caminamos por la librería y me sorprende la cantidad de libros que envuelven sus paredes. Como ya me advirtió Daniel, cada metro cuadrado de la tienda está cubierta por ejemplares. Desde pequeña siempre he adorado leer, y compartía libros con Liv que luego comentábamos tumbadas en su dormitorio. Ahora desgraciadamente, por falta de tiempo, me tengo que limitar a leer mis libros de Derecho, y los dosieres de los casos en los que mi padre me deja colaborar.

—Creo que tengo algo —dice mi amigo prácticamente tumbado en el suelo tirando del tomo de un libro—. Mira.

Agarro el ejemplar que me pasa y me emociono al verlo. Es una edición ilustrada de tapa dura. La cubierta es de color verde oliva y en ella en color oro se puede ver el dibujo de un joven Peter tocando una flauta rodeado de sirenas. El lomo está en perfecto estado, lo abro para verlo por dentro. En la primera página encuentro una dedicatoria de sus anteriores dueños.

—Querida amiga, espero que Peter y Wendy te acompañen a Nunca Jamás donde todos los sueños pueden hacerse realidad —leo en voz alta.

—¿Te has fijado en la firma? —pregunta Daniel sorprendido.

—Sí, qué fuerte, si no fuera porque al lado aparece 1914, diría que lo he escrito yo. ¡Es una primera edición!

—No grites tanto no vaya a ser que el dueño no se haya dado cuenta y luego nos suba el precio —bromea.

Nos acercamos a la caja, pago el libro y nos dirigimos de nuevo a la salida.

—Ahora solo falta la rosa, ¿alguna sugerencia?

—Conozco el sitio perfecto cerca del hospital. ¿Te apetece dar un paseo?

—Ay, camarero, reconócelo, te encanta pasar tiempo conmigo.

Mi amigo se ríe y me da un empujón como respuesta. Ponemos rumbo a la floristería y atravesamos Central Park

—¿Qué llevas ahí? —pregunto fijándome en que él también ha comprado un libro en la librería.

Lo saca de la bolsa y me lo muestra. Es una edición antigua de cuentos infantiles.

—Cuando era pequeño teníamos uno igual y mis padres siempre me leían uno antes de dormir. Tras fallecer mi padre y mudarnos de casa no volví a verlo, debió de perderse durante la mudanza. He pensado que a mi madre le haría ilusión tenerlo de nuevo —confiesa pasando sus manos por las tapas.

—Estoy seguro de que le encantará y así podrá leérselos a sus nietos.

—Alto ahí, no corras tanto —responde escandalizado.

—Qué fácil es alterarte. —Río.

—Me comentó Liv que antes de que empezaras la Escuela de Leyes y que a ella le pasara lo que le pasó, leíais mucho e intercambiabais novelas —Asiento—. ¿Cuál es tu género favorito?

—Sin lugar a dudas la romántica. Me encanta leer historias de amor e imaginar que algo así puede sucederme a mí. Aunque luego vuelvo al mundo real y me doy cuenta de que eso nunca sucederá.

—Eso no lo sabes —responde mi amigo sonriendo y sé que está pensando en Liv y en lo mucho que la quiere.

—Vosotros sois la excepción, Daniel. Estáis hechos el uno para el otro. Eso es muy difícil de encontrar. De hecho, ahora que lo pienso, alguien debería de escribir vuestra historia.

—Algún día recordarás esta conversación y verás lo equivocada que estabas. Seguro que cuando menos te lo esperes alguien aparecerá.

—Te estás poniendo sensible, camarero. Será mejor que cambiemos de tema —bromeo y él sonríe.

Salimos de Central Park y continuamos por las calles de la ciudad. Debe de faltar poco porque Daniel va fijándose en los letreros para asegurarse de no perderse.

—Aquí es —indica mientras se adentra en una floristería que hace esquina.

—He pasado por aquí mil veces con Liv y nunca me había fijado en esta tienda —explico mientras admiro la multitud de flores que nos rodean.

—Déjame que adivine a dónde ibais —bromea y mira al Starbucks que está en la calle de enfrente.

—Culpables.

Tras comprar nuestras rosas nos dirigimos a la salida y nos despedimos.

—Feliz día del libro, Sam.

—Feliz día del libro, Daniel.»

¿Qué os ha parecido? ¿Cuánto os habéis ya enamorado de Daniel? ¿Por dónde creéis que irá la historia de Sam? Si aún no has leído Una vuelta más al sol, no te la pierdas!!

Muchas gracias, Esmeralda Romero ;)

Ester Isel presenta... Un instante para ser nosotros

viernes, 17 de abril de 2020

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Hola! Ester Isel se pasa por aquí para contarnos un poco más de su novela, Un instante para ser nosotros, que resultó ganadora del VII Premio Kiwi. La portada me parece muy elegante y los fragementos que nos regala hoy aquí dan cuenta de todo lo que nos vamos a encontrar, una narración cuidada con unos personajes que darán que hablar.

El próximo lunes, 20 de abril, se pone a la venta en digital, y un poquito más adelante en papel. Alan y Olivia tienen ganas de contarnos su historia, mirad qué sinopsis!:

Doce años de diferencia, dos mundos distintos, un mismo destino de viaje que entrelaza sus caminos.
Olivia renunció a su futuro para ocuparse de la pastelería familiar tras el fallecimiento de su padre. Tres años después, está dispuesta a afrontar nuevos retos y cumplir su sueño de ir a la universidad, pero antes pasará dos semanas en Sivard, el anodino pueblo de su mejor amiga Ella. La inesperada llegada de Alan LeBlanc, un consagrado escritor que se recluye para finalizar su último manuscrito, lo cambia todo. Un «¿por qué no?» es lo que necesitan para arriesgarse a iniciar una historia de las que deja huella.
Cuando vuelven a encontrarse en la facultad y Olivia descubre que van a verse a diario, se arrepiente de haberse marchado de Sivard sin una despedida. Él va a presentar su libro y ella busca un hueco en el ámbito académico, su relación supone un obstáculo que echaría a perder las ambiciones de ambos. Sin embargo, las emociones de meses atrás siguen palpitando, el deseo y la conexión no se disipan con facilidad.
Hay instantes que nos marcan, pero ¿son suficientes dos semanas para grabar un «nosotros» en la piel? ¿Vencerán los convencionalismos y hallarán un modo en el que convertirse en ese ansiado plural?

Os dejo con las palabras de Ester:

¿Qué se esconde en las páginas de la novela?
Un instante para ser nosotros es rock de los 80, dos desconocidos coincidiendo una noche de verano a la salida de un local y la persecución de ese instante en el que decides arriesgarte a ser plural junto a alguien. La obra habla de superar el pasado, cumplir sueños y restarle miedos a un amor marcado por la diferencia de edad.

Algunas canciones para acompañar su lectura...
Latch de Sam Smith
Under pressure de Queen
Heroes y Lazarus de David Bowie
With or without you de U2

Mi cita preferida:
«Amar es aceptar que la otra persona tiene poder para destrozarte y recomponerte. Es arriesgarte a que salga bien, mal, sea fugaz o inmortal; pero arriesgarte a que sea. Entornar la puerta sin llegar a encajarla, discernir lazos de ataduras, robar la cordura y no la libertad.»

Sobre Ester Isel
Soy publicista, tengo 29 años y vivo en Barcelona. En mi tiempo libre veo, grabo y comento sobre deportes minoritarios femeninos en redes sociales. Escribir para mí es sinónimo de evasión; con los auriculares puestos y melodías que me inspiren para cada historia, puedo pasarme horas viajando sobre papel.



Fragmento del prólogo
Así empieza «Un instante para ser nosotros», la historia de Alan y Olivia, su mundo de melodías, literatura y ese verano de coincidencias que entrelaza sus caminos:

«Olivia tiñe mi lengua de nostalgia, colorea madrugadas con su nombre y me acaricia las entrañas colándose entre melodías de Bowie, Springsteen y Queen. Es contingencia y perdición, la chica que hizo magia con los números y trazó un «enamorado» en mi piel animándome a acallar el dolor de las ausencias.
Ella despierta sentimientos aletargados con experiencias nuevas y yo, que creí haberlas probado todas a mi edad, me descubro borrando la retahíla de términos que colocaba al lado de mi nombre para definirme. Alan frustrado. Vacilante. Crítico. Obsesivo. Sagaz. Y ahora, jodidamente enamorado. Con Olivia no hay alternativa. Palpitar es una reacción, el instinto de supervivencia gritándome que salte al vacío y arriesgue lo poco que me queda para alcanzar lo inimaginable, un acto reflejo que toma las riendas sin consultar con la conciencia.
Enamorado. Lo estoy, de cada uno de los aspectos de mi vida. Del confort de un trabajo sin horarios que me pone a prueba a diario, incluso cuando me genera ataques de histeria esporádicos y determina qué hacer con mi autoestima. «¿Vas a lograr un párrafo decente o diez de pésimo contenido y carentes de significado?». No importa porque pienso en Olivia y mis comisuras se elevan en una sonrisa, relativizo los bloqueos equilibrando la balanza con su presencia y los metros desocupados de mi ático no me zarandean con el eco de la soledad.
Ya no soy Alan LeBlanc, el escritor o Alan a secas. Así lo he plasmado en cada una de las páginas de mi próximo libro, el cuarto, cuyo prólogo ha contado con infinidad de modificaciones a lo largo de los últimos meses.»

Este inicio es muy prometedor, no me digáis que no. Irresistible Alan, seguro, y una prota que le sacará de su zona de confort, drama, tensión y mucho romance. ¿Qué me decís? ¿Cómo os imagináis que será su historia?

Atrévete a soñar junto a mí, Amelia Chardin

miércoles, 15 de abril de 2020

Título: Atrévete a soñar junto a mí
Autora: Amelia Chardin
Género: romántica contemporánea
Editorial: Phoebe
Sinopsis:
Paula tiene su vida perfectamente organizada. Huérfana desde muy pequeña, siempre ha tratado de evitar todo aquello que pueda conllevar complicaciones: cosas como enamorarse, dejar su cómodo pero aburrido trabajo para buscar otro más emocionante o conocer a nuevas personas aparte de sus dos compañeros de piso y su adorada amiga de la infancia. Pero esta vida monótona se verá alterada con la aparición de Andrew, que resulta ser todo lo contrario a lo que ella está acostumbrada. Andrew cambiará el horizonte de Paula, que empezará a comprender que para vivir y ser feliz hacen falta metas e ilusiones y que hay que amar y atreverse a soñar. 

Por fin está aquí la historia de Paula y Andrew, una historia sobre una amor dulce e imprevisto, sobre una chica que ha tenido una infancia feliz junto a su abuela pero una juventud donde tenía que medir cada paso que daba y sobre un encuentro fortuito que da un vuelco a dos vidas muy diferentes. La propia Paula te decicaba unas palabras sobre sí misma en La autora presenta y hoy, yo, te cuento qué me ha parecido el primer libro de Amelia Chardin, el primero de los muchos que vendrán, ¡espero!

El inicio de Paula es doloroso, ni siquiera ha cumplido los veinte y su abuela acaba de fallecer. La única familia que tenía se ha ido y se encuentra sola pero dispuesta a comenzar una nueva etapa de su vida lejos de todo lo que conocía. Llega a Madrid teniendo claro que seguir adelante es la única opción y las bonitas casualidades que tiene la vida hace que conozca a Anna, una cara amable, la primera con la que se encuentra al llegar a la capital que le ofrece solución a varios interrogantes, por ejemplo, el del trabajo.

La conexión con esta chica es muy fuerte y vas a ir conociendo cómo han sido un apoyo la una para la otra porque en la actualidad, siete años después de su huída hacia adelante, su posición no es mucho mejor: comparte piso con Anna y el novio de esta, Rai, y trabaja en una elitista tienda de ropa donde es explotada por una jefa déspota y mala persona. En el amor no es que haya tenido mucha suerte y lo último que quiere y necesita es una complicación en ese sentido.

Paula se limita a vivir cada día sin mayores sobresaltos, por eso, cuando llega su cumpleaños y se encuentra con la gran sorpresa que le han preparado sus amigos, comienzan una serie de sucesos que lo cambiarán todo. Para empezar, Adela, su amiga de la infancia que ahora vive en Londres con su marido, llega a Madrid para darle una sorpresa y decirle en persona que, entre todos, le regalan un billete de avión para pasar con ella unos días en la capital inglesa.

Con esa emoción por ir a cumplir uno de sus sueños, viajar, está dispuesta a disfrutar al máximo de esos días de turismo y relax, que bien merecidos los tiene. Una de esas noches, casi por casualidad, conocerá a un hombre carismático con el que tendrá una conversación y compartirá una cena especial, lejos de miradas indiscretas, y que será toda una novedad para ambos.

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Andrew ha vivido siempre rodeado de lujos y el trabajo es algo que le define: no tiene lo que tiene por que se lo hayan regalado, su esfuerzo ha sido más que obvio todos estos años, quizá por eso, por ese éxito, siempre ha visto a las personas que se le acercaban con intereses ocultos, sobre todo las mujeres. La conversación que mantiene con la chica española es estimulante, toda ella es una caja de sorpresas y no duda en hacerle saber que quiere que se conozcan más allá de esa primera conversación interrumpida.

Los sucesivos encuentros y cómo van desgranando sus presentes y sus pasados es una de las partes que más me han gustado. Paula es cándida e ingenua, pero también sabe lo que quiere y lo que no; es cierto que en alguna ocasión me habría encantado que sacara más su genio, pero la verdad es que va abriéndose a su propia vida cada vez con más confianza. Andrew es un amor, te va a encandilar, tiene ese punto justo entre un tipo con dinero y poder y alguien que disfruta mucho de los pequeños placeres. Me han parecido unas personalidades complementarias y si bien tienen su dosis de drama, algo más de conflicto entre ellos hubiera redondeado la historia.

Quiero hacer mención a la ambientación, fantástica, desde las calles de Madrid, pasando por sitios característicos de Londres o París, hasta la famosa Gran Manzana, una delicia. Y los secundarios, tienes de todo tipo, desde la fantástica amiga comprensiva y que apoya en todo a Paula, hasta la que solo disfruta cuando es el centro de atención, una jefa malévola y parte de la familia política de Paula a la que no tiene más remedio que enfrentarse, ¡verás qué escenas te esperan! 

Si quieres leer una dulce historia romántica donde los protagonistas luchan por cumplir sus propios deseos y los del otro, donde la vida cambia en un minuto y la importancia de sacar fuerzas para seguir adelante es fundamental, no dudes en atreverte a soñar junto a Paula y Andrew.

Una vuelta más al sol, Esmeralda Romero

lunes, 13 de abril de 2020

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Título: Una vuelta más al sol
Autora: Esmeralda Romero
Género: narrativa contemporánea
Editorial: autopublicada
Sinopsis:
LA VIDA PUEDE CAMBIAR EN UN SEGUNDO.

Un día te levantas dispuesta a cumplir tu sueño y al siguiente amaneces en la cama de un hospital luchando por tu vida.

Es en esos momentos, en los que estás tan hundida que crees que no puedes seguir, cuando tienes que encontrar motivos para luchar.

Quién me iba a decir a mí que una nueva ciudad, un regalo inesperado, unos ojos verdes y muchas canciones lo cambiarían todo.

He tardado nada y menos en leer esta novela tan emocionante, de verdad, ya te digo que no vas a esperarte qué es lo que hace que la vida de Liv de un giro radical; su protagonista tiene que enfretarse a un hecho que le cambia por completo, todos sus sueños desaparecen en un momento, sin embargo, la fuerza y el cambio que va sufriendo a lo largo de las páginas es palpable, apreciarás pequeños detalles y una amistad incondicional que forma parte de su día a día. También habrá amor, una relación inesperada que se sumará a ese proceso de metamorfosis casi obligada que tiene que completar si quiere volver a sonreír.

Liv es una joven universitaria que ha tenido una vida apacible junto a su familia y a su mejor amiga, Sam. Tenía todo planeado, su paso por la universidad, cómo serían esos primeros años de independencia, todo lo que quería conseguir y en esos momentos estaba cuando en un solo parpadeo todo desaparece. El prólogo, ya te digo, es brutal, porque parte del misterio está ahí, no sabes qué ha pasado, solo que Liv no es la chica que era antes.

Su amiga Sam intenta por todos los medios que recupere la alegría y le propone que se mude con ella a Nueva York, dejando su casa en el sur y comenzando una nueva etapa en la Gran Manzana. Las reticencias son grandes porque la independencia no es algo que tenga claro en ese momento de su vida, pero la insistencia de Sam le llevará a arriesgarse y poner rumbo a su nueva vida.

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Pronto comienza con sus nuevas rutinas y serán en esos primeros días de adaptación cuando conozca a las personas que serán importantes para ella, comenzando por Daniel. El chico de la cafetería va a ser clave, en parte, para que vaya ganando confianza en ella misma porque vivirán situaciones complicadas que sabrá gestionar a la perfección, y hasta aquí puedo leer.

No creas que todo será fácil para Liv, el pasado está muy presente y aunque está decidida a dejarlo atrás, no siempre es fácil, regresa con fuerza en los momentos más inoportunos, lo que hace que tenga que redoblar esfuerzos en no perder lo conseguido hasta el momento. Volver a confiar en los demás, en amigos o incluso plantearse tener una relación le supone hacer todo un ejercicio para el cual, a veces, no está preparada y vienen los conflictos, tanto internos como externos.

Podrás comprobar que estoy siendo muy misteriosa con aquello que le ocurre a Liv y que le cambia por completo, pero no es casualidad, es impactante descubrirlo por tí misma y procesar todo lo que ello implica para una persona con los sueños que ella tenía y cómo tiene que cambiar su forma de ver la vida si quiere seguir adelante. Por supuesto, a parte de esto, destaco la preciosa amistad con Sam, incondicionalidad recíproca que les hace ser más familia que amigas, están ahí la una para la otra aunque ahora, quien más necesita el apoyo es Liv, ¡confío en que Sam tenga su propia historia!

Vas a recorrer un Nueva York diferente, lleno de encanto y rincones que significarán mucho para los protagonistas. Vas a sufrir con Liv, mucho, pero también te contagiarás de su empuje y su decisión para volver a ser fuerte e independiente. Te enamorarás de cierto amiguito peludo que sacará más de una sonrisa a Liv y vivirás con ilusión una relación que puede suponer un inicio de algo precioso. Para finalizar, el significado del título, ahí es cuando te rompes y ves el significado completo del desarollo de Liv. Grande!!

Las mujeres de Winchester, Tracy Chevalier

miércoles, 8 de abril de 2020

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Título: Las mujeres de Winchester
Autora: Tracy Chevalier
Género: narrativa histórica
Editorial: Duomo
Sinopsis:
La joven Violet Speedwell parece inexorablemente destinada a una existencia como mujer soltera. La Gran Guerra le ha arrebatado a su prometido, como a otras mujeres que, con los soldados, han visto partir su posibilidad de contraer matrimonio. Solo tiene una salida: ahorrar lo suficiente para dejar la casa familiar y establecerse por su cuenta. Pronto llega a Winchester, una ciudad del sur de Inglaterra donde encuentra trabajo como mecanógrafa y el amparo de un grupo de mujeres: la comunidad de bordadoras de la catedral. Junto a ellas aprende que aunque la vida es efímera, los tejidos que crea con sus propias manos perduran y que, a veces, una sola hebra es suficiente para cambiar la trama de una vida. Tracy Chevalier regresa con la historia apasionante y atemporal de una mujer en busca de libertad en la Inglaterra de los años treinta. 

Hoy quiero hablarte de una novela llena de personajes femenimos fuertes en una época en la que no era fácil ser diferente y la norma era rígida: la mujer debía casarse, formar una familia, cuidar de sus mayores y de sus hijos y ahí terminaba su vida. Pues bien, la protagonista, Violet, aunque un poco tarde, se rebela con acciones que pueden parecer poca cosa pero que la llevan a vivir la vida que desea aunque no fuera la soñada.

Violet es una mujer de mediana edad que se ha pasado la vida cuidando de su madre desde que su prometido y su hermano murieron en la Primera Guerra Mundial. Esto marcó, sin duda, a las mujeres de su generación, que se vieron sin novio o marido y con una escasez importante de hombres con los que emparejarse. Los años han ido pasando, su hermano pequeño se casó, ha tenido hijos, pero ella, que se acerca peligrosamente a los cincuenta, siente que debe al menos intentar tomar las riendas de su vida lejos de su controladora madre.

Así pues, se muda a Winchester, una pequeña ciudad donde la catedral es parte esencial de buena parte de su día a día y encuentra en el grupo de bordadoras voluntarias un oasis de calma y un grupo de mujeres con las que compartir su día a día. Este grupo se dedica a bordar reclinatorios y cojines para la catedral bajo las órdenes de la señorita Pesel, una mujer que ha recorrido mundo, amable e intuitiva que sabe ver en Violet alguien que necesita una finalidad. Le enseña, o más bien refresca, los conocimientos de bordado y comienza así una nueva rutina que complementa su jornada laboral como mecanógrafa, algo anodina, según su punto de vista.

Lss relaciones de Violet con los hombres han sido esporádicas y discretas; desde que perdiera a su prometido siendo tan joven, no ha encontrado a ningún otro hombre con quien quisiera tener nada, sin embargo, una día conocerá a Arthur, un campanero, mayor que ella, pero hacia quien siente que comparten una conexión. Ese breve encuentro le servirá para alimentar unas esperanzas que busca materializar, pero no será fácil, primero porque no viven en la misma ciudad, segundo, por la situación en la que se encuentra Arthur y tercero, por el férreo sentido del honnor que comparte la sociedad y todos sus ciudadanos, para quien un simple rumor puede dar lugar a consecuencias indeseadas.

Esta parte de la novela es crucial, cómo Violet a través de sus acciones, cada vez más libres, va rompiendo esas cadenas impuestas sobre su propia vida, así como con la relación de dos de sus amigas, prohibida a todo los efectos pero inevitable para ellas. Me ha gustado mucho cómo van generando esos lazos de amistad y cómo enfrentan a quienes les dan la espalda, poniendo por encima las necesiadades de unas y otras, en lugar de las habladurías malintencioandas.

La ambientación es deliciosa, unos años apacibles en Inglaterra, preludio de los momentos tan difíciles que les tocaría vivir en un futuro no muy lejano. Ese inicio de la década de los años 30 es para Violet y las mujeres de su generación una especie de limbo, años ya alejados de los hechos que rompieron su vida y los que precederán a más horrores que se llevaría por delante a hijos o sobrinos.

Como te decía, un canto a la libertad, a tomar las propias decisiones, a mantenerse firme anteponiéndose una misma por encima de las necesidades de los demás y un apoyo mutuo e incondicional entre mujeres frente a la ignorancia y los malos deseos de otros solo por el hecho de no seguir unas normas establecidas y pensadas para oprimir. Si te gustan las historias de época, con ambientación bucólica inglesa, con amores imposibles y con transfondo de crítica social, este es tu libro.