Título: Los amores perdidosAutor: Miguel de León
Editorial: DeBolsillo
Género: Narrativa
Sinopsis:
Los amores perdidos es la historia de los jóvenes Arturo Quíner y Alejandra Minéo, de su relación imposible y de lo que tuvieron que sacrificar por ella. Y de dos familias, los Quíner y los Bernal, enemigas eternas. Y es también la historia de un pueblo canario, El Terrero, de héroes anónimos y caciques ambiciosos, donde las pasiones son arrebatadas, los secretos se desvelan entre susurros y las venganzas se cobran con sangre.
Los amores perdidos es el poderío de Dolores Bernal, la matriarca despótica que controla el pueblo con mano de hierro; la bondad de Alfonso Santos, el honorable y firme médico que conoce el punto débil de todos sus vecinos; el valor de Rita Cortés, la chica rebelde y excesiva, que huye a la Península para encontrar algo muy diferente a lo que esperaba; o la tenacidad de Ismael Quíner, el noble enamorado que lo ofrecerá todo por la supervivencia de su estirpe.
Los amores perdidos es un épico y colosal tapiz tejido con estas y otras muchas historias, que afectarán a la pasión de Arturo y Alejandra a lo largo de los años y que les llevará del Terrero a Nueva York, del enamoramiento al desencanto, de la separación al reencuentro para finalmente enfrentarse a un destino incierto.
Esta historia ha sido una de las buenas: saga familiar, un enclave peculiar, malos muy malos y malos hechos por la vida, buenos que son santos y todo intrincado, enredado, hilado y atado al final. A pesar de lo largo que es el libro, te encuentras pegado a sus páginas, con una prosa envolvente que ha sido una delicia.
El libro arranca con Arturo Quíner leyendo una carta donde su mujer le pide el divorcio. Desde ahí vas a ir atrás en el tiempo, hasta conocer la historia de sus padres y su hermano y cómo todo se ha ido desarrollando para que él diera, en el momento indicado en el instante justo, con la que hasta ese momento es su mujer, Alejandra Minéo.
Me ha gustado mucho lo bien retradatas que están esas dos Españas, la de los años más oscuros del franquismo, con un férreo control de la familia rica en cuestión que tocara en cada pueblo, que movía los hilos a su conveniencia y todo lo manejaban, y esa España de renovación con los primeros años de democracia, donde se respondía ante la justicia, las mujeres comenzaban a ser alguien, no una mera propiedad del marido y el divorcio se legalizó.
Hay muchos momentos en el libro que la indiganación es máxima porque ves los desmanes que cometen algunos personajes: Dolores Bernal, su hijo, su amigo, Joaquin Maqueda, y también que todos los actos que cometían quedaban impunes por tener dinero, por ser adeptos al Régimen, por haber sabido hacer favores y cobrárselos cuando tocaba; la otra cara de esta moneda es ver las insjuticias que sufren gente buena, que vive para dar a su familia sustento, techo y cariño y que no puede hacer nada contra esta fuerza colosal más que intentar sobrevivir.
La familia Quíner se ve golpeada en varias ocasiones por los Bernal, bien directa o indirectamente, pero todos estos hechos suponen un punto de inflexión para Arturo, que se ve obligado a cambiar el curso de su vida precisamente para mantenerla. Por algo que ve y que no debería haber visto tiene que huir del país para regresar años más tarde siendo un hombre con mucho dinero. Esta segunda parte me emocionó mucho, ver la integridad de este chico que se tuvo que hacer a sí mismo, con las enseñazas de su hermano, cómo pone en marcha un negocio próspero para la comarca, cómo ayuda a quien lo necesita y cómo acaba casado con Alejandra, que lejos de ser el inicio de su felicidad parece más bien el principio de un largo camino de final incierto.
En algunas ocasiones me ha molestado un poco la condescencia que le entendía yo a Arturo para con Alejandra; el hecho de que se casaran muy jóvenes, por circunstancias que tendrás que averiguar, hace que él se plantee si acaso de poder haber elegido sin condicionantes, le hubiera elegido a él; tras finalizar el libro se entiende mejor ese querer darle toda la libertad para que la elección tuviera un valor real.
Ves en Alejandra una evolución y maduración que también emocionan: una buena chica, sencilla, que tiene que cuidar de su madre y que con Arturo prueba la libertad, el conocimiento, la ambición de seguir el propio camino elegido. Es aquí donde tendrá que valorar si sus sentimientos son verdaderos o son mera gratitud.
Hay muchos personajes de los que no te he podido hablar: los padres de Alejandra, los de Arturo, su hermano, María (la hija de Dolores), Candelaria y Elvira, Eduardo y Dámaso (los Guardias Civiles), Pablo, Josefina...todo un elenco de personajes que juegan un papel en todo el entramado, que van poniendo pieza por pieza en este puzzle para conformar una historia con mayúsculas.
Podría alargar esta reseña mucho más, porque en esta historia hay mucho, muchísimo: historias de amor truncadas, amores de familia, de hermanos, de buena gente, solidaridad entre vecinos, sentido de la justicia pero también personajes arteros y mezquinos, desequilibrados, desidia y conformismo y venganzas cruentas. Llegué a este libro por recomendación, gracias MariCarmen, y ahora te lo recomiendo yo a ti, porque vas a sufrir y a indiganarte pero también vas a acompañar a los protagonistas en este viaje que merece tantísimo la pena. Viaja al Terrero, no lo pienses más!
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