Siete citas para Velentina, Andrea Longarela, Neïra

jueves, 3 de diciembre de 2020

siete-citas-valentina-andrea-longarela-neira
Título: Siete citas para Valentina

Autores: Andrea Longarela, Neïra
Género: romántica contemporánea
Editorial: Zafiro
Sinopsis:

Valentina lleva un vestido blanco con mucho tul y zapatos azules. Pablo la espera en el altar y, mientras camina hacia él, los invitados suspiran, un cuarteto de cuerda toca My Girl y pequeñas motas de purpurina caen del cielo.

Bonito, ¿no? Pero lamento decirte que solo se trata de una de sus fantasías, porque la triste realidad es que Pablo ya no la quiere y que será Adela la que muy pronto camine hacia él para jurarle amor eterno. Por si esto no fuera poco, Valentina tendrá que asistir a la boda, y por si no te parece lo bastante humillante, ha prometido que lo hará acompañada de su nuevo y flamante novio. Aunque si pensabas que ninguna desdicha podía superar a estas, déjame que te confiese que todo es pura invención y que está sola, triste y muy lejos de enamorarse.

¿O quizá no?

Puede que el amor la esté esperando a la vuelta de la esquina y aún no lo sepa. Puede que Diego esté dispuesto a mucho más que a ayudarla a conseguir un acompañante para la boda. Puede que, entre cita y cita, ambos desvelen algunas verdades que ninguno se atrevía a afrontar.

Porque cuando Diego está cerca, Valentina tiene miedo.

Valentina tiene dudas.

Valentina recuerda que comparten un secreto.


Menuda comedia te trae Neïra para alegrar estos oscuros días de otoño. Una divertida historia donde la protagonista, Valentina, tiene que enfrentarse a un amor acabado, tiene que reconstruir su orgullo y tiene que decidir si arriesgarse de nuevo merece la pena. Escenas muy divertidas, locas, momentos entre los protagonistas especiales y que reflejan todo su pasado.

 

Valentina tiene que encontrar una cita que llevar a la boda de su ex. Con esta premisa arranca este libro y puede parecer una locura que quiera siquiera acudir, pero es que Valentina no puede decir que no a Pablo, no cuando le pidió que siguieran siendo amigos, no cuando le dijo que siguiera formando parte de su vida ni, por supuesto, cuando la invitó a su boda. 

 

Ha pasado ya un año desde la ruptura y Valentina no se explica que le siga doliendo; quizá sea más complicado por el hecho de que Pablo sea un amor de hombre y no pueda odiarle, pero es que tanto él como su familia son también un poco la suya. El único que la saca un poco de sus casillas es Diego... ¡el hermano de Pablo! y quien le ha prometido ayudarla a encontrar pareja para la boda de su hermano.

 

siete-citas-valentina-andrea-longarela-neira

A lo largo de varias citas irás viendo cómo ha estado viviendo Valentina los últimos meses, y lo que es más importante, cómo llegaron a su vida los hermanos Melgar, cómo fue ese primer encuentro con Diego y cómo este conllevó que conociera a Pablo y será entonces cuando vayas comprendiendo muchas cosas de la dinámica que han estado teniendo durante tres años.

 

Porque sí, lo has adivinado, las señales de que ambos podían sentir algo más el uno por el otro han sido muy sutiles y ambos han ejercido un férreo control sobre sus sentimientos: Valentina porque salía con Pablo y Diego porque nunca ha tenido una relación, tonteaba con Brenda, la amiga de Valentina y porque jamás haría que su hermano pequeño sufriera.

 

Ha sido fantástico seguir esta historia porque ha sido toda una montaña rusa de sentimientos, de querer pero frenarse, de darse excusas a uno mismo y a los demás. La química entre Valentina y Diego es brutal, en solo unos pequeños gestos, momentos robados que no iban más allá pero que eran un mundo para ambos y que solo existían dentro de ellos; la lealtad familiar es un valor indiscutible para Diego y cada decisión que tomó desde que conoció a Valentina estaba basada en ella, pero, ¿qué ocurre cuando no existen barreras objetivas?

 

No te pierdas la historia de esta profesora que tiene que encontrar el amor a ella misma por encima de todo y del dueño de un gimnasio que una vez dejó ir a la mujer por quien sintió una corazonada difícil de eludir. Su historia se va hilando poco a poco y vaya si se convierten en confeti en el momento más indicado. 


Andrea Longarela, Neïra, presenta... Siete citas para Valentina

martes, 3 de noviembre de 2020

siete-citas-valentina-andrea-longarela-neïra

Hola! Noviembre viene cargado de novedades bonitas y las presentaciones en el blog comienzan con la nueva historia de Andrea Longarela, Neïra, Siete citas para Valentina, una novela romántica contemporánea que podremos leer en digital a partir de5 de noviembre y que, esperemos, pronto esté disponible en papel porque seguro que es una historia tan especial como todas las de la autora.

 

Aquí Neïra nos va a contar algunas cositas del proceso, los inicios de Valentina y un fragmento, creo, de lo más revelador que solo hacen que me entren más ganas de que llegue la fecha y pasar junto a la protagonista todo lo que le espera.

 

El principio…

Valentina fue una sorpresa. Hay proyectos que se cuecen a fuego lento, que te acompañan meses, o incluso años, y otros que aparecen de forma inesperada y se convierten en el centro de tu vida durante un tiempo. Con esta historia me sucedió lo segundo.

Como a todos, 2020 me estaba influyendo a nivel profesional. Por determinadas circunstancias, mi calendario se había quedado un poco vacío. Tenía mil planes y, de repente, solo iba a publicar #historiadeDaniela, lo que significaba que para aquellas lectoras que ya conocieran la bilogía no iba a sacar nada inédito. Eso me agobiaba. Por otra parte, tenía proyectos a medias que no me veía con fuerzas para terminar e ideas nuevas para las que aún no había llegado su momento.

No sabía qué hacer. Fue entonces cuando Valentina me susurró al oído que tenía algo que contarme. Así de simple. Mes y medio después había terminado una novela, mi editora estaba encantada con ella y teníamos una fecha de publicación.

Mi 2020 daba un giro inesperado de lo más bonito.

 

El proceso…

No todos los proyectos son iguales. Y menos mal. Algunos son intensos a nivel emocional, quizá demasiado. Otros suponen un reto. Y luego están los que te rescatan en un momento dado y te ofrecen simple diversión, con los que consiguen olvidarte del todo y solo te dejas llevar entre letras.

Siete citas para Valentina me regaló eso. Necesitaba desconectar, no pensar demasiado y acordarme de cuando escribía sin presión (esa que, la mayoría de las veces, me autoimpongo).

Con ella disfruté, me reí, suspiré y me reconcilié con una parte de mí misma.

 

La trama…

Valentina y Pablo han roto. Pablo se va a casar con Adela. Valentina ha confirmado su asistencia con su nuevo novio. ¿El problema? Que no existe ningún novio, así que Diego se ofrece a buscarle un acompañante…

Podría ser algo fácil, pero no lo es.

Porque, cuando Diego está cerca, Valentina tiene miedo.

Valentina tiene dudas.

Valentina recuerda que comparten un secreto.

 

Una escena…

«—Adela huele a putas flores.

Su carcajada no ayuda a mitigar la amarga sensación que me acompaña desde que he entrado en la fiesta. Estoy convencida de que, si suelto todo lo que me bulle por dentro, me aliviaré y dormiré mejor. Así que lo hago. Recuerdo a Adela, su rostro de ser mágico y su cuerpo elástico de superheroína. Su simpatía, su amabilidad, el cariño que me tiene y el amor que desprende por todos aquellos que forman parte de su vida. Es un ángel.

—Huele a tumbarse en un campo de tulipanes, con el sol dándote en la cara y la brisa primaveral acariciándote con suavidad. Huele a primavera, Diego. Y no debería molestarme, pero lo hace.

—Tengo alergia a las flores.

Me río ante su manera de decirme que está de mi lado. Porque lo está. Siempre lo ha estado. Así que hago algo que hace demasiado tiempo que deseo pero que nunca me he atrevido. Porque estaba prohibido; porque Diego y yo, hasta hace muy poco, no nos tocábamos. Diego y yo teníamos ciertas normas que ya no tienen sentido. Entrelazo mi brazo con el suyo y apoyo la cabeza en su hombro. Por un segundo, cierro los ojos con fuerza. Pequeñas burbujas bailan en mi estómago. Mi aliento se queda atrapado en la base de mi garganta.

Es bonito, y dulce, y me consuela como pocas cosas lo hacen.

Diego se tensa. Sus dudas son visibles; sus muros, alzados. Hasta que se da cuenta, al igual que yo, de que ya nada de eso importa demasiado. Entonces respira con fuerza entre mis mechones y me hace cosquillas.

—Tú hueles a otoño.

—¿A lluvia y a tristeza?

Siento su sonrisa sin verla. Está casi pegada a mi pelo y la desdibuja solo para susurrarme unas palabras que me provocan un cosquilleo de emoción en las tripas.

—No, hueles a remolinos de hojas. A saltar charcos. A esconderte bajo una manta en el sofá mientras diluvia fuera. A la nostalgia sana de quien echa de menos algo que aún tiene. A calabaza.

—Me encanta la calabaza —digo con un hilillo de voz.

Estamos en julio, hace calor y huele a verano, pero dentro de mí siento la calidez de un otoño que se convierte al momento en mi estación favorita.

—A mí también, Valentina.»

 

Una imagen…

siete-citas-valentina-andrea-longarela-neïra

 

Una frase…

«Porque los detalles importan. Siempre importan.»

¿Qué os ha parecido? ¿Ya habíais leído a la autora? De aquí a la luna, ¿cuántas ganas tenéis de adentraros en esta historia? Contadme!