Título: Valiente Vera, pequeña SaraAutora: Andrea Longarela (Neïra)
Editorial: Autopublicada
Género: romántica contemporánea
Sinopsis:
Vera, Sara y Alexander eran inseparables. Siendo adolescentes, habían establecido un vínculo especial, una amistad inquebrantable; habían trenzado sus vidas con nudos en apariencia irrompibles.
¿Por qué entonces, en la actualidad, Sara se siente sola? ¿Por qué hace años que no está cara a cara con ninguno de los dos? ¿Por qué los veranos en el lago ya no son tan mágicos como en algún momento fueron? ¿Por qué resulta tan fácil romper las promesas?
Dos hermanas, un chico y el lago como único testigo de una historia que marcó la vida de cada uno de ellos.
Una novela sobre esas decisiones cobardes que tomamos en algún momento, pero también sobre personas valientes que les hacen frente. Sobre esa amistad profunda que se forja en la juventud y que sobrevive incluso al paso más cruel del tiempo. Sobre el miedo, el rencor, el fracaso. Pero también sobre el amor; el amor por la familia, por los amigos, por el hogar, por aquellas personas que poseen la capacidad de hacer que tu mundo gire o deje de hacerlo. Sobre un amor de verano y sobre el amor de toda una vida.
Cuando tengo que escribir una reseña de un libro que me ha gustado mucho, enfrentarme a la página en blaco es difícil; cuando tengo que escribir una reseña de una historia de Neïra ya ni te cuento. Tanto sentimiento, unos personajes tan de verdad, una ambientación capaz de transportarte a donde ella quiera, todo eso y muchísimo más encierran sus libros y me encantaría estar horas hablándote de lo que ha sido poder acompañar a Sara en su historia, pero seré más breve para que si no has leído esta historia te pongas con ella nada más comentarme ;)
En primer lugar tengo que decir que la forma en que está narrada es simplemente fantástica: tenemos el punto de vista de Sara y Álex, contados en primera persona; tenemos los veranos del pasado, contados en tercera persona y tenemos las cartas que escribe Sara a su hermana Vera. Todo ello conforman los momentos de esta historia que te tienen adivinando a veces o queriendo saber más de lo que toca en ese momento.
En segundo lugar, la ambientación: veranos, un lago, una casa acogedora, un pueblo pequeño en segundo plano, realmente puedes oler el calor, sentirlo y te dejas llevar por esos ratos que comparten estos tres amigos, sin preocupaciones, solo pura diversión adolescente y primeros sentimientos más adultos que les llevarán por caminos que jamás hubieran pensado que recorrerían.
Estas dos hermanas, Vera, la mayor y Sara, la pequeña, están muy unidas, son la única familia que tienen, junto a su abuela, pues perdieron a sus padres hace años, por lo que suponen una para la otra apoyo incondicional y mejores amigas. A este dúo se unirá Alexander, Álex, cuando un verano, aparece por la casa de al lado y desde entonces, los tres son inseparables durante los meses de vacaciones.
Puedes ir viendo en esos momentos del pasado cómo la dinámica entre ellos cambia y evolucionan unos sentimientos que comienzan a ser más profundos de lo que ellos pensaban, y también intuyes que algo tuvo que pasar, porque desde luego, el encuentro que tienen en el presente es de todo menos cordial.
Y es que Álex regresa a la casa del lago y con su vuelta tanto él como Sara tendrán mucho que resolver, con el otro y con ellos mismos. Es todo un proceso de perdón a muchos niveles por el que pasan, un cambio gradual, con picos muy intensos, pero coherente, muy de verdad.
Esa historia pasada se va a ir desgranando y vas entonces viendo todo lo que pasó y lo que no pasó para que llegaran a donde están ahora. Vera, con unas ansias locas de libertad, Álex, fiel a su madre y con unos sentimientos que le asustan y Sara, anhelando la felicidad junto a sus dos personas favoritas en el mundo. Estos sueños y planes de juventud van a verse interrumpidos por la vida, y lo que hacen a partir de entonces es lo que hace esta historia tan especial.
Esa historia pasada se va a ir desgranando y vas entonces viendo todo lo que pasó y lo que no pasó para que llegaran a donde están ahora. Vera, con unas ansias locas de libertad, Álex, fiel a su madre y con unos sentimientos que le asustan y Sara, anhelando la felicidad junto a sus dos personas favoritas en el mundo. Estos sueños y planes de juventud van a verse interrumpidos por la vida, y lo que hacen a partir de entonces es lo que hace esta historia tan especial.
Los personajes secundarios son importantes aquí y tienen su propio peso: Paloma, la amiga de Sara que supone un soplo de aire fresco, siempre alegre y con ganas de reír; Yago, el amigo de siempre y algo más de su hermana Vera, que a día de hoy supone uno de los pilares en su vida; la abuela, que con su sola presencia es capaz de comprender y dar la palabra justa a su nieta.
Se respiran muchas cosas en las páginas de este libro: calor, nostagia, despreocupación, primeros amores, amistad, mucho amor tanto romántico como fraternal y mucha valentía. Es curioso cómo Sara no se ve a sí misma como alguien valiente y tú no puedes verla de otra manera al finalizar el libro.
Con unas últimas páginas que te ponen nudos en todas partes, en la garganta, en el estómago, en el corazón, con ganas llorar un poquito más y recordar el inicio de la historia y verlo todo bajo un prisma diferente.
"- Sara, en la vida no eres lo que logras, sino lo que superas. Tres, dos, uno...¡salta, valiente!"
Voy a ir acabando, pero no porque ya no tenga más que decir, si no porque aquí, como en muchas otros libros que me emocionan, podría contarte más de la cuenta. Sólo puedo recomendarte que te prepares para sentir mucho y muy fuerte, que te prepares para reír y para llorar, para alegrarte y para enfadarte y para comenzar esta historia sabiendo que será una muy especial y la recordarás durante mucho tiempo.
¿Te gustan las historias donde hay un amor de verano? ¿Empiezas con miedo un libro que sabes que te va a hacer sentir mucho? Cuéntame!
¿Te gustan las historias donde hay un amor de verano? ¿Empiezas con miedo un libro que sabes que te va a hacer sentir mucho? Cuéntame!
