Más de ti, Mia Sheridan

martes, 13 de noviembre de 2018

mas-de-ti-mia-sheridan
Título: Más de ti
Autora: Mia Sheridan
Género: romántica contemporánea
Editorial: Phoebe
Sinopsis:
Una mujer rota…
Un hombre que necesita ayuda…
Solo el amor puede reparar un corazón destrozado…
Crystal ha aprendido hace mucho tiempo que el amor solo provoca dolor. Para ella es mejor no sentir nada a que le hagan daño otra vez. Mantiene su corazón a salvo detrás de una dura fachada, y desconfía de los hombres, ya que solo la han utilizado para sus propios fines. 
Una noche, entra en su vida Gabriel Dalton, un hombre que, a pesar de su terrible pasado, posee una innegable bondad. Aun sabiendo lo que puede suponer para ella, Crystal se siente atraída por él. La tranquila fortaleza de Gabriel desgasta las defensas que la protegen desde hace tanto tiempo, y su tierna paciencia consigue que ella se cuestione todo lo que creía cierto. 
Crystal y Gabriel no habían imaginado que la vida, la misma que les ha robado todo, podría regalarles un amor tan profundo. 
Ahora la decisión es suya: ¿deben endurecer sus corazones otra vez o buscar el valor necesario para olvidar su doloroso pasado y seguir adelante juntos?

Qué tendrá esta autora que siempre emociona...He leído todos sus libros y he de decir que esta historia ha sido especial, diferente, por cómo son los protagonistas, por todo lo que han pasado, por cómo se encuentran y aun teniendo muchas cosas en contra deciden apostar por la felicidad, que ya iba tocando que la vida les diera algo bueno.

Voy a empezar hablando de Gabriel. Este chico tiene todas las cualidades buenas del mundo: es atento, buena persona, cree en la bondad de la gente y todo ello habiendo pasado un infierno en su niñez; viéndole ahora nadie podría adivinar que pasó años alejado de su familia por un hecho horrible y que consiguió regresar por pura fuerza de voluntad. Está decidido a dar un paso más, a relacionarse con mujeres, pero no tiene la suficiente confianza en él mismo, para lo cual pide ayuda a Crystal.

"A veces llevamos etiquetas que nos limitan de forma dolorosa, ya nos las hayamos colgado nosotros mismos o lo demás. Yo me había sentido hecho polvo y destrozado una vez, pero ya no. Todavía tenía mucho en lo que trabajar, pero no era una víctima. Era un superviviente."

Crystal es una chica a la que la vida le ha dado la espalda, que ha sufrido muchísimo a lo largo de los años y que ha perdido totalmente la autoestima. Trabaja en un local de striptease, toda su vida la han visto como a un objeto y ella no cree merecer nada más allá. Cuando conoce a Gabriel y éste le pide que le ayude a relacionarse con mujeres, a perder el miedo a que le toquen, no cree que pueda ser lo que necesita; ve en ese chico tímido y dulce a alguien que está a años luz de ella y no hace otra cosa que apartarle a pesar de la insistencia de él.

El primer encuentro y los que le siguen son tensos porque ella está a la defensiva, quiere que se aleje, pero Gabriel es perseverante, pero hasta un punto. Cuando una mala noche y unos clientes cretinos por no decir algo más fuerte, importunan a Crystal y ésta les hace frente, desencaderará consecuencias imprevisibles en la relación de los protagonistas que llevarán a Crystal lejos del local y a dar los pasos necesarios hacia su recuperación mental.

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La ambientación me ha parecido magistral. Los pasados de ambos solo los conoces por lo que ambos le cuentan al otro, o bien por algunos recuerdos, ya que el libro va alternando las voces. Esta forma de presentar esos años de infancia y juventud, con esa distancia e insinuando dan pie a que puedas imaginar, con mucho pesar, todo por lo que pasaron. El tiempo que comienzan a pasar juntos, en casa de Gabriel, me parece perfecto porque vas viendo los esfuerzos que va haciendo ella por reconstruirse y cómo está Gabriel ahí para ayudarla.

Puedes imaginar que Crystal no es su verdadero nombre, pero el momento en que decide compartir su nombre real con Gabriel es tan emocionante que mejor leerlo a que te lo cuente. Hay muchísimos más detalles como los amaneceres, el trabajo de Gabriel como escultor o las citas al inicio de cada capítulo.

"- No me puedes arreglar, ¿sabes?
Me había dicho algo parecido en La perla de platino, lo que me hizo cuestionarme mis motivos. pero al mirarla ahora, supe que nunca había sido esa mi intención. Yo quería que sanara, y esperaba formar parte del proceso. Pero nadie podía arreglar a otra persona. Solo nos podíamos salvar nosotros mismos.
- No, tienes razón. No puedo arreglarte.
"Solo puedo amarte. Y quiero intentarlo".

Como te digo, ambos tienen por delante mucho trabajo, Gabriel afianzando sus logros y yendo más allá en la relación de confianza con una mujer y ella desarrollando su autoestima y dejando de culparse por las acciones de otros. El pasado de ambos volverá en cierta manera; por un lado Gabriel tendrá que hacer frente a sus demonios y demostrando de nuevo esa valentía que le salvó y por otro lado, el trabajo personal de ella hará que te emociones lo indecible.

Me ha parecido una historia equilibrada, con grandes dramas pasados y presentes pero en cierto modo esperanzadora por el futuro; arriesgarse a amar aunque en el pasado nadie te haya demostrado amor ni cariño, desconfíes de todo el mundo y por fin descubras que habrá alguien que no te decepcionará y que te dará en cada momento lo que necesites; afrontar la propia vida optando por focalizarse en lo positivo, en lo que se tiene y seguir adelante de la mejor manera posible; tener sueños y dar pasos para cumplirlos.

Ambos personajes tienen algo que te hace querer abrazarles; es una historia dulce y preciosa por lo que tiene de superación. Si adoras a esta autora este libro te va a emocionar y va a escalar posiciones hasta los primeros puestos de tu ránking. Si va a ser lo primero que leas de ella, te vas a enamorar.

Anna Casanovas presenta...Buenas intenciones

lunes, 12 de noviembre de 2018


Hoy sale a la venta lo nuevo de Anna Casanovas, Buenas intenciones, una novela especial, compleja y que se adentra en aspectos relacionados con Jane Austen muy interesantes a la vez que se va desarrollando la historia del presente entre Manel y Anne.

Esta presentación es distinta porque Anna nos regala un capítulo inédito de su historia, una capítulo donde podemos conocer un poco más a Manel, el protagonista masculino, y que contiene un vistazo al pasado que enociona. Muchísimas gracias!!

Cuéntame qué te ha parecido y si crees que esta novela de la autora se va a colocar en el top de tus lecturas favoritas, yo estoy convencida de que será así en mi caso.



Manel y las cartas de Tom Lefroy

Intentó no darle demasiadas vueltas a la coincidencia de fechas. No tenía importancia. Aquella visita a Boston la había planeado semanas atrás, hacía meses que no se tomaba un descanso, casi un año, y si no salía del laboratorio acabaría volviéndose loco. Las reuniones en la universidad no contaban como descanso, había insistido Prisha y sus padres habían amenazado con subirse al primer vuelo que saliera de Barcelona y plantarse en casa para obligarle a dormir y a comportarse “como una persona normal”. La verdad, sonrió al salir del aeropuerto, era que no le habría importado ver a papá y a mamá, les echaba de menos y sus visitas siempre servían para hacerle reír y recordarle que era humano.
Se estaba poniendo dramático y sabía de sobra que esa actitud le llevaba a cometer errores o a tener ideas brillantes. Recordó el día, mejor dicho, la noche que se le ocurrió la primera línea de código de Buenas Intenciones. De eso hacía unos años.
Subió a un taxi y en cuanto el vehículo entró en la ciudad sacó una foto desde la ventana para mandársela a Prisha, su mano derecha en el laboratorio y la responsable de mantener, dentro de lo posible, su salud mental. Ella contestó al instante:

Podrías haberla falsificado, pero solo a ti se te ocurre ir a pasar un fin de semana en Boston y no en una playa soleada de Méjico. Haz todo lo que yo haría ;-)

Manel le había dicho a su amiga que iba a visitar a antiguos colegas del M.I.T y que le apetecía rememorar las juergas universitarias. Sabía que Prisha no había acabado de creerle, pero cuando le enseñó el billete dejó de insistir. «Al menos no vas a estar trabajando, le dijo, y procura no pensar tampoco en Jane. Necesitas unas vacaciones.»
Lo de Jane no iba a cumplirlo.
Dejó la bolsa en el hotel, intentó no fijarse demasiado en el enorme reloj que colgaba en el vestíbulo y que señalaba también la fecha en la parte inferior. Era un idiota por acordarse de esas cosas. Abrigado e impaciente volvió a la calle y se dirigió hacia el barrio de Cambridge donde se encontraban los mayores mercados de antigüedades y tiendas especializadas. Había preparado una lista, se había intercambiado correos con unas cuantas y había un local que ocupaba el primer lugar. El propietario, un militar retirado, le había contado que estaba especializado en manuales y cartas de navegación ingleses y que entre sus últimos hallazgos había uno que había pertenecido a un almirante de apellido Austen.
Era un tiro a ciegas, el apellido Austen no era tan raro, pero un cosquilleo le recorría la espalda a Manel desde que había recibido esa información.
La tienda, un local casi oculto en medio del bullicio de Cambridge, estaba abarrotada de vajillas antiguas, libros de piel, papeles, lámparas y sofás destartalados. Al fondo había un mostrador y tras una luz amarillenta un señor con gafas y lupa en mano inspeccionaba una vieja fotografía.
-En seguida estoy con usted -lo saludó.
-Soy Manel Beltor, hablamos por correo hace unos días.
El señor levantó la mirada.
-Beltor, sí, las cartas navales están en esa mesa de allí. Usted mismo, écheles un vistazo. La que le interesa está en el cajón, se la guardé cuando me dijo que pasaría a verla.
-Gracias.
Tuvo el impulso de salir corriendo. Le sucedía a veces, en especial cuando tenía el presentimiento de que podía descubrir algo que le obligase a replantearse qué estaba haciendo. No tendría que haber viajado a Boston ese fin de semana, tendría que haber buscando una fecha que no significase nada.

Londres, el mismo día… unos años antes.

Llevaban un mes juntos. Un mes. Desde que la había conocido cada día era distinto, era como si al entrar Anne en su vida le hubiese abierto el mundo o le hubiese enseñado a verlo, a vivirlo de otra manera. Era difícil de explicar, él siempre se había considerado una persona feliz. Sus padres le querían y le apoyaban en todo lo que hacía, incluso cuando ganó la beca y les dijo que se iba a estudiar a Londres. Papá le dijo que se las apañarían sin él, que fuese a por sus sueños y que el bar de Sants siempre estaría allí. Mamá le exigió que no pasase las veinticuatro horas pegado al ordenador y que hiciese el favor de pasarlo bien en Inglaterra. Las máquinas pueden esperar, Manel. Por eso había buscado un trabajo que no tuviese nada que ver con los estudios y hacer de camarero le había parecido lo más lógico; había crecido en el bar de casa. Esa decisión le había llevado hasta Anne, aunque en sus entrañas sabía que la habría acabado encontrando fuera como fuese.
Hoy hacía un mes de su primer beso y él llevaba toda la mañana pensando en lo curioso que era que algo tan imprevisto e incontrolable como enamorarse pudiese tener tanta importancia en su futuro. Ahora ya no se imaginaba esos proyectos, esos sueños, en soledad, veía a Anne a su lado. Juntos iban a poder hacer todo lo que tenían miedo de no conseguir por separado.
Salió de clase y fue andando hasta la habitación que tenía alquilada, tenía que estudiar antes de entrar a trabajar. Le había sido imposible cambiar el turno y no iba a poder ver a Anne hasta mucho más tarde. Pero iba a ser antes de las doce. De un modo u otro iba a decirle que él, el chico de los códigos y de las deducciones lógicas, había encontrado algo que no podía explicar y sin lo cual se veía incapaz de vivir. Se obligó a centrarse en lo que estaba haciendo, tanto en el proyecto de la universidad como en el trabajo cuando empezó el turno más tarde en el restaurante, y cuando por fin llegó la hora se cambió y fue a buscarla. Habían quedado en un café cerca de Covent Garden, ella lo estaba esperando cuando llegó. La observó desde fuera, a través de la ventana, jamás se acostumbraría al vuelco que le daba el corazón cada vez que la veía, y buscó a tientas el paquete que llevaba en el bolsillo del abrigo. Era una tontería, pero no había podido evitar comprarlo.
Ella le sonrió cuando lo vio y Manel, que hasta entonces estaba convencido de que poseía un alto nivel de autocontrol y que nunca se apresuraba, casi corrió hasta donde Anne estaba y sujetándole el rostro con las manos la besó.
-Hola.
-Hola -Anne sonrió y lo abrazó sin decir ni una palabra o tal vez diciendo las únicas que importaban.
Él no comprendió cómo era posible que eso fuera a más.
-Te he traído un regalo, hoy hace un mes… te he traído un regalo. -Dejó el paquete en la mesa y se sentó. Aprovechó que tenía que desabrigarse para apartar la mirada y ver si así se tranquilizaba un poco. Oyó que ella rompía el papel con cuidado.
-Oh, Manel, me has comprado un pingüino.
-No es nada.
-Es… es -tragó saliva- lo es todo.
No lo era, era un peluche ridículo que cabía en la palma de la mano. Tenía los ojos saltones de plástico azul y negro y brillaban porque estaban rociados de purpurina. Lo había visto en un quiosco que había cerca del metro unos días atrás, había entrado a comprar unos chicles y al verlo supo que tenía que regalárselo a Anne.
El pingüino se quedó en la habitación de Manel, Anne lo llevaba siempre en el bolso, le había cosido una tira de piel y lo utilizaba de llavero, hasta que un día se le rompió y lo dejó allí para arreglarlo. No lo hizo nunca, no pudo o no quiso, y Manel se lo llevó de allí cuando se fue.


-¿Es eso lo que estaba buscando?
La voz del anticuario le obligó a reaccionar y a dejar de torturarse con algo que no tenía importancia y que él ya había olvidado. De acuerdo, olvidar no lo había olvidado, pero hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que lo mejor que le había pasado en la vida había sido que Anne desapareciera de ella.
-Todavía no lo he visto, lo siento, me he distraído. Hay tantas cosas aquí -improvisó.
El anticuario sonrió y se acercó a él esquivando los muebles más grandes, parecía una comadreja. Abrió el cajón y sacó la carta naval en cuestión.
-Puede sentarse allí. -Señaló una silla moderna, de oficina, que estaba completamente fuera de lugar allí dentro.
Manel asintió, tenía que centrarse, había ido allí porque cuanta más información pudiese encontrar más perfecta sería Jane. Levantó con cuidado la cubierta de cuero, el nombre H. Austen era legible en el margen derecho de la primera página. Las pasó una a una con cuidado, había información sobre el viaje que había emprendido el navío, la ruta que había seguido y distintos incidentes que habían sucedido a bordo. Él sabía que Henry Austen, hermano de Jane Austen, había sido militar y que otro de sus hermanos, Charles, había participado en las guerras napoleónicas. Era posible que esa carta naval hubiese pertenecido a la familia Austen, pero también era posible lo contrario. Siguió pasando hojas y al llegar a la mitad se detuvo.
-Aquí hay algo, unas cartas -le dijo al anticuario que volvía a estar tras el mostrador.
-Es frecuentes en los libros antiguos que haya cartas o fotografías dentro. Mírelas si quiere, si le interesan también puede comprarlas.
El hombre parecía muy concentrado en lo que estaba haciendo, así que Manel inspeccionó por su cuenta y desplegó con mucho cuidado la primera hoja de papel.

Querida J,

Cuando alguien me pregunta por qué miro las estrellas les digo que es una afición más, pero lo cierto es que lo hago porque tú estás allí.

T.

Era imposible que esa carta fuese de quién él creía, completamente imposible, aun así, se le encogió el estómago y le costó respirar. Volvió a doblar el papel con cuidado y pasó el dedo por encima del grueso de cartas. Había muchas. Cerró la carta de navegación para protegerlas en su interior y fue en busca del anticuario. Pagó el precio que le solicitó sin rechistar, ni siquiera regateó como era habitual en esa clase de transacciones y volvió al hotel.
Y se dijo que no significaba nada que hubiese encontrado aquellas cartas justo aquel día ni que hubiese metido en la maleta para ese viaje aquel ridículo pingüino que aún utilizaba para colgar la llave del laboratorio.

Hasta aquí este trocito que con tantas ganas de más deja de la historia de Manel y Anne. Puedes comprarlo desde ya mismo en digital y en físico pinchando aquí mismo: 

Nos vemos en la siguiente presentación.

Donde duerme tu nombre, Ana María Draghia

viernes, 9 de noviembre de 2018


Título: Donde duerme tu nombre
Autora: Ana María Draghia
Género: romántica contemporánea
Editorial: Harlequín
Sinopsis:
Abril tiene veintiséis años y trabaja en un estudio de animación. Aunque parece ser feliz, solo piensa en averiguar quién es su padre. Y, por si esto fuera poco, cuando Eric reaparece, todo su mundo se pone del revés. Queriendo alejarse de él, se acerca a su jefe, Christopher, envuelto en más secretos de los que ella espera.
Eric y Abril intentarán entender cuál es la verdadera distancia que existe entre la noche que se conocieron y ahora, pero ¿serán más fuertes los recuerdos o los errores del presente?

Por fin la historia de Eric! Cuando leí Tan nosotros, con esos tres amigos, Ricardo, Danielle y Eric, y por cómo se resuelve todo, estaba deseando que la autora diera a éste último su momento, y aquí lo tiene, aunque también sufre un poquito por amor, él, que siempre ha sido un espíritu libre, cae irremediablemente por alguien muy especial.

Me ha gustado mucho la estructura, que comienza con Eric en el presente, después va a meses antes para ver la evolución de la historia de los protagonistas y de nuevo al presente para el desenlace. Como viene siendo ya habietual en la autora crea unos diálogos reales, bonitos y unos tiempos, que si bien puede considerarse que hay una conexión muy fuerte entre Eric y Abril, después no todo va tan rápido como lo hubieras imaginado.

Eric es enfermero y vive en Valencia, lejos de sus dos mejores amigos, ahora ya casados, y siente que le falta algo para respirar, para ser feliz; la última relación que tuvo no funcionó porque no sentía ese algo especial que debería sentir hacia la que era su pareja y ahora anda suspirando por los rincones aunque no lo demuestre del todo, por ello sus amigos le harán una especie de intervención y será a Ricardo a quien le cuente por qué está como está, quién es la chica que le quita el sueño y la razón de su desesperanza.

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Abril es la prima de Danielle, vive en Tolousse y trabaja en una pequeña empresa de animación. Estudió lo que quería, le gusta su trabajo y ahora, su madre siempre le ha dado todo el cariño del mundo anda de viaje por el mundo con su novio; a pesar de haber tenido una vida feliz siempre ha sentido la ausencia del padre, ese hombre del que solo sabe lo que le ha dicho su madre: su nombre y el mes en que nació. Su vida dará un giro en unos pocos meses y las revelaciones sobre su pasado supondrán un gran shock, a lo que se sumará Eric y todos los sentimientos que le despierta.

Así pues, Eric y Abril van a conocerse pero no en Tolousse, cuando él vaya a un concierto y se quede en casa de la hermana de Danielle, que comaprte piso con su prima, Abril, sino que ya tuvieron otro encuentro pero uno de los dos no lo recuerda, con lo que las escenas con diálogos rápidos y dobles sentidos están servidas.

La distancia va a ser un factor importante y el poco tiempo que pasan juntos, pero las ganas de conocerse van a pesar más y las horas que compartan van a estar llenas de confesiones, pero también de reticencias porque lo que sientan vaya a más y sufran. Además, alguien en la vida de Abril será clave en ese giro que tiene que dar su vida, totalmente inesperado pero magistral. Esta parte ha sido una de mis preferidas, la referente a las revelaciones, el pasado, cómo afecta al presente, a lo que Abril es, siente y cree sobre ella misma. Muy emocionante.

Esta historia tiene mucho sentimiento, miedos, anhelos, familia, amigos, lucha por los sueños y por la persona que quieres y un punto de valentía, de lanzarte a por aquello que más deseas pensando que la recompensa merece la pena. Puedes leer la historia anterior y ésta seguidas para ver el conjunto, no te decepcionará y pasarás un par de tardes entre amigos.

La huella de la noche, Guillaume Musso

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Título: La huella de la noche
Autor: Guillaume Musso
Género: thriller
Editorial: AdN Alianza de Novelas
Sinopsis:
Un internado prestigioso atrapado bajo la nieve. Tres amigos a los que ata un trágico secreto. Una joven de la que se apodera la noche.
La Costa Azul, invierno de 1992.
Durante una noche gélida, mientras el internado en el que estudia está paralizado por la nieve, Vinca Rockwell, de 19 años, una de las alumnas más brillantes de las clases preparatorias a la Escuela Normal Superior, se fuga con su profesor de filosofía, con quien mantiene una relación secreta. Para la joven, «el amor, o lo es todo o no es nada».
Nadie volverá a verla.
La Costa Azul, primavera de 2017.
Los antaño inseparables Fanny, Thomas y Maxime (los mejores amigos de Vinca) no han vuelto a tener contacto desde que acabaron los estudios. Se reencuentran en una reunión de antiguos alumnos. Veinticinco años antes, en unas circunstancias espantosas, los tres cometieron un asesinato y ahora ya nada impide que la verdad estalle. Perturbadora. Dolorosa. Demoníaca...

Ha sido un auténtico placer y unas horas en enganche absoluto volver a este autor que escribe unas historias siempre especiales, envolventes y redondas y que en este caso sorprende con una novela un tanto más oscura por el tema que trata. Los hechos acontecidos en el pasado vuelven con fuerza al presente y les tocará a aquellos mismos protagonistas, hoy adultos, enfrentarse a las consecuencias de sus actos.

Thomas es un novelista de éxito, afincado en Nueva York, de origen francés, y que decide regresar al que fue su colegio en sus últimos años de estudio con motivo de una fiesta de reencuentro de antiguos alumnos. Esa fiesta sirve también para celebrar que van a llevarse a cabo unas obras de remodelación en uno de los edificios y será ese proyecto el que puede cambiar el curso de su vida para siempre.

Este hombre no está muy apegado a su familia, ni a sus padres ni a sus hermanos, pero sí a su mejor amigo, Maxime, a quien también podría afectar lo que se descubra al comenzar las obras, porque tiene una familia propia que perder y su incipiente carrera política está en juego.

El tercer vértice del triángulo es Fanny, otra amiga de sus años de estudiante, hoy doctora en el hospital local, que conoce secretos que se suponían ocultos y también tiene sus propios fantasmas con los que lidiar.

Por otro lado, la desaparición de una alumna, Vinca, y el profesor de filosofía, Alexis, fue un asunto sonado allá por 1992 y todo parecía estar más que claro, aunque todo acabará desmontándose y las sorpresas van sucediéndose de forma vertiginosa. 

Pero no solo son protagonistas estos jóvenes que se ven superados por las circunstancias, un Thomas enamorado de Vinca se deja llevar por esa pasión y las ideas preconcebidas, al igual que Maxime, el amigo incondicional y Fanny, con sentimientos escondidos que le hacen actuar de forma impulsiva, sino que también los adultos en aquella época tienen mucho que ver con el rumbo que tomó la vida de todos; esos adultos que ya llevaban a sus espaldas mucho vivido, los padres de Thomas, el padre de Maxime, los profesores más importantes en la vida de estos estudiantes, serán clave en todo este asunto y verán expuestos sus instintos más primarios, poniéndose a prueba para comprobar hasta dónde estaban dispuestos a llegar para proteger a sus hijos.

Así pues, el escenario del liceo Saint- Exupéry se convierte de nuevo en el centro de toda la trama, lo fue en el pasado, con las idas y venidas de unos y otros, los intereses ocultos, los secretos, los engaños, y para alguien, que clama venganza, ha llegado la hora de que todos los implicados paguen por sus crímenes. Me ha parecido magistral que toda la novela se desarrolle a lo largo de un solo día. Las horas que pasa Thomas investigando, atando cabos, acercándose más y más a lo que realmente ocurrió aquella noche de diciembre de 1992 se pasa en un suspiro, la novela se lee rápido pero porque no puedes soltarla, ya con un prólogo sorprendente y hasta llegar a la última página.

Todos y cada uno de los personajes que aparecen están muy bien perfilados y sus actos son coherentes con respecto a cómo son. Como te digo, hay absolutas sorpresas, no hay nada previsible y todo acaba hilado. Muy recomendable.

Mónica Maier presenta... Todos mis "te quiero" son para ti

martes, 6 de noviembre de 2018




















Ya no queda nada para que salga a la venta lo nuevo de Mónica Maier. El próximo día 12 Vega nos contará su historia, que estoy segura va a ser tan especial como todas las de la autora porque si por algo se caracteriza es por la forma tan bonita que tiene de contarlas.

Para ir conociendo un poco mejor a la protagonista aquí está su presentación, una chica que tiene mucho que decirnos, de su pasado, de su presente y sobre todo, de su futuro, así que, os dejo con ella:



De niña creía en los cuentos de hadas. En ellos, princesas y príncipes vencían cualquier obstáculo y vivían felices y comían perdices. Crecí soñando con un amor que duraría para siempre… pero descubrí de la peor manera que los sueños no suelen convertirse en realidad.
Perdonad. Acabo de darme cuenta de que no me he presentado. Empecemos por lo fácil. Me llamo Vega. Tengo veintiséis años, vivo en Madrid y soy fotógrafa. Uhm…, esto ha sonado a perfil de página de contactos (no me preguntéis cómo lo sé). Lo intentaré de nuevo.
Me llamo Vega. Mi abuela Marina, que es una de las personas a las que más quiero en este mundo, dice que  <<estoy en la flor de la vida>>. A pesar de que es cierto y mi pequeño mundo, en general, me hace feliz. A veces, siento como si algo estuviese roto en mi interior y no supiese cómo arreglarlo; como si existiese una rueda que regula las emociones y la mía se hubiese atascado sin darme oportunidad de avanzar, atrapándome en la tristeza de un sentimiento que no volverá.
Vivo en Madrid. Sola. Me independicé joven. Quizá demasiado. Mis padres me enseñaron que la familia es el lugar al que siempre puedes volver, que juntos somos un todo. Yo hace tiempo que no me siento parte de ese todo. Me he alejado tanto que no creo que sea capaz de volver a encontrar el camino.
La fotografía no es solo mi trabajo; es mi pasión, mi refugio. Me encanta mi ciudad y disfruto recorriéndola cámara en mano, buscando nuevos rincones desconocidos o descubriendo de mil maneras mágicas y diferentes los que ya conozco vistos a través de la lente. No siempre ha sido así, hubo un tiempo en que se convirtió en un escondite.
Y nunca digo << te quiero>>.
Todos estos datos que os he contado, y que pueden parecer no relacionados, los une un vínculo común. Darío. Él y la forma en que he permitido que sus decisiones condicionen mi vida. El director de orquesta que sin siquiera intentarlo consigue que baile a su compás. Dicen que el primer amor nunca se olvida. Lo que no sabía es que puede convertir tu corazón en algo tan frágil como el cristal. Y a ti en un espejismo de la persona que fuiste. Alegre, pero no tanto. Combativa, pero no tanto. Segura, pero no tanto. A mis veintiséis años sé poco más del amor de lo que sabía a los doce, dieciséis o veinte. Solo he estado enamorada una vez y me rompieron el corazón en pedazos.
Esta es parte de mi historia. Os invito a descubrirla.


¿Qué os ha parecido? Contadme!!

La hija del relojero, Kate Morton

lunes, 5 de noviembre de 2018

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Título: La hija del relojero
Autora: Kate Morton
Género: narrativa
Editorial: Suma
Sinopsis:
En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.
Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.
¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?
Narrada por varias voces a lo largo del tiempo, La hija del relojero es la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas. Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.

Vaya historia tan completa y compleja es lo nuevo de Kate Morton. Ambientación cuidada, distintas líneas temporales, hilos que van cruzándose para crear un tapiz de emociones, tensión y decisiones que te deja con la sensación de haber leído una gran novela. Aunque leí algunas de sus primeras historias hace mucho, no me considero una gran fan de la autora, pero sí creo que este libro merece la pena porque tiene multitud de elementos que la autora conjuga a la perfección de principio a fin.

Ya el prólogo te deja con ganas de seguir, esa voz un tanto lánguida, suspendida en el tiempo, que parece narrar hechos del pasado, con ese toque casi mágico, se te queda en la memoria mientras comienzas la historia en el Londres actual y quieres seguir avanzando para relacionar esas primeras páginas con lo que le está ocurriendo a Elodie.

Elodie es una joven archivista que se topa con un curioso descubrimiento, un portadocumentos con objetos sin aparente relación, y un boceto de una casa que despierta en ella recuerdos de su niñez. Esa será la pieza clave que la llevará a investigar sobre esos objetos mientras sigue, en un segundo plano, los preparativos de su boda. Vas a poder ir conociéndola a lo largo de las páginas, su gusto por la tranquilidad, su propio espacio, parece que ha nacido en la época equivocada y con una relación que es de todos menos pasional.

Según comienza la novela, con Elodie en la actualidad, la autora retrocede en el tiempo hasta distintos momentos y lugares, porque no solo te adentras en el Londres de mediados del siglo XIX, sino también en una casa de campo con mucha historia y mucha magia.

Birchwood Manor es casi otro personaje más. Este escenario es testigo de momentos decisivos en la vida de muchas personas que pasan por ella. Y será la casa de Edward Raddcliffe, pintor, que junto con sus colegas pasa temporadas ahí, y cuando encuentre a su musa definitiva, su amor más puro, será también un elemento que guardará secretos a la espera de que los destapen.

Hay otra voz importante, la de una niña nacida en Londres a quien la vida le tiene preparada varios reveses, que tiene que adaptarse al medio, a la superviviencia en los bajos fondos londinenses con aire dickensiano y que conocerá a Edward por casualidad, ya siendo una joven avispada, hecho que marcará definitivamente su destino. La vida de Lilly es una montaña rusa y ni ella misma sabe qué le deparará el día siguiente.

En esta época hay otros secundarios a destacar, tanto las personas que hay tras Lilly, que la manejan y a la vez la protegen de cosas peores, aunque no creas que por ello merecen redención, hasta la propia familia de Edward, destacando a su hermana Lucy, un gran personaje con ansias de conocimeinto a quien su hermano alenta para que persiga sus sueños y no se deja amilanar por la sociedad en la que le ha tocado vivir.

Desde esos personajes, hasta llegar a Elodie, pasan muchos otros, pero como te digo, todos entrelazados, sus vidas, elementos que se repiten, pérdidas que forjan su carácter y siempre un punto de inflexión que les hace tomar uno u otro camino. Con esta novela hay que ser paciente porque la acción no es trepidante, pero sí te va envolviendo y casi sin darte cuenta llegas al final. A pesar de su extensión a mí no se me ha hecho pesada, en parte por esos cambios a lo largo de la trama, el paso sucesivo de personajes y épocas, acada una tratada con mucho rigor y reflejando, a través de los personajes, los elemntos más distintivos de las mismas. Buena ambientación, buenos personajes y un final impecable sobre vivir el presente.

Si aún no conoces a Kate Morton no dudes en adentrarte en esta historia y disfrutar de cada página; si eres incondicional de la autora creo que te sorprenderá y gustará a partes iguales.