Semana del Libro con Laura Maqueda

martes, 21 de abril de 2020

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Hola! ¿Cómo estáis llevando el inicio de semana? Las redes están plagadas de recomendaciones así que tened a mano vuestras listas de deseos porque estoy segura de que alguna os llamará la atención.

Espero que estéis disfrutando de todas las iniciativas que se han puesto en marcha con motivo del día del libro, incluidas las mías. En Instagram podéis publicar cómo una foto o stories de vuestra biblioteca, que yo compartiré y dejaré fijadas en las stories destacadas.

Hoy es Laura quien ha querido pasarse por aquí para regalarnos un vistazo a la vida de Héctor y Mia, protagonistas de En camas separadas y conocer lo especial que es el 23 de abril para ellos, ¿les acompañas?



«UN AMOR ENTRE LIBROS
Madrid, librería La Central de Callao.

23 de abril, Día del Libro.

Mia estaba enfadada. ¿Cómo no iba a estarlo? Se suponía que aquel iba a ser su día especial junto a Héctor y, sin embargo, iba a celebrarlo sola. ¿En qué demonios estaría pensando ese cabeza de chorlito? Sus labios se fruncieron hasta formar un puchero pero consiguió contener las lágrimas mientras abrazaba contra el pecho el libro que llevaba consigo. Se prometió que no lloraría y se dijo a sí misma que en realidad era una tontería, que no tenía motivos para tomárselo así pero… ¡Le faltaba Héctor! ¿Cómo no iba a ponerse sentimental? Al echar un vistazo a la novela que sujetaba entre las manos, sintió que esta y su historia se reían de ella, por lo que optó por meterla dentro de su enorme bolso. Odiaba el tiempo que ella y Héctor pasaban separados aunque sabía que esta vez era por una buena razón.

A pesar de que habían viajado juntos a Londres para la Feria del Libro apenas un mes atrás, Héctor se vio obligado a desplazarse a la capital británica para negociar los últimos flecos del contrato de un prestigioso ilustrador, una especie de Benjamin Lacombe pero al estilo british. Tanto ellos como Tony llevaban meses tratando de convencer al dibujante para que colaborara con ellos en la editorial de álbumes ilustrados que juntos habían fundado y el muy… artista no había tenido otro día para concertar una cita con ellos. ¡Tenía que ser justo el Día del Libro! ¡Sería cabrito! Cada vez que Mia pensaba en ello sentía que la furia bullía en su interior. Intentaron por todos los medios aplazar la reunión pero al parecer la agenda del autor era muy apretaba y se negaba a cambiar el encuentro. ¡Maldito fueran él y sus dibujos!

Disgustada, Mia resopló y varios mechones de su cabello rojizo revolotearon sobre sus ojos. Mientras caminaba por la Gran Vía, decidió recogerse el pelo en un improvisado moño alto dado que el sol brillaba con fuerza en Madrid. Hacía un tiempo precioso y la gente llenaba las calles y acudía a las librerías para hacer homenaje a una jornada tan especial como aquella.

Dado que no solían celebrar San Valentín, Héctor y ella habían planeado conmemorar ese día como el día del amor, el que se profesaban el uno al otro desde que eran unos niños y el que le tenían a los libros. Iban a hacer un tour por diversas librerías para después caminar cogidos de la mano hasta el Mercado de San Miguel y tomar algo antes de volver a casa, preparar unas palomitas en el microondas y brindar por su historia mientras veían un maratón de películas ochenteras. Según su amiga Sara, un plan tan friki cuqui solo podía habérseles ocurrido a ellos. Ahora, con Héctor en Inglaterra, sería imposible llevarlo a cabo.

Para sobrellevar mejor su creciente mal humor, Mia se encaminó hacia la librería La Central, la que está junto a Callao. No tendría a Héctor pero al menos estaría rodeada de libros. Se suponía que el día iba de eso, ¿no? Tuvo suerte porque, a pesar de que el local estaba repleto de gente, pudo encontrar una mesa libre junto al pasillo. Mientras esperaba a que la camarera le sirviera la porción de tarta red velvet  que había pedido, Mia sacó su novela y la dejó sobre la mesa para consultar el mensaje que acababa de recibir en su móvil. Era de Rose, su amiga inglesa, que le decía que tanto ella como su chico, Jack, estaban encantados de acoger a Héctor en su casa y que Miriam, la madre de ella, pensaba prepararle su famosa tortilla de patatas. Mia sonrió al imaginarse la escena. Los miembros de la familia Cole-Blasco-Mason se habían colado en su corazón desde que se conocieron y Mia no veía la hora de volver a reunirse con ellos.

Tras devolver el teléfono al interior de su bolso, Mia abrió el libro y sonrió. La historia de Alex y Rosie, los protagonistas de “Donde termina el arcoíris”, era una de sus preferidas. Tal vez por las semejanzas que tenían con ella y con Héctor, porque ellos también se enamoraron siendo unos críos. No podía haber elegido otro libro que no fuera aquel. De alguna manera era como si Héctor estuviera a su lado.

—Disculpe, señorita —la interrumpió la voz de la camarera—. Aquí tiene su pastel y también esto. ¡Que le aproveche!

Aturdida por el ímpetu con que la chica había dejado su pedido sobre la mesa, Mia no tuvo tiempo de preguntarle a qué se refería hasta que vio un trozo de papel situado justo al lado de la tarta.

Intrigada, lo abrió para ver de qué se trataba. Era una nota que decía:

«Por suerte, a nosotros no nos llevó tanto tiempo como a ellos reconocer lo que sentíamos. Feliz Día del Libro, Mia. Te quiero. Date la vuelta. H».

Sintiendo que el pulso se le aceleraba, Mia se giró en su asiento y se encontró con los brillantes azules ojos de Héctor mirándola con una sonrisa pintada en los labios. El corazón se saltó un latido en el interior del pecho. Ahí estaba Héctor, su Héctor. Despeinado como de costumbre, vistiendo una de sus camisas de cuadros, remangada en los antebrazos y… ¿Llevaba una flor en la mano? Estuvo a punto de lanzarse sobre él pero se contuvo y esperó a que Héctor se acercara.

—Hola —murmuró cuando llegó a su lado, acariciándole la nariz con los pétalos de la rosa.

—¿No deberías estar en Londres? —consiguió preguntar Mia, conteniendo la emoción.

—Conseguí cambiar la cita con ese esnob. No podía perderme vivir este día contigo. Y, mira, tenemos un libro y una rosa. ¿Qué más podemos pedir?

Emocionada, Mia rodeó el cuello de Héctor con los brazos.

—Se supone que yo debo regalarte el libro y no al revés.

—¿Para qué están las normas sino para romperlas? —le sonrió—. Este día es especial para nosotros. ¿En serio pensabas que me lo perdería?

Ella negó con la cabeza y sus rebeldes mechones de color rojo se balancearon sobre sus mejillas.

—Haremos que el Día del Libro sea siempre especial, ¿verdad?

—Siempre, camarada. —convino él.

Cuando Héctor la besó, Mia comprendió que lo importante no era la manera de celebrar el Día del Libro, sino hacerlo junto a la persona que quieres

¿A que os apetece visitar una librería especial? ¿Degustar un trocito de tarta mientras lees un fragmento de tu libro favorito? A mí sí, pero todo llegará.

Muchas gracias, Laura Maqueda ;)

La noche que bailamos juntos, Laura Maqueda

martes, 5 de marzo de 2019

Título: La noche que bailamos juntos
Autora: Laura Maqueda
Género: romántica contemporánea
Editorial: Phoebe
Sinopsis:
Tras pasar por una dolorosa y complicada ruptura, Chloe se refugia en el trabajo. Pero cuando su último proyecto fracasa de forma estrepitosa, todos sus sueños y esperanzas se vienen abajo. Ni siquiera la inminente fiesta de despedida de soltera de su mejor amiga consigue animarla hasta que…
Jason es un hombre hecho a sí mismo; desde muy joven ha luchado por conseguir labrarse un futuro en el mundo de la danza, y aunque la vida se ha empeñado en colocarle varios obstáculos a lo largo del camino, él jamás ha perdido la sonrisa. Tiene muy claros sus objetivos y no permitirá que nada ni nadie lo aparte de ellos hasta que…
Una fiesta. Un grupo de strippers. Unas copas de más.
Pero ni Chloe ni Jason van a dejar que sus planes se vayan a pique por una noche de pasión. Salvo que el destino los sorprenda volviendo a unirlos de la forma más inesperada…

Ayer mismo salía a la venta la nueva novela de Laura Maqueda, una historia con mucho ritmo, mucho amor, muchas deciciones importantes que tomar y he de decir que fue empezarla y no poder soltarla hasta el final. He tenido la suerte de haberla leído unos días antes de su salida, en digital, y ya mismo voy a comprarla en papel porque Jason y Chloe tienen que estar sí o sí en mis estanterías. Si quieres leer un poco más de ellos hay una escena preciosa en la sección La autora presenta y además, ayer ya se confirmó, Laura estará en el club de lectura de novela romántica de Madrid el próximo 30 de marzo!!


El tono de comedia romántica está en cada página, con muchas situaciones que te harán reír, pero también otras con una carga algo más dramática que darán el contrapunto justo. Además, los secundarios acompañarán a los protas en este viaje, Mark y Sienna tienen mucho que decir y sus intervenciones me han parecido muy acertadas.

Chloe es un treinteañera que lleva diez años en Los Ángeles labrándose un futuro profesional; es productora en una cadena de televisión y está más que entregada a su trabajo. Desde que hace dos años su novio la dejara por otra, su vida ha estado centrada en lo laboral pero lo cierto es que se siente insatisfecha por el rumbo que parece haber tomado y no ser capaz de dar un giro a su vida. Su actual trabajo cada vez se aleja más de su verdadera vocación y tener un jefe que solo piensa en el dinero, sin pensar en el daño que puede hacer para conseguirlo, no ayuda para que siga motivada.

Cuando vuelve a casa para la despedida de soltera de su mejor amiga, Sienna, y toma conciencia de cómo la ven todos sus conocidos decide que se soltará la melena, que será esa Chloe que permanece escondida y que hará lo que realmente quiere. Pero claro, entran en juego muchas copas de más y cierto stripper con el que siente una conexión cósmica instantánea.

La noche, que empieza con mucha introspección, sigue con muchas copas, avanza con una baile y termina en la cama en unas horas de desenfreno, le pasa factura a Chloe en forma de resaca, pero a la mañana siguiente consigue escapar y regresa a California para oír lo que su jefe tiene que proponerla: ser la productora de un nuevo programa de baile donde concursarán actrices, cantantes, mujeres conocidas pero que necesitan un empujón en su carrera teniendo como pareja de baile a profesores, digamos, de buen ver.

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Jason baila desde que puede recordar. Su madre, dueña de una escuela de baile en su Dallas natal fue la primera en enseñarle y ha estado formándose a lo largo de los años. Su actual trabajo, junto con su buen amigo Mark, le da para pagar las facturas, pero su sueño es otro, es lograr poner en marcha de nuevo la escuela de su madre. Este chico no es tan desenfadado como parece, pues su pasado está presente cada día y sus responsabilidades más allá de mirar por sí mismo. Lo que ocurre cuando ve a Chloe es algo que no se puede explicar, pero decidirá que merecerá la pena averiguarlo.

Sus caminos vuelven a cruzarse, contra todo pronóstico, gracias al casting que se organizará para elegir a los profesores de baile del nuevo programa de Chloe y ¿qué crees que ocurrirá cuando tengan que verse a diario pero ella levante todas las barreras del mundo para evitar que se repitan los sentimientos que se despertaron aquella noche? Exacto, que la tensión está servida!

Abocados a verse cada día en una relación profesional será inevitable que se vayan conociendo poco a poco y muestren al otro partes de sí mismos. Los tiempos son muy buenos, algo de precipitación al principio pero aunque sí hay conexión no hay un flechazo de amor incondicional desde el principio. Y para sumar más tensión y baches en el camino, lo que Jason mantiene oculto y no ve el momento de confesar a Chloe podrá poner en peligro su incipiente amistad/relación.

Una de las cosas que más me han gustado de la historia son los detalles que hacen a cada uno especial, por ejemplo, Chloe está muy enganchada al horóscopo, lo lee cada día y parece que sus predicciones van cumpliéndose; y Jason, con esos secretos que guarda para sí, con ese colgante de mariposa que no se quita nunca, con esos movimientos de baile que dejan a Chloe en shock. Geniales ambos y genial el mensaje de autorrealización personal más allá de la persona que tengas al lado. Primero estar bien con uno mismo, lo demás ya llegará.

Antes de finalizar quiero hacer una mención especial para Mark y Sienna, los dos secundarios que aportan un toque extra de frescura y ponen de manifiesto que aunque se hayan tenido malas experiencias no todo el mundo es igual y siempre hay que ser sincero con uno mismo en cuanto a lo que se siente porque si no, la infelicidad está asegurada.  Y es que van a vivir una situación más que complicada, él, tan alérgico al compromiso por una mala experiencia pasada y ella, a dos meses de su boda! Se generará una dinámica entre ellos llena de tensión que no puede resolverse de mejor manera. Cada vez que aparecen estos dos en escena, las chispas traspasan las páginas, asegurado.

Qué más puedo decir, la estancia en Los Ángeles ha sido un lujo, los viajes relámpago a Denver y a Dallas han desvelado mucho sobre los protagonistas; los diálogos entre Jason y Chloe y entre estos y sus amigos hacen avanzar la historia, muestran sus sentimientos y caes con ellos, irremediablemente; el pasado de Jason y cómo se va descubriendo, las inseguridades de Chloe y su determinación para dar un giro a su vida; cada detalle aporta un plus a la historia y el amor está presente en cada página: a la pareja, a la familia, a los amigos y el más importante, el que hay que sentir por uno mismo. Jason y Chloe han llegado para quedarse y enamorarte.

Ya has podido comprobar que le tenía muchas ganas a esta historia y tras haberla leído puedo decir que se ha convertido en mi favorita de la autora por el momento porque estoy segura que nos seguirá trayendo parejas llenas de magia. Si quieres pasarte por alguna de las reseñas de los anteriores pincha en el título: En camas separadas, Érase una vez en Londres, Érase otra vez en Londres.

Laura Maqueda presenta...La noche que bailamos juntos

martes, 26 de febrero de 2019

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En menos de una semana, el 4 de marzo, podremos disfrutar de la nueva novela de Laura Maqueda y no puedo estar más contenta porque conozcáis un poco más a Jason y Chloe. Además, desde ayer está disponible un relato gratuito donde todos sus personajes se conocen, es maravilloso! Busca en las redes sociales de la autora y descárgalo.

De momento, una pequeña escena en un enclave de ensueño. Gracias Laura por hacer cada historia única y especial.


LA CITA PERFECTA DE JASON Y CHLOE
—Por nosotros —anunció Chloe alzando el vaso de Starbucks que sujetaba entre las manos—. Y por todo lo que está por venir.
La pajita del frappuccino de Jason chocó contra la de Chloe cuando los dos brindaron.
—Por ti y por mí. Y por la noche que bailamos juntos.
Ella soltó una risita al recordar el momento cuando se conocieron. Le parecía todo tan lejano… Y sin embargo, su historia no había hecho más que comenzar.
Después de disfrutar de un agradable día en la playa de Venice Beach y antes de poner rumbo a la rutina que los esperaba en casa, los dos decidieron pasear por la pintoresca zona de Grand Canal. El lugar tenía un encanto especial, rodeado de todos aquellos canales que hacían recordar a la Venecia italiana. El sol, que en aquellos momentos se ponía en el horizonte, otorgaba un halo mágico sobre las acogedoras casas y senderos que se arremolinaban en torno al vecindario.
Con los brazos apoyados sobre la madera blanca del puente en el que Jason y ella se encontraban, Chloe preguntó:
—¿Alguna vez has pensado en la idea de acostarte con algún famoso?
Jason, al escucharla, se atragantó con la nata de su bebida —ya se inventaría luego una coreografía para eliminar todas esas calorías— y la miró con gesto horrorizado.
—¿Aún no han publicado nuestra novela y ya quieres cambiarme por otro?
Divertida, Chloe chascó la lengua y lo empujó suavemente con el hombro.
—No seas bobo. Solo digo que en algún momento de sus vidas, todo el mundo ha fantaseado con meterse en la cama con un famoso. Por ejemplo: yo siempre me he imaginado teniendo una cita con Hugh Jackman. Que me recogiera en una limusina vestido de época, como en la peli de Kate y Leopold, que fuéramos a cenar a la terraza de un bonito restaurante, todo iluminado con velas, y después, al llegar a su hotel, él me…
—Para, para —le pidió Jason haciendo una mueca con la cara y dejando a un lado su frappuccino—. Creo que no quiero seguir escuchando. Hugh Jackman… —masculló.
Chloe rio a carcajadas.
—¿Y tú? Venga, dime qué chica es tu cita perfecta.
—Mñe… —farfulló Jason para restarle importancia—. No lo entenderías.
—¡¿Cómo que no?! —se ofendió Chloe—. Seguro que es Beyoncé. ¡O mejor! Scarlett Johansson; sé cuánto te gusta esa actriz y…
—Para, Chloe —la cortó él. Girándose para hacerle frente, tomó las frías manos de ella entre las suyas y las frotó para hacer que entraran en calor—. Eres tú —le dijo, mirándola a los ojos—. Tú eres mi cita perfecta. No me importa el lugar, los planes o lo lujoso que sea el sitio adonde vayamos. No me importa nada de eso mientras que sea contigo.
Emocionada por sus palabras, Chloe se mordió el labio inferior para tratar de contener un puchero. Ese hombre hacía pedazos todo aquello que ella había planificado para el resto de su vida. Con él podía ser espontánea, soltarse el pelo y… «Vivir», pensó. Ahora por fin podía ser feliz.
—¿Sabes una cosa? —le dijo Chloe, entrelazando sus dedos a los de él—. Me gustas más ahora que al principio.
Él le dedicó una irresistible sonrisa ladeada.
—¿Y eso por qué?
—Porque te conozco. Porque al fin sé todos tus secretos. Me he aprendido todos tus gestos y hasta la forma en la que te mueves sobre el escenario. Y porque por fin también sé lo que quiero y quién soy en realidad.
Acortando la escasa distancia que los separaba, Jason apoyó su frente en la de ella y, con las narices rozándose, susurró:
—También tú me gustas más ahora. Me gusta verte más serena, más segura de ti misma, de nosotros. Me gusta escuchar tu risa, esa que antes apenas aparecía. Gracias por no rendirte.
Ella le dio un besito en la mejilla.
Al otro lado del canal, cinco chicas se reían a carcajadas mientras presumían de los tatuajes que acababan de hacerse a juego en sus muñecas. Una estrella, oyó Chloe que decían. Tras ellas caminaba una perrita pequeña de color marrón, que movía feliz la colita sin apartar la vista de las muchachas.
—¿Crees que un grupo como ese estaría dispuesto a leer nuestra historia?
A regañadientes, Jason la soltó y se giró para mirar a las amigas.
—¿Por qué no? —preguntó—. Parecen simpáticas. ¿Te parece si nos acercamos y les hablamos de la novela?
Chloe parecía un poco indecisa.
—¿Estás seguro?
—Por intentarlo… —rodeándole la cintura con un brazo, la instó a caminar a su lado—. Queda muy poco para que todo el mundo sepa de nosotros. Es hora de salir a la luz.
—Juntos. —le dijo ella, con una sonrisa en los labios.
—Juntos. —le aseguró él.

Contando los días para conocer cómo han llegado hasta aquí y descubrir por todo lo que han pasado. De momento, ¿has leído la sinopsis?:

Tras pasar por una dolorosa y complicada ruptura, Chloe se refugia en el trabajo. Pero cuando su último proyecto fracasa de forma estrepitosa, todos sus sueños y esperanzas se vienen abajo. Ni siquiera la inminente fiesta de despedida de soltera de su mejor amiga consigue animarla hasta que… 
Jason es un hombre hecho a sí mismo; desde muy joven ha luchado por conseguir labrarse un futuro en el mundo de la danza, y aunque la vida se ha empeñado en colocarle varios obstáculos a lo largo del camino, él jamás ha perdido la sonrisa. Tiene muy claros sus objetivos y no permitirá que nada ni nadie lo aparte de ellos hasta que… 
Una fiesta. Un grupo de strippers. Unas copas de más.
Pero ni Chloe ni Jason van a dejar que sus planes se vayan a pique por una noche de pasión. Salvo que el destino los sorprenda volviendo a unirlos de la forma más inesperada…

En camas separadas, Laura Maqueda

martes, 30 de enero de 2018

camas-separadas-laura-maquedaTítulo: En camas separadas
Autora: Laura Maqueda
Género: romántica contemporánea
Editorial: Phoebe
Sinopsis:
Primera regla de la amistad: no enamorarte jamás de tu mejor amigo.
Héctor y Mia han sido amigos desde mucho antes de lo que les alcanza la memoria. Acostumbrados a pasar juntos todo su tiempo libre, han compartido bromas, primeras veces, desengaños… Y han sido precisamente sus rarezas las que los han mantenido como un frente unido.
Sin embargo, la vida los obliga a tomar caminos separados, y ahora Mia, en Madrid, y Héctor, en Japón, deberán aprender a vivir el uno sin el otro sabiendo que es probable que no vuelvan a verse.
Pasan los años y Mia, con la sensación de que le falta la mitad de sí misma, se centra en su trabajo mientras fantasea con su guapísimo jefe, convencida de que ella podría ser la mujer de su vida. Pero lo último que Mia se imagina que ocurra es que su mejor amigo regrese.
A su vuelta del extranjero, Héctor hará que su mejor amiga se plantee qué es lo que realmente espera de la vida. Además pondrá su rutina patas arriba al irse a convivir con Mia al pequeño apartamento de esta, lo que no será cosa fácil, porque… los amigos duermen en camas separadas…, ¿verdad?

Qué alegría tener ya lo nuevo de esta autora que nos ha dado no sólo a Julian en Érase una vez en Londres, si no también a Jack en Érase otra vez en Londres! Ahora viene con un par de amigos que viven en la frontera que les separa de una relación, pero claro, si todo fuera fácil no habría historia y vaya si la hay! Además, si te perdiste la presentación que hizo la autora sobre este libro pincha por aquí y lee un trocito de vida de esta pareja: Laura Maqueda presenta

Para empezar he de decir que la forma de presentar a Héctor y a Mia es muy tierna. Les vas a conocer en distintos momentos de su niñez, adolescencia y juventud y vas a poder entrever que no son solo amigos, si no los mejores amigos del mundo, están ahí para el otro, tienen los mismos gustos frikis y en definitiva, ninguno concibe el mundo sin el otro.

"- A mí no me da miedo el cambio. He aprendido que a veces tan solo hay que ser paciente y esperar el momento adecuado para dar el paso"

Los guiños, la complicidad a lo largo de los años creo que les convierte en una pareja única. Forman un mundo completo ellos dos juntos y nunca sintieron la necesidad de compartirlo con nadie más. Por una parte, Mia vive con su padre, pues su madre se marchó fuera del país y a Héctor le ha criado su abuela, así que sin duda, los vínculos más fuertes y duraderos los establecieron entre ellos.

Pero llega un punto en que Héctor siente la necesidad de buscarse un futuro mejor de lo suyo, dibujante, y hace las maletas para irse a la otra punta del mundo, a Japón. Todo esto pasa en las primeras páginas del libro y te quedas con la sensación de que con el reencuentro se declararán el uno al otro y a vivir felices, pero como ya te he dicho, no todo es tan sencillo.

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Mia tiene que caminar sola; estudia para editoria y consigue trabajo como asistente de una un poco bruja que al tiempo se va y aparecerá Sergio. En ese momento toda la imaginación de Mia se pone a trabajar y crea un futuro juntos que para nada tiene que ver con la realidad, porque ya verás cuando le conozcas, menudo personaje tan odioso.

El compañero de Mia, Tony, hace las veces de mejor amigo en la ausencia de Héctor y se convierte en una persona clave pues él desde fuera ve todo lo que está pasando de forma mucho más clara, sólo tiene que conseguir que Mia deje a un lado sus miedos y se lance.

Un día, sin avisar, Mia se encuentra a Héctor en la puerta de su casa! Así, después de cinco años donde su relación de amistad no es ni mucho menos tan sólida como cuando se separaron, tan solo unos minutos hablando son necesarios para que parezca como si se hubieran visto el día anterior. Vuelve a regañarle cada vez que dice palabrotas, recuperan la complicidad pero hay un punto que parece tambalearse y es que esa amistad y nada más que tenían hace años porque parece ser que ahora Héctor ha regresado a por todas.

"- Tú y yo hemos cambiado- susurró, con la frente pegada a la de ella-. Y te prometo, aquí y ahora, que no te he besado por compasión.
A Mia le costaba respirar.
- Entonces, ¿por qué?
Los labios de Héctor se curvaron hacia arriba y su sonrisa iluminó aún más sus ojos.
- Porque llevo esperando besarte toda mi vida."

A partir de aquí, lo que podría ser la primera parte de la novela, hay un tira y afloja constante lleno de dobles sentidos por parte de Héctor y de cuestionamientos personales y miedos por parte de Mia al sopesar si merece la pena cruzar la línea. Este punto es la clave a lo largo de todo el libro, pues debido a sus circunstancias y su trayectoria Mia siente que si da el paso perderá a su mejor amigo y ese miedo que siente la tiene paralizada. También hay celos por parte de ambos y aquí no me pongo de parte de ninguno porque además de no ser pareja, han estado separados tanto tiempo que ninguno tiene el derecho a opinar sobre el tema. Pero como parece que el destino quiere que la crucen se verán "obligados" a compartir piso y ya se sabe lo que hace el roce ;) 

En la segunda mitad del libro todo se precipita y no te voy a decir mucho más pero sí te puedo asegurar que no puedes dejar la historia hasta terminarla y que hay sorpresa final incluida...

Desde luego Héctor y Mia son especiales. Como te decía su mundo es increíble, lo frikis que son ambos y cómo se divierten juntos, la obsesión, compartida por muchas, que tiene Mia con Jamie, jeje, son dulzura pero también pasión y en definitiva, ese superar los propios miedos esperando que valga la pena. Lánzate a conocer a la pareja más #frikicuqui del panorama literario!

Laura Maqueda presenta... En camas separadas

martes, 23 de enero de 2018

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Quiero comenzar dando las gracias a Laura por la gran disposición que tiene siempre y por regalarnos este trocito de Mia y Héctor, los protagonistas de su novela, En camas separadas (Phoebe) que saldrá a la venta el 29 de enero.

Esta historia que trata de la amistad, del amor y de si cruzar la línea merece o no la pena. Con una estructura que a mí me encanta, pues vamos a ir viéndoles desde que era pequeños, pasando por esa separación y cómo es el reencuentro.
Además, hay un guiño muy especial para mí que me emocionó muchísimo! Gracias!!
Y sin más vamos a dejar que Mia nos cuente un poco más, ¿no?...


¡Hola a tod@s! Me llamo Mia y estoy entusiasmada con la idea de que conozcáis mi historia. En realidad me da un poco de vergüenza, pero también espero que paséis un buen rato con lo que Héctor y yo tenemos que contaros. 

Veréis, conozco a Héctor desde… ¿Siempre? Jajaja. No tengo ni un solo recuerdo en el que él no esté presente. Siempre ha sido un chico divertido, atento, tímido y sensible, pero también valiente y atrevido cuando me defendía del resto de compañeros de clase. Y, ¡qué narices! Últimamente es el tío más guapo y atractivo que he visto. El chico perfecto, ¿eh? Sin duda lo es, pero también es mi mejor amigo. Y los amigos no se enamoran, ¿verdad? Ni tampoco sueñan con acostarse el uno con el otro, ¿a qué no? ¡Madre mía! ¡Tengo la cabeza hecha un lío! Y el hecho de que Héctor vaya a vivir una temporada conmigo no me pone las cosas muy fáciles… ¿Qué haríais en mi lugar? Tengo un jefe que está como un queso y con el que espero llegar a tener algo algún día, pero luego llego a casa y tengo a Héctor metido en mi cama… ¡Por Dios y Franklin Delano Roosvelt! ¡Estoy metida en un lío!




Un paseo por El Retiro
—Recuérdame otra vez por qué me has sacado de mi cómodo sofá un sábado por la mañana.
Mia bostezó por tercera vez en menos de dos minutos tras formular su pregunta. Estaba empezando a convertirse en una quejica, pero poco le importaba. Había planeado pasar un fin de semana tranquilo en compañía de su mejor amigo con el que acababa de reencontrarse, pedir una pizza y permanecer despiertos hasta la madrugada mientras se ponían al día de lo que había acontecido durante los cinco años que estuvieron separados.
Sin embargo, Héctor prácticamente la había obligado a vestirse para salir de casa. Después de haber vivido en Japón tanto tiempo necesitaba volver a perderse por su ciudad en compañía de la chica de su vida. Porque sí, Mia era su mejor amiga, pero Héctor también sabía que nunca existiría para él otra mujer como ella.
Le pareció que el parque de El Retiro sería un buen lugar por el que caminar junto a ella, observando a todas esas familias que aprovechaban los fines de semana para salir a jugar con sus hijos y a aquellos que disfrutaban haciendo un poco de ejercicio.
Rodeándole los hombros con un brazo, Héctor acercó a Mia a su costado y contestó:
—¿De verdad quieres saberlo?
Ella lo miró con una de sus bonitas cejas arqueadas. Un mechón de pelo rojo había caído sobre sus ojos y Héctor no pudo resistir el impulso de apartarlo con los dedos, acariciándole la mejilla a su paso.
—Porque estaba considerando hacerme el harakiri si permanecía un segundo más contemplando cómo el escocés de la falda se paseaba delante de mis narices.
—No puedes decirlo en serio.
—Si le veo el culo una vez más empezaré a replantearme mi sexualidad.
Mia soltó una carcajada al escucharlo. Héctor se refería a Jamie Fraser, el protagonista masculino de la serie Outlander por el que Mia estaba absolutamente colada. Prácticamente habían terminado con la primera temporada; Mia se había dejado llevar por el entusiasmo y no podía esperar a que Héctor conociera el desenlace de la primera tanda de la serie. Aunque al parecer, su amigo había tenido más que suficiente del atractivo pelirrojo.
—¡Serás idiota! —lo acusó ella entre risas—. ¿Cómo se te ocurre decir eso de mi Jamie?
Esta vez fue Héctor quien levantó una de sus cejas.
—¿Tu Jamie?
Mia chascó la lengua. Puede que Héctor tuviera razón y ella debiera enamorarse de un hombre de carne y hueso en lugar de hacerlo de un personaje de novela.
—¿Te haría sentir mejor si te digo que tú tampoco estás tan mal?
Él sonrió; sin embargo, Mia observó cómo eludía mirarla directamente y que sus ojos azules se escondían de ella concentrándose en sus pasos. Ahí estaba otra vez su tímido Héctor, se dijo. Decidió provocarlo un poco más, solo porque le encantaba lo guapo que estaba cuando sentía cierta vergüenza.
—La verdad es que estás bastante bueno —comentó, mordiéndose el labio inferior—. Dime, ¿qué te daban de comer en Japón? No te recordaba tan…
—¿Tan qué? —se atrevió a preguntar él.
Mia se agarró de su cintura mientras caminaban, atreviéndose a acariciarlo bajo la camiseta. Cuando sus dedos rozaron la piel del abdomen de Héctor, Mia sintió una descarga recorriéndole el cuerpo y dejó de tocarlo de inmediato.
—Tan… ¿sexy?
Él soltó una carcajada al tiempo que se apartaba unos pasos de ella, como si su contacto lo hubiera quemado.
—Deja de tomarme el pelo. Sé que nunca seré como el tío de la tele pero, ¿qué puedo decir? También tengo mi encanto.
Los dos rompieron a reír, recuperando la camaradería inicial.
Mia estaba a punto de decirle que tampoco era necesario que se le subieran los humos, pero la voz de una chica al otro lazo del Palacio de Cristal la interrumpió.
—¡Cleo! ¿Dónde te has metido?
A medida que se acercaban, vieron que una mujer joven de pelo corto y vestido de flores buscaba a su alrededor.
—¿Crees que se habrá perdido su hija? —preguntó Mia, preocupada.
Antes de que Héctor pudiera decir nada, una perrita de color marrón pasó corriendo entre ellos hasta saltar sobre el regazo de su dueña.
—¡Aquí estás! –exclamó la chica—. ¿Dónde te habías metido?
Al ver cómo la perrita jugueteaba con su dueña, los labios de Mia se curvaron en una sonrisa.
—Bueno, ya sabemos quién era Cleo.
Héctor sonrió y juntos reemprendieron su camino. Transcurrieron unos minutos en completo silencio hasta que Mia decidió subirse a horcajadas sobre la espalda de Héctor, una costumbre que llevaba arrastrando desde que los dos eran unos adolescentes.
—¿Sabes en qué estoy pensando?
Héctor aseguró el peso de ella sujetándole las piernas con las manos.
—Me da miedo preguntarlo. ¡Ay! —se quejó cuando Mia le mordió la oreja—. ¡Joder, Mia! ¿Por qué has hecho eso?
—No te metas conmigo.
Héctor resopló.
—Está bien. ¿En qué estabas pensando?
Ella sonrió, encantada.
—Creo que a lo mejor deberíamos tener un perro. ¿Qué te parece, Héctor? ¿A que sería genial?
Sabiendo que ella no podía verlo, Héctor puso los ojos en blanco. ¡Un perro! Teniendo en cuenta las ridículas dimensiones del apartamento de Mia, probablemente aquella fuera la peor idea del mundo. Sin embargo, mientras Mia parloteaba sobre las ventajas de tener una mascota, Héctor pensó que al menos así dejaría de hablar del tío del kilt.

En menos de una semana Héctor y Mia ya estarán por aquí, ¿quién tiene muchas ganas de conocerlos?