Quedará el amor, Alice Kellen

jueves, 3 de octubre de 2024

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Título: Quedará el amor

Autores: Alice Kellen
Género: narrativa romántica
Editorial: Planeta
Sinopsis: 

El sol baña los acantilados y las aguas turquesas del mar de Cornualles cuando Jane Bellamy y Cedric Stone se conocen en el verano de 1939. No están destinados a ser una ecuación perfecta, pero son jóvenes y el amor lo arrolla todo a su paso. Así que esta historia comienza como otras muchas: él y ella se enamoran. Hay primeras palabras, primeras miradas y primeros besos. Y luego la guerra, la nada. Solo oscuridad. Todo cambia.

Años más tarde, en un hospital de Edimburgo, Margot Abbot sostiene en la mano un anillo que pertenece al paciente que dormita en la cama, Cedric Stone. Ella todavía no lo sabe, pero está a punto de abrir un baúl de recuerdos y descubrir qué ocurrió tras aquellos luminosos días de estío que quedaron atrás.

 

Me va a costar mucho hacer esta reseña porque el último libro de Alice Kellen es de esos que te dejan sin palabras, pero sí con muchas emociones dentro. Una historia de presente y pasado donde este último estuviera ambientado en la Segunda Guerra Mundial es mi tipo de libro perfecto... y la autora lo ha bordado. Trata temas universales con mucha delicadeza y creo que este es uno de esos libros que puede tener diferentes lecturas con el paso del tiempo.

 

He de confesar que he leído este libro casi en modo maratón, no podía parar de pensar en los personajes, los capítulos cortos dan mucho dinamismo, el cambio de tiempo hace que pases de un momento a otro con facilidad y, en definitiva, os diré que esta experiencia casi inmersiva es lo mejor que te puedes plantear a la hora de leerlo. Y te diré más. La recta final del libro tendrás que leerla dos veces porque las lágrimas no van a dejarte ver con claridad.  


«Seguimos viviendo con los ojos cerrados, que siempre quedará el amor.»

 

Margot, escocesa en la treintena, vive en Edimburgo con sus dos hijos. La pequeña, despierta, perspicaz, que adora el ballet y el preadolescente, que de un tiempo a esta parte está mucho más encerrado en sí mismo. Es 1996 y ser madre soltera se haría mucho más cuesta arriba si no tuviera la inestimable ayuda de su amiga y vecina Eleanor. Trabaja como limpiadora en un hospital y ahí conoce a Cedric, quien está ingresado en cuidados paliativos y es algo cascarrabias, aunque hay una chispa que los une y lo que empieza como una pequeña visita a la hora de la comida, se convierte en mucho más.

 

La posibilidad de cuidar de Cedric a tiempo completo le abre a Margot una puerta que le da un desahogo económico. Ese tiempo con él les sirve para conocerse mucho más y para que Cedric le cuente su historia, una historia de amor, heroísmo y pérdida que ha marcado su vida. Pero la interacción de Margot no se va a limitar a Cedrid, si no que estará muy presente su hijo Graham, distante en sus interacciones, pero con una inexplicable conexión que les atraerá el uno hacia el otro sin remedio. Y para terminar de cerrar el círculo de frentes abiertos de Margot, intuye que algo no está bien con su hijo, el hermetismo no es normal y se teme lo peor.

 

El pasado de Cedric arranca en Cornualles y un amor de verano marcaría el curso de su vida. Poco antes del inicio de la guerra, pasará las semanas más maravillosas de su vida con Jane, la joven que le roba el corazón y su motivación por volver sano y salvo. Cedric va desgranando su historia, la de su hermano, la de su alistamiento y la lucha y todo ello lo irá recibiendo Margot sin prisa, con comprensión y con mucho deseo de saber el desenlace, porque la relación que tiene con sus hijos intuye que puede explicarse por esos años del pasado.

«— Aquel verano marcó un antes y un después, nuestras vidas no volvieron a ser iguales. La guerra lo cambió todo. Y, cuando acabó, solo quedó un montón de polvo y escombros. Nadie puede permanecer impasible después de un dolor así.»

 

Me ha maravillado el ritmo de esa historia del pasado, con todos los ingredientes perfectamente mezclados que no pueden faltar en una novela ambientada en esos años: las cartas, la incertidumbre, el miedo, la esperanza. Una emoción palpable y un gran protagonista, Cedric, que juega varios papeles: el de joven enamorado sin ataduras, el de soldado, el de padre. Su evolución está marcada por su pasado, pero hay margen aún para el cambio.

 

La historia de amor del presente es algo más secundaria, pero creo que da el contrapunto perfecto a la intensidad del pasado. Margot y Graham son todo lo opuestos que podría esperarse. Una tuvo que madurar pronto y vio cómo las oportunidades de futuro se le escapaban de entre los dedos, y el otro ha dispuesto de todas las facilidades económicas, pero no ha conseguido una validación paterna en lo personal y laboral. Ambos tienen sus reticencias y miedos y ver cómo los resuelven, es simplemente perfecto.  


Que te emociones con una historia de amor imposible con guerra de por medio parece casi inevitable y tienes todo el tiempo la duda de qué pasó con Jane, pero aquí Alice va más allá; trata el tema del paso del tiempo para hijos y padres, de un final que nadie quiere, pero que llega, y al que hay que enfrentarse como buenamente se pueda. Habla de ese dolor, pero también de la esperanza, de las expectativas de unos y otros, del orgullo, de la culpa, de la maternidad y la paternidad, de las segundas oportunidades. Si hay un libro de la autora que no os podéis perder, es este.



Destino: final feliz, Sarah Morgan

miércoles, 5 de octubre de 2022

Título: Destino: final feliz

Autor: Sarah Morgan
Género: romántica contemporánea
Editorial: Harper Collins
Sinopsis:

Kathleen tiene ochenta años. Despues de un incidente con un intruso, su hija quiere que se mude a una residencia para mayores. Ella no está dispuesta a eso. Lo que anhela, lo que necesita, son aventuras.

Liza se asfixia con el estres diario de la vida familiar. Lo último que le falta es ver a su madre viviendo unas vacaciones salvajes, y eso la hace soñar con su propia escapada en solitario.

Martha, de 25 años, tiene una crisis vital. Desempleada, sin amor y sin inspiración, su vida está hecha un desastre. Pero sabe que algo tiene que cambiar.

Cuando Martha ve el anuncio de Kathleen buscando conductora y acompañante para realizar un viaje epico por carretera a traves de Estados Unidos, decide que ese trabajo puede ser la respuesta a sus oraciones. ¿Viajar con una desconocida? Ningún problema. No es la mejor conductora del mundo, pero no puede ser peor que volver a vivir con sus padres. Y, de todos modos, ¿cuántos problemas podría causarle una mujer de ochenta años?

A medida que estas mujeres se embarcan en el viaje de su vida, descubren que nunca es demasiado tarde para la aventura.

 

Ya lo he dicho en varias ocasiones y me reitero: Sarah Morgan escribe libros que son "lugar apacible y feliz". Con una narración sencilla y unas protagonistas muy reales, trata temas universales de forma delicada, centrándose en las relaciones, en este caso de amistad, materno-filiales y de pareja. Kathleen, Liza y Martha conforman tres perfiles muy diferentes que van intrincándose hasta llegar a un final emocionante.

 

Kathleen tiene ya ochenta años y su vida ha sido siempre una aventura. Su carrera ha estado centrada en viajar presentando el programa de televisión "Destino: final feliz", lo que le ha llevado a conocer lugares exóticos mientras en casa esperaban su marido y su hija Liza. Ahora se enfrenta a lo que le quede de vida sin muchos alicientes, y eso está haciendo mella en su espíritu, por lo que tras el "asalto" a su vivienda, se plantea si no le quedará aún alguna aventura por disfrutar. Un viaje siempre planeado y nunca realizado, la Ruta 66, es el elegido para volver a ponerse en marcha. En cuando resuelva el problemilla de encontrar un conductor, se pondrá en marcha. Pero la razón de elegir este viaje concreto tiene una razón de peso relacionada con su pasado que se convertirá en algo doloroso de enfrentar pero inevitable si quiere librarse de sentimientos no muy luminosos.

 

Liza es todo lo contrario a su madre. Habiendo crecido en la añoranza, por mucho que estuviera apegada a su padre, siempre ha echado de menos que su madre la incluyera en su vida más de lo que lo hacía, por lo que ahora es una presencia más que constante en la vida de sus hijas mellizas adolescentes. Junto con su marido han creado una vida bien engrasada, pero sobre sus hombros porque ella lo sabe y hace todo, lo que le está llevando a soportar una carga excesiva que no le deja ni un segundo para ella misma. Lejos quedaron sus sueños de ser artista y la rutina amenza con hundirla a ella y todo por lo que ha luchado. La propuesta de su madre de cuidar de su gato es la excusa perfecta para tomar distancia y focalizarse en ella misma, pero ¿será demasiado tarde para reivindicar sus propios deseos?

 

Y por último está Martha, la joven que se cuela en la vida de Kathleen, que trae su propia mochila de malas decisiones y a quien todo el mundo parece querer aconsejar sobre lo que debe hacer con su vida. La relación son su familia no es muy buena, más que nada porque solo le recuerdan aquello que hace mal y ya está harta. Este viaje como chófer le ayudará a tomar una determinación sobre lo que quiere hacer con su vida y a quién quiere tener en ella. El único problema es que le da pavor conducir, pero es un detalle que no comparte porque el puesto de chófer de una señora de 80 años por la Ruta 66 parece ser justo lo que necesita, ¿o no?

 

Sin ser una historia súper original, un road trip siempre es divertido. La bondad de Martha y las salidas de Kathleen hacen que surjan escenas muy divertidas y muy emocionales según van abriéndose una con la otra; por otro lado, la trama de Liza es siempre necesaria, la de la mujer que se olvida de sí misma y solo es con respecto a los demás, verás cómo recupera el foco y cómo es su relación son su marido y sus hijas. Sarah Morgan siempre es una buena opción si quieres una historia sencilla protagonizada por mujeres que se encuentran a sí mismas.



Todas esas cosas que te diré mañana, Elísabet Benavent

jueves, 9 de junio de 2022

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Título: Todas esas cosas que te diré mañana

Autores: Elísabet Benavent
Género: narrativa contemporánea
Editorial: Suma
Sinopsis:

¿Y si tuvieras la oportunidad de cambiar lo que ya has vivido? Elísabet Benavent, la autora de Un cuento perfecto y de la «Saga Valeria», regresa con su novela más diferente y original: un romance fragmentado con el tiempo como aliado y el amor como hoja de ruta.

Miranda trabaja como subdirectora en una revista de moda.

Miranda es feliz junto a Tristán. Por eso no entiende que la esté dejando.

Ojalá pudiera dar marcha atrás y volver al momento en que se conocieron...

Pero ¿y si realmente tuviera la oportunidad de cambiar su historia?


 
Cuando ya pensaba que esta autora, de quien he leído todos sus libros, no podía sorprenderme llega con una historia generacional sobre la importancia de escucharse, conocerse y poner en valor las propias decisiones porque lo importante en esta vida es ser consecuente con uno mismo, fiel a tus valores y saber que si haces concesiones será para poder ser un poquito más feliz. Me ha maravillado absolutamente el dinamismo de la historia, conseguido gracias a la estructura tan original, una mezcla perfecta entre una comedia de enredos con saltos en el tiempo que desconciertan a la protagonista con un calado más profundo a medida que vas entendido la razón de esos momentos revividos y lo que suponen para la vida de Miranda. Lee este libro sin prejuicios y disfruta de este viaje que, seguro, acabará haciendo que te preguntes qué harías tú si estuvieras en el caso de Miranda.
 
 
El libro arranca con la ruptura de Miranda y Tristán, o más bien es este quien rompe la relación después de años juntos y de compartir piso, pero él siente que ha llegado a su límite, que no está viviendo la vida que quiere, se siente atrapado en su trabajo y en una ciudad que no le gusta y hay ciertos puntos de roce con Miranda que no parece que vayan a solucionarse. Como puedes imaginar, esta situación pilla desprevenida a nuestra protagonista, no se veía venir este desenlace a pesar de las discusiones y de todo lo vivido en los útlimos meses, pandemia incluída, porque ella sí está feliz con su puesto de subdirectora en una revista de moda, con sus compañeras y su jefa y está justo donde quería llegar.
 
 
El punto de partida, como te decía, es una ruptura y un drama intenso, pero todo da un giro a la mañana siguiente de la ruptura cuando Miranda se despierta... en 2016!! Sí, has leído bien, Miranda amanece en un día clave de ese año y a partir de ese momento va a ir moviéndose por el tiempo para ir reconstruyendo, visitando y, en cierta medida, aprendiendo cómo ha llegado hasta donde está, personal, profesional y sentimentalmente porque el proceso es tanto o más interesante que el final.
 
El tono de toda la novela me ha parecido íntimo, con mucho sentimiento y frases reflexivas, sin abandonar el tono de humor que imprime la Elísabet a sus historias, sobre todo al comienzo y aquí no es una excepción. El alucine está más que justificado porque la pobre Miranda cree que tiene un tumor que le hace tener alucinaciones la mar de vívidas, pero poco a poco se va a ir dando cuenta de que está reviviendo determinados momentos por una razón. Asistes a su historia de amor con Tristán, sus inicios, todas esas primeras veces, buenas y malas, y, como ella, te vas dando cuenta de hacia dónde iba la relación encaminada para tener ese final de ruptura al inicio del libro.
 
Te prometo que todo tiene sentido cuando cierras el libro y, sin duda, una historia necesaria hoy en día. Sorprendente, valiente e impresincible para lectores y lectoras de todo tipo. No te va a dejar indifernte, desde luego, y creo que eso es lo mejor que puede pasar cuando lees un libro y lo dejo aquí porque en este caso ir a ciegas es lo más recomendable: déjate sorprender y enamórate de este personaje. 
 

El beso de Thor, Cristina Vatra

jueves, 9 de septiembre de 2021

Título: El beso de Thor

Autores: Cristina Vatra
Género: narrativa femenina
Editorial: Harper F (HarperCollins)
Sinopsis:

Reina Ezquerra Goodwell necesita urgentemente reordenar su vida. A su mejor amigo, Joe, le encanta la carretera. La solución es perfecta: ambos van a embarcarse en un larguísimo viaje en coche con un objetivo casi imposible: que el último actor que interpreta a Thor en la gran pantalla la bese. ¡Casi nada!

Pero si a su plan se añaden un par de hijos adolescentes, primos repelentes (y no tan repelentes), virus estomacales, clases de conducción con marchas, highlanders buenorros y karaokes desastrosos, puede que el trayecto no les resulte tan apacible como habían pensado.

Y es que, a veces, el viaje para reencontrarse con una misma y descubrir a la heroína que todas llevamos dentro puede ser el más maravilloso de todos.

Reina es fuerte, independiente y sexualmente liberada. Hasta que un pequeño contratiempo le desbarata todos los planes.

A Reina le gusta Thor. Bueno, el actor. Mucho. Tanto como para cruzarse medio Estados Unidos en coche en busca de un beso suyo.

Reina, en plena crisis de identidad, necesita organizarse las ideas. Y liarla parda en Las Vegas con sus amigas.

Reina se enfrenta a un montón de dudas, miedos y preguntas. Y, por primera vez en su vida, al amor.

En el camino de Reina hay risas, lágrimas, alegrías, desencuentros... y la maravilla de encontrarse a sí misma.


El verano se acaba, hay ganas de de otoño, de cambiar de rutinas, de comenzar un curso nuevo, pero sobre todo, de saber qué novedades nos esperan para sumergirnos en historias que nos hagan viajar y soñar. Estas dos premisas las cumple a la perfección la primera novela con la que se lanza el sello Harper F de HarperCollins, unas novelas en femenino, con protagonistas llenas de matices, al menos esta primera Reina. La autora ha plasmado la montaña rusa que sufre la protagonista, ves cada faceta de su vida, cómo se unen todas, cómo algunas se refuerzan, otras parece que se van a volatilizar, muchas escenas divertidas, algo vergonzosas para Reina y una atracción imprevista que la ayuda a sobrellevar uno de los momentos más duros de su vida.

 

La carta de presentación de Reina es la de estar viviendo una auténtica crisis. Esta abogada de familia española pero afincada en Estados Unidos desde pequeña, fuerte, independiente, libre no se imaginó que tuviera que enfrentarse a una situación como la que está viviendo cuando siempre había ido con cuidado. El receptor de toda esa confusión será su mejor amigo Joe, quien asiste a la idea más loca que hubiera tenido su amiga jamás para poner en orden lo que se ha desbaratado de un momento a otro.

 

Cuando todo se desmorona alrededor, ¿puede un beso de película poner todo en su sitio? Justo eso es lo que piensa Reina la enémisa vez que ve a su actor favorito interpretando a Thor y besando a la actriz coprotagonista. Su vida está entrando en bucle, no sabe cómo va a salir de esta, si todo cambiará sin remedio o podrá volver a ser la Reina despreocupada de siempre. Y la solución que encuentra a eso es encontrar al actor que interpreta a su Thor y que la bese igual que en la película porque, ¿quién mejor que un superhéroe puede solucionar toda su vida?

 

Como puedes imaginar, esta disparatada idea, ya de entrada, hace que todo lo que venga después tenga algún tinte descabellado, porque lo cierto es que Joe, que quiere hacer un viaje en coche y ni su mujer ni sus hijos adolescentes lo acompañan en su pasión, accede a cruzar el país con Reina, de la costa Este hasta Los Ángeles, pero claro, habrá muchas paradas de por medio, una de las cuales, en Iowa, para dejar a sus hijos con sus padres, hace que Reina asista a un encuentro familiar y el viaje cuidadosamente planeado, dé un nuevo giro de lo más interesante (sí, hay un hombre de por medio pero no, no voy a decirte nada más porque para mí fue toda una sorpresa!!)

 

Un viaje por carretera da para mucho, más cuando la protagonista tiene tanto en lo que pensar, en su vida entera, nada menos. Su lugar como profesional, se plantea cómo sería tener una familia como la de Joe, también cómo es como amiga y el grado de complicidad que ha alcanzado con él y cómo todo el mundo se cuestiona que han tenido que sentir algo más, que no es posible que un hombre y una mujer sean solo amigos, lo que hace que sienta inseguridad en un momento dado; y, por supuesto, hay también un chico guapo, simpático, que tiene su propia historia de superación personal y con el que saltan chispas, pero quizá no sea el mejor momento para plantearse nada... ¿o sí?

 

Prepárate para pasar un rato muy divertido de la mano de Reina, de pasar de la carcajada o las risas a que se te encoja el corazón, de momentos preciosos que refuerzan una amistad de años a atracciones inesperadas que plantean más interrogantes que soluciones. Utha, Las Vegas, Los Ángeles... ¿Te animas a probar El beso de Thor?