Autores: Anna Ellory
Género: narrativa histórica
Editorial: Harper Collins
Berlín, 1989. Mientras cae el muro entre el Este y el Oeste, Miriam Winter cuida de su padre moribundo, Henryk. Cuando llama a alguien llamado Frieda, y Miriam descubre un tatuaje de Auschwitz escondido debajo de la correa de su reloj, la historia secreta de Henryk comienza a desmoronarse.
Buscando más pistas sobre el pasado de su padre, Miriam encuentra un uniforme de reclusa del campo de mujeres de Ravensbrück escondido entre las cosas de su madre. Dentro de sus costuras hay docenas de cartas a Henryk escritas por Frieda. Las cartas revelan la inquietante verdad sobre las mujeres jóvenes con las que experimentaron en el campo de exterminio. Y en medio de sus historias de sacrificio y resistencia, Miriam reconstruye una historia de amor que ha estado escondida en el corazón de Henryk durante casi cincuenta años.
Inspirada por estas mujeres extraordinarias, Miriam se esfuerza por romper los muros que ha construido a su alrededor. Porque incluso en los momentos más oscuros, la esperanza puede sobrevivir.
La familia White se reunió en la perfección nevada de Aspen para celebrar la boda relámpago de Rosie, la hija más joven, que se casaba el día de Nochebuena. Los primeros en llegar fueron Maggie y Nick, los padres de la novia. El matrimonio de su hija era un hito que estaban decididos a celebrar con entusiasmo, pero escondían un gran secreto: estaban a punto de divorciarse. Despues de haber vivido separados durante seis meses, lo que menos necesitaban era verse atrapados juntos en un marco invernal incomparable e irresistiblemente romántico.
Katie, la hermana mayor de Rosie, tambien temía esa boda. Le preocupaba que su cariñosa e impulsiva hermana cometiera un error y estaba decidida a salvar a Rosie de sí misma. Si conseguía que el apuesto padrino dejara de entrometerse en sus planes, claro.
Rosie, la novia, amaba a su prometido, pero empezaba a tener serias dudas. Aunque, si ya se había desplazado toda la familia, ¿cómo les iba a decir que no estaba segura? Con el gran día acercándose y los sentimientos a flor de piel, ningún miembro de la familia White olvidaría jamás esa Navidad.
Definitivamente, leer a Sarah Morgan es my happy place, de verdad, qué historias tan bonitas y entrañables y llevo un par de libros de ella donde la familia, el crecimiento personal, el futuro laboral, son los temas centrales de la novela porque aunque hay amor, la relación entre los protagonistas es más secundaria. Aquí, Rosie es la ilusionada porque se va a casar, Katie es su hermana y está desencantada con el género humano por todo lo que ve en su trabajo y los padres de ambas están separados pero no se lo han dicho aún a nadie. Una boda exprés en Aspen en Navidad... ¿adivináis el drama que puede avecinarse?
Maggie siempre ha celebrado las navidades junto a su familia en la casa que compraron ella y su marido al princpio de su matrimonio. Su trabajo la ha permitido estar mucho tiempo con sus hijas cuando estas eran pequeñas y Nick desarrollaba su carrera académica y en las excavaciones alrededor del mundo. Sin embargo, ahora, con sus hijas mayores y viviendo fuera, hace meses que Nick y ella decidieron separarse, pero ella no termina de encontrarse porque su trabajo tampoco la hace feliz, por lo que la llamada en medio de la noche de Rosie anunciando su próxima boda, la deja en el borde del precipicio.
Rosie es la pequeña de la familia y debido a su asma siempre ha estado sobreprotegida, primero por su madre y después apoyándose en su hermana mayor para no preocupar a sus padres. Gracias a una beca para seguir sus estudios en Estados Unidos, se muda allí desde Inglaterra y conocerá a Dan. La conexión es muy rápida y el compromiso aún más!! Acción de Gracias en Aspen da el pistoletazo de salida para organizar una boda de ensueño en tiempo récord. Menos mal que está la futura suegra, organizadora de bodas, para ayudarla. La llamada a su madre es relativamente sencilla, no así a su hermana; esta recela de esa rapidez porque sabe que Rosie cambia mucho de opinión y no quiere que cometa un error que puede dañarla, lo que hace que la propia Rosie comience a tener dudas.
Y, por último, Katie, esta doctora que vive por y para trabajar, que siempre tuvo claro qué quiso ser y que recientemente ha vivido un episodio que la está acarreando unas consecuencias inesperadas no está pasando por su mejor momento; la noticia de la boda de su hermana se arma de todos los argumentos posibles para evitarla porque cree firmemente que es una equivocación. Con ese propósito llega allí, pero el tiempo que pasa con el padrino va a ser fundamental para cambiar esa perspectiva, sobre todo para repasar su propia vida y tomar decisiones en torno a su papel en su propia familia y en la búsqueda de su realización.
Las dinámicas que van a darse entre los padres, las hijas, hermanas, los secretos, las dudas, todo ello se mezcla y va aumentando la tensión de alguna manera porque sabes que todo va a estallar aunque parezca que todo al principio va sobre ruedas. De verdad que este libro tiene un ritmo muy cinematográfico de película navideña, es perfecto para esta época, sin duda. Como decía, la reconexión entre Maggie y Nick es central en su propia historia, cómo fingir que siguen siendo pareja les hace volver a verse con ojos bonitos, pero no solo eso, si no que Maggie tiene que tomar decisiones sobre su propia vida más allá de ser madre y esposa, muy bien reflejado ese sacrificio por la familia y cómo eso deja en un segundo plano de la vida de la mujer.
Sobre Rosie, sus dudas son el motor y conflicto que tiene y cómo su personalidad choca con esas dudas, pero es adorable, muy cuqui. Y Katie, menudo desarrollo! Me tuvo muy intrigada saber qué le ocurrió para estar como está y los diálogos tan rápidos que tiene con Jordan dan un punto perfecto de humor y tensión que vaya si resuelven ;)
Si quieres pasar un par de tardes de manta y chocolate caliente, elige a Sarah Morgan porque es apuesta segura, tanto este como Tres flores de invierno, también ambientada en navidades, así que no hay excusa! Contadme si os encanta tanto como a mí esta autora.
Segundas primeras impresiones es el esperado regreso de la autora de Cariño, cuánto te odio que nos vuelve a sorprender con una comedia romántica en la que no todo es lo que parece y demuestra lo importante de las nuevas oportunidades.
Ruthie Midona lleva años trabajando en la administración del complejo Providence, a la entera disposición de los adinerados residentes y de las especies raras de tortugas que rondan por el impecable césped. Sigue una rutina sin apenas cambios. Hasta que conoce a Teddy Prescott, el hijo del nuevo propietario de Providence, y su nuevo vecino. Alto, tatuado y con el pelo más maravilloso del mundo, Teddy está ahorrando para hacer realidad su sueño de abrir un salón de tatuajes. Es la definición personificada del riesgo, y deja deslumbrada a Ruthie a primera vista… hasta que la confunde con una ancianita.
Ruthie descubre la forma perfecta de vengarse de Teddy y su insultante primera impresión: las residentes más excéntricas acaban de poner un anuncio (¡sí, otro!) en busca de un ayudante personal a quien atormentar. Las Parloni tienen noventa años, son unas pequeñas amenazas andantes y ninguno de sus ayudantes ha durado ni una semana. Ruthie reconoce a un pusilánime en cuanto lo ve y está más que dispuesta a ofrecerles a Teddy.
Para sorpresa de Ruthie, Teddy demuestra ser el empleado
definitivo y despliega su encanto por toda la villa, incluido el corazón
de Ruthie, llenándolo con su visión chispeante, nunca seria, de la
vida. Pero con el futuro de Providence pendiendo de un hilo y los planes
de la familia de Teddy amenazando con destruir el pequeño universo de
Ruthie, ¿estará Teddy ahí cuando más lo necesite?
Vuelve una de las autoras que con solo un título, Cariño cuánto te odio, supe que iba a darnos historias preciosas con un trasfondo importante y unos personajes adorables. Aquí, de nuevo, Ruth y Teddy son dos jóvenes con muchos que demostrarse a sí mismos en un entorno de lo más inusual: un complejo residencial para personas mayores y donde viven también multitud de tortugas en peligro de extinción. La impresión que tienen el uno del otro, como podrás adivinar, no está ajustada a la realidad, pero diría que la que tiene de sí mismos tampoco, ¿serán capaces de superar sus miedos y mostrarse cómo son en realidad?
Ruth ha vivido durante los últimos seis años en el complejo donde también reside, un agradable complejo habitado por hombres y mujeres encantadores que necesitan un extra de cuidado. Abandonó su sueño de juventud por un hecho que aún hoy le pesa y cree que ha encontrado su lugar entre los límites protegidos de Providence. Ella está más que encantada de ejercer un férreo control sobre las rutinas necesarias, actualizando listas de los más variadas y cuidando de todos los habitantes de Providence, ya sean humanos o animales. Ahora que su jefa y amiga de la familia está de vacaciones y está ella al cargo no puede permirse tener ni un fallo y es entonces cuando aparece el nuevo dueño del complejo acompañado de un visitante totalmente inesperado. La compra de Providence por parte de una empresa inmobiliaria no augura nada bueno, pero luchará por que todo permanezca como está.
Teddy llega hasta Providence casi por casualidad, más en un intento de hacer ver a su padre que sí es digo de confianza, que su sueño de tener un estudio de tatuajes no es algo pasajero, que es su pasión y es bueno en lo que hace. El encuentro con una chica de lo más amable en la gasolinera y el malentendido al que da lugar no esperaba que fuera a pasarle factura porque el karma, en un enrevesado golpe, le pone en bandeja un trabajo muy bien remunderado pero que podría calificarse de infernal: ser el asistente personal de dos adorables ancianitas, solo que adorables no sería el mejor adjetivo para calificarlas, al menos a una de ellas, que no duda en exigirle tareas a todas horas y no admite un no por respuesta.
La chica de veinticinco años que no se permite ni un fallo y el chico que se ha pasado toda su vida ansiando el cariño de su familia se ven obligados a convivir pared con pared y a pasar más tiempo juntos del que tendrían que pasar si quieran mantener a raya sus emociones. El elenco de personajes lo completa Melanie, ocupando un puesto de trabajo temporal en la oficina que aspira a averiguar cuál es su sueño y, por supuesto, Aggie y Renata, un contrapunto perfecto para la seriedad de Ruth, sin pelos en la lengua y diciendo verdades inapelables.
Esta novela es una historia divertida, sin renunciar a momentos más profundos, es dulce con un punto pícaro y, sobre todo, es la historia de dos personas que tienen que decidir si quieren pasar el resto de sus vidas asumiendo lo que todo el mundo piensa de ellos, sin esforzarse por tomar decisiones arriesgadas o bien escogen el camino de decidir sabiendo que pueden equivocarse pero que también aprenderán de ello. La relación entre ellos es casi platónica por las reticencias de Ruth y la honestidad de Teddy: una no se permite dejarse llevar y el otro sabe que se irá y no quiere que ella sufra, pero ojo cuando empiecen a dejar caer las barreras, la colisión es inevitable. El desenfado de Teddy en cada escena es un soplo de aire fresco porque también deja que Ruth vea su vulnerabilidad. Ambos tienen un pasado que les está pasando factura y no pueden resolverlo de mejor manera: pidiendo ayuda profesional.
Un ritmo pausado que te va arrancando risas y que te encoge el corazón en varias ocasiones, que te deja con la miel en los labios y suspirando por lo adorables que son. Si quieres una lectura que te deje pensando en los protagonistas, Sally Thorne es siempre una buena opción. Este es su segundo libro y aunque el primero me pareció espectacular, este va cogiendo ritmo y, sin duda, se convierte ya en una de mis autoras fijas.
Escondida en las entrañas del Londres del siglo XVIII, una botica secreta sirve a una clientela muy inusual. Entre las mujeres londinenses se rumorea sobre una misteriosa mujer llamada Nella que vende venenos camuflados de medicina a toda aquella que necesite usarlos contra hombres que las maltraten. Pero el destino de esta boticaria queda comprometido cuando su nueva protegida, una precoz niña de doce años, comete un error fatal que tendrá unas consecuencias cuyo eco se mantendrá durante siglos.
En la actualidad, una aspirante a historiadora llamada Caroline Parcewell pasa su décimo aniversario de bodas sola, enfrentada a sus propios demonios. Entonces dará con una pista para resolver los misteriosos asesinatos que hicieron temblar al Londres de hace más de doscientos años. Su vida se mezclará con la de aquella boticaria en un sorprendente giro del destino.
El secreto de la boticaria es un debut adictivo lleno de suspense, con personajes inolvidables y una gran profundidad. Un sinfín de secretos, venganzas y curiosas maneras en las que dos mujeres pueden salvarse la una a la otra pese a la barrera del tiempo.
Reina Ezquerra Goodwell necesita urgentemente reordenar su vida. A su mejor amigo, Joe, le encanta la carretera. La solución es perfecta: ambos van a embarcarse en un larguísimo viaje en coche con un objetivo casi imposible: que el último actor que interpreta a Thor en la gran pantalla la bese. ¡Casi nada!
Pero si a su plan se añaden un par de hijos adolescentes, primos repelentes (y no tan repelentes), virus estomacales, clases de conducción con marchas, highlanders buenorros y karaokes desastrosos, puede que el trayecto no les resulte tan apacible como habían pensado.
Y es que, a veces, el viaje para reencontrarse con una misma y descubrir a la heroína que todas llevamos dentro puede ser el más maravilloso de todos.
Reina es fuerte, independiente y sexualmente liberada. Hasta que un pequeño contratiempo le desbarata todos los planes.
A Reina le gusta Thor. Bueno, el actor. Mucho. Tanto como para cruzarse medio Estados Unidos en coche en busca de un beso suyo.
Reina, en plena crisis de identidad, necesita organizarse las ideas. Y liarla parda en Las Vegas con sus amigas.
Reina se enfrenta a un montón de dudas, miedos y preguntas. Y, por primera vez en su vida, al amor.
En el camino de Reina hay risas, lágrimas, alegrías, desencuentros... y la maravilla de encontrarse a sí misma.
El verano se acaba, hay ganas de de otoño, de cambiar de rutinas, de comenzar un curso nuevo, pero sobre todo, de saber qué novedades nos esperan para sumergirnos en historias que nos hagan viajar y soñar. Estas dos premisas las cumple a la perfección la primera novela con la que se lanza el sello Harper F de HarperCollins, unas novelas en femenino, con protagonistas llenas de matices, al menos esta primera Reina. La autora ha plasmado la montaña rusa que sufre la protagonista, ves cada faceta de su vida, cómo se unen todas, cómo algunas se refuerzan, otras parece que se van a volatilizar, muchas escenas divertidas, algo vergonzosas para Reina y una atracción imprevista que la ayuda a sobrellevar uno de los momentos más duros de su vida.
La carta de presentación de Reina es la de estar viviendo una auténtica crisis. Esta abogada de familia española pero afincada en Estados Unidos desde pequeña, fuerte, independiente, libre no se imaginó que tuviera que enfrentarse a una situación como la que está viviendo cuando siempre había ido con cuidado. El receptor de toda esa confusión será su mejor amigo Joe, quien asiste a la idea más loca que hubiera tenido su amiga jamás para poner en orden lo que se ha desbaratado de un momento a otro.
Cuando todo se desmorona alrededor, ¿puede un beso de película poner todo en su sitio? Justo eso es lo que piensa Reina la enémisa vez que ve a su actor favorito interpretando a Thor y besando a la actriz coprotagonista. Su vida está entrando en bucle, no sabe cómo va a salir de esta, si todo cambiará sin remedio o podrá volver a ser la Reina despreocupada de siempre. Y la solución que encuentra a eso es encontrar al actor que interpreta a su Thor y que la bese igual que en la película porque, ¿quién mejor que un superhéroe puede solucionar toda su vida?
Como puedes imaginar, esta disparatada idea, ya de entrada, hace que todo lo que venga después tenga algún tinte descabellado, porque lo cierto es que Joe, que quiere hacer un viaje en coche y ni su mujer ni sus hijos adolescentes lo acompañan en su pasión, accede a cruzar el país con Reina, de la costa Este hasta Los Ángeles, pero claro, habrá muchas paradas de por medio, una de las cuales, en Iowa, para dejar a sus hijos con sus padres, hace que Reina asista a un encuentro familiar y el viaje cuidadosamente planeado, dé un nuevo giro de lo más interesante (sí, hay un hombre de por medio pero no, no voy a decirte nada más porque para mí fue toda una sorpresa!!)
Un viaje por carretera da para mucho, más cuando la protagonista tiene tanto en lo que pensar, en su vida entera, nada menos. Su lugar como profesional, se plantea cómo sería tener una familia como la de Joe, también cómo es como amiga y el grado de complicidad que ha alcanzado con él y cómo todo el mundo se cuestiona que han tenido que sentir algo más, que no es posible que un hombre y una mujer sean solo amigos, lo que hace que sienta inseguridad en un momento dado; y, por supuesto, hay también un chico guapo, simpático, que tiene su propia historia de superación personal y con el que saltan chispas, pero quizá no sea el mejor momento para plantearse nada... ¿o sí?
Prepárate para pasar un rato muy divertido de la mano de Reina, de pasar de la carcajada o las risas a que se te encoja el corazón, de momentos preciosos que refuerzan una amistad de años a atracciones inesperadas que plantean más interrogantes que soluciones. Utha, Las Vegas, Los Ángeles... ¿Te animas a probar El beso de Thor?

Para celebrar su vigésimo quinto aniversario de boda, Grace tenía planeada para su marido la sorpresa de su vida, una romántica escapada a París. Pero lo que nunca se habría esperado era que el también tuviera una sorpresa para ella: quería el divorcio. Sacudida por la impresión, pero negándose a sucumbir, una destrozada Grace tomó la valiente decisión de irse a París. Sola.
Audrey, una joven de Londres, había llegado a París huyendo de su propio corazón roto. El empleo en una librería era su billete a la libertad, pero sin dinero ni conocimientos del idioma francés, iba a tener que limitarse a vagar sola por las empedradas calles de la ciudad, hasta que conoció a Grace y todo cambió.
Grace no podía creerse lo atrevida que era Audrey. Audrey no podía creerse lo cautelosa que era Grace. Habían llegado a París para encontrarse a sí mismas, pero ambas iban a encontrar al hombre de su vida en la ciudad del amor.
¿Quieres pasar un verano en París? Escoge a Sarah Morgan y vivirás momentos inolvidables siguiendo la vida de las dos protagonistas de esta novela, una mujer que ve cómo su ordenado mundo se rompe en pedazos y una joven que quiere comenzar a vivir lejos del que siempre ha sido su hogar. Una casualidad en la capital francesa las unirá y serán justo lo que necesitan la una para la otra. Me ha enganchado, encantado, maravillado, Sarah Morgan lo consigue con cada libro y si bien su serie Manhattan estaba muy centrada en las relaciones de amor de cada personaje, tanto en Tres flores de invierno como aquí, prima la familia y la amistad aunque también hay muuucho amor!
Comienzo por Grace, que vive en la costa Este de Estados Unidos, afronta con entereza el que será el último año de su hija en casa antes de ir a la universidad y lleva tiempo preparando el regalo de aniversario para su marido, veinticinco años que celebrarán pasando un mes en París. En la cena donde le iba a dar la sorpresa, el síncope se lo llevó ella porque David le dice que lo suyo hace tiempo que no funciona, que hay alguien más y que hasta aquí han llegado. La devastación es inevitable porque no tenía ni idea de que su marido sintiera eso, su vida siempre fue ordenada, cuidaba de su familia, y no sabía que su vida, cerca de los cincuenta, iba a dar tal giro.
Los meses que siguen son de los peores de su vida porque no puede dejar a un lado sus sentimientos, pero es el propio David quien en un momento dado hace que tome la decisión de volar a París y disfrutar ella sola de esas vacaciones; ese viaje le traerá recuerdos dorados de otro verano, cuando tenía 18 y conoció a un chico que la enamoró, pero una llamada de teléfono hizo que no pudiera pensar más en esa incipiente relación y asumiera la nueva etapa de su vida que le tocó vivir.
Audrey solo tiene que esperar unos meses más para escapar de su casa, para dejar de sentirse responsable de su madre, para esconder a todo el mundo, profesores, su mejor amiga, vecinos, que su madre no es quien parece ser. Cuando llega el final de curso se siente finalmente liberada porque sus problemas de aprendizaje, sumados a la preocupación constante por su madre se quedan atrás; en París la espera un empleo en una librería y toda una vida por delante. Lo que realmente desea es encontrar empleo en una peluquería aunque ella solo lave el pelo, pero lo hace muy bien, aunque como hay que empezar por algo, está decidida a que estar rodeada de libros y el pequeño detalle de que no habla francés, no supongan un mayor problema en el esquema de sus planes.
Los caminos de Grace y Audrey se cruzan por azar pero es el ímpetu arrollador y el buen corazón de Audrey quien las une porque la salva de una situación desagradable y a partir de ahí van a ir construyendo una amistad que será un bálsamo para ambas; ninguna creía que pudieran tener nada en común con la otra, pero sus vidas han sido más similares de lo que pensaban. Compresión, escucha sin juzgar y pequeños empujes para vivir de verdad es lo que se aportan la una a la otra. Grace ayudará a Audrey con el idioma y su problema y esta animará a Grace a dejarse llevar y buscar ese primer amor parisino. Pero no creas que Audrey tendrá solo un desarrollo personal, habrá cierto estudiante y empleado de la librería con quien confiará en que una relación sana es posible.
Un primer amor precioso con todos elementos para convertirse en único por parte de Audrey y un replanteamiento de Grace sobre si será capaz de dar una segunda oportunidad a David. Una mención especial a Mimi, abuela de Grace y figura clave en varios momentos; una secundaria de lujo que hace que sueltes alguna lagrimilla. En definitiva, que si quieres desconectar y leer una historia bonita, Sarah Morgan es tu autora.

Si tuvieras que empezar de nuevo, ¿qué harías y quién serías?
Tras una inesperada tragedia, Natalie Harper hereda una librería con mucho encanto, y muchos problemas económicos, en San Francisco. También se convierte en la cuidadora de su abuelo Andrew, que creció en el histórico edificio de Perdita Street donde se ubica la librería. Su abuelo ha empezado a sufrir pérdidas de memoria y Natalie planea cerrar la librería y vender el edificio para pagar sus cuidados. Solo hay un problema: su abuelo es el dueño y se niega a vender.
Natalie se hace cargo de la tienda con reticencias, pero descubre que los libros le proporcionan consuelo para su dolor. Contrata a un exmarine de Georgia, Peach Gallagher, para reparar el viejo edificio. Dorothy, la hija de Peach, es un rayo de luz durante los largos días de Natalie, e incluso logra ponerla en contacto con Trevor Dashwood, un atractivo novelista que se interesa por la pequeña librería.
Para su sorpresa, su duelo se convierte en un inesperado viaje de descubrimientos y revelaciones, desde desenterrar objetos antiguos escondidos en las paredes de la librería hasta descubrir la verdad sobre su familia, su futuro y su corazón.
Primer contacto con la autora y me ha gustado tanto su estilo como la historia. Una protagonista puesta contra las cuerdas por el destino de la forma más cruel que se enfrenta a un vida que no eligió pero es la que le ha tocado y el amor a su familia será lo que la guíe. Una ambientación muy bonita, con las calles y lugares emblemáticos de San Francisco, con una librería con encanto enclavada en un edificio histórico que esconde sus propios secretos y con una inesperada historia de amor que dará el rumbo definitivo a la vida de Natalie tras todas las decisiones que tiene que tomar.
Natalie es una mujer que ha luchado por tener la vida ordenada y estable que tiene; trabaja en una bodega y consigue un ascenso importante tras trabajar más horas de las que le reconocen y de tapar los errores de su equipo. En la fiesta en cuestión para celebrar ese ascenso tenían que haber acudido tanto su madre, dueña de una librería en la ciudad, como su novio, pero ni uno ni otro llegan al evento, lo que no hace más que reafirmar a Natalie en que su vida predecible es mejor que la aventurera de su madre y que la relación con su novio quizá no vaya a ninguna parte.
Poco imaginó ella que la razón por la que no se presentaran fuera irreversible, imagínate lo que puede pasar para que ella herede la librería, y aquí empieza el verdadero viaje de Natalie. Creció en una atípica familia, con su madre, su abuelo y la pareja de este, fue feliz, pero siempre tuvo claro que quería la estabilidad que no parecía encontrar su madre; cuando ve el verdadero estado de las cuentas de la librería y el estado ruinoso en el que se encuentra el edificio, no ve otra salida que venderlo todo y liquidar las deudas. Sin duda, eso sería lo que hubiera hecho la antigua Natalie pues lo contrario solo la llevaría por un camino indeseado, pero la enfermedad de su abuelo le hace recapacitar, por lo que dejará su vida atrás y comenzará de nuevo.
Aquí no solo entrará en juego su abuelo, su situación actual y su pasado, sino un contratista que había contratado su madre, Peach Gallagher, quien se encargará de que el edificio no se venga abajo y será quién vaya descubriendo los secretos que generaciones pasadas parece que han ido escondiendo por los rincones más diversos. Esos tesoros irán dando pie a tomar decisiones que el abuelo de Natalie tiene muy claras y que dicen mucho de su honestidad vital. Si no puede sacar beneficios de esas reliquias, parece que solo puede salvar la librería que un conocido autor de libros infantiles vaya a la librería, punto en el que está de acuerdo su más joven y ferviente clienta, Dorothy. Pero conseguir a un escritor con una agenda llena hasta dentro de dos años parece imposible, hasta que una sincera carta solicitando esa ayuda lo cambia todo.
Esta historia tiene un ritmo pausado, es como una película en la que puedes ir adivinando lo que va a ir ocurriendo pero no por ello la disfrutas menos; ves una protagonista que tiene que replantearse sus deseos vitales más inamovibles y ponerlos en perspectiva, enfretarse a pérdidas muy dolorosas, ves cómo se enfrenta a la enfermedad de su abuelo y cómo la vive él mismo, eres testigo de la atracción que siente por dos hombres muy distintos y conoces a la pequeña Dorothy, una clienta asidua de la librería y que es absolutamente adorable. Si te gustan las historias románticas ambientadas en San Francisco, con pequeñas dosis de historia y con un amor profundo por los libros, te gustará este título.
Lo primero que me atrajo de esta historia fue saber que estaba inspirada en hechos reales. Al final del libro hay una breve nota de la autora donde explica qué hechos fueron reales y cuáles ficticios pero lo que está claro es que notas la asfixiante atmósfera que se va creando a lo largo de la década anterior al inicio de la guerra, cómo ciudadanos de pleno derecho años antes van perdiendo libertades y otros hombres y mujeres cometen atrocidades contra ellos. La acción de muchas personas a través de la resistencia permitió que la historia se desarrollara de la forma que ocurrió, aunque en algún punto te preguntas si no pudo todo tomar otro rumbo si quienes recibían la información hubieran actuado diferente.
La acción arranca a finales de los años 20 con Mildred, una americana cuyo amor por la literatura alemana la ha llevado a graduarse en estos estudios y que conoce en Wisconsin al que se conevrtirá en su marido, Arvid, economista alemán que llega a Estados Unidos con una beca. El futuro se abre ante ellos con todo el esplendor de la juventud y tras unos meses separados hasta que arreglan los papeles de visados, ella llega a Alemania dispuesta a comenzar su vida juntos. En los siguientes años, si bien ellos gozan de una cómoda posición y van conformando un grupo intelectual con ideas afines, el ambiente en la sociedad se va enrareciendo por las consecuncias económicas que aún arrastran tras el fin de la Primera Guerra Mundial y en ese ambiente de descontento, Hitler comienza su ascenso.
A Mildred se unen Greta y Sara. La primera, con inquietudes artísticas asociadas a la escritura y el teatro, se conocieron en Wisconsin y afianzan su amistad en los momentos más duros que atraviesa Alemania; por su parte, Sara, judía, de familia acomodada, ve cómo su vida va cambiando paulatina pero inexorablemente hacia un peligro más que real. Junto con su hermano Natan protagonizan las escenas con más tensión del libro. En un momento dado también aparece en escena Martha, la hija del emabajador americano en Berlín que ofrece un contrapunto a estas tres amigas porque si bien en los primeros momentos se deja deslumbrar por el ideario nazi, pronto se desencanta y es un pieza clave, aunque breve, en el entramado del círculo de resistencia.
Las acciones que realizan pueden parecer poca cosa, pero la información era poder y resistir contra un gigante con tanto poder que podía aplastarte sin consencuencias se evidencia como una tarea muy difícil. El riesgo personal era muy alto y la vida de estas tres mujeres avanza en lo personal, se estanca en lo profesional y cumple una función dentro de la resistencia. A pesar de ser un libro muy extenso y, en ocasiones, de carecer de esa acción trepidante que puede tener una obra de ficción, este libro ofrece una visión bastante completa de la vida en Berlín en los años previos al estallido del conflicto bélico, pasando por los grandes hitos: el incendio del Reichstag, la Noche de los Cuchillos Largos, de los Cristales Rotos, las Olimpiadas, las deportaciones, etc.
Si disfrutas con las novelas históricas basadas en hechos reales, detalladas, donde la opresión va poco a poco hasta que te das cuenta de que los personajes no podrán salir airosos, esta novela puede ser una opción perfecta. Capta esos sentimientos de ofuscación, de injusticia y de acción real de oposición porque ningún acto es menor si se trata de hacer frente a la barbarie. Un final que no podía ser de otra forma porque ocurrió así, pero que quieres que sí hubiera sido el contrario.

En la Quinta Avenida de Nueva York podemos encontrar un pequeño edificio que no es realmente como los demás, Sus habitantes están muy encariñados con su ascensorista, Deepak, que se ocupa de hacer funcionar un antiguo y venerable ascensor mecánico. Pero la feliz vida de esta comunidad se ve alterada cuando el ascensorista del turno de noche tiene un accidente que hará que llegue Sanji, el misterioso sobrino de Deepak, para sustituirle. Nadie se puede imaginar que quien ahora viste el uniforme de ascensorista sea la cabeza de una inmensa fortuna en Bombay, y menos Chloe, que vive en el último piso.
Entra en el número 12 de la Quinta Avenida, atraviesa el hall, sube a bordo del ascensor y pídele al ascensorista que os lleve a la comedia neoyorquina más deliciosa.
Hace ya unos cuantos libros que Marc Levy se ha convertido en un autor fijo para mí; sus historias diferentes entre sí pero con elementos que las hacen muy reconocibles siempre me dejan un sentimiento muy bonito al terminarlas. En esta ocasión no ha sido diferente porque es una novela, aparentemente ligera y fresca, que trata a la perfección cómo cambia la vida en un parpadeo, la superación necesaria, los prejuicios, las decisiones que se toman por amor y los sueños que todos los protagonistas tienen y lo que están dispuestos a arriesgar.
La acción se sitúa en el 12 de la Quinta Avenida de Nueva York, en la parte baja de Manhattan y en un edificio antiguo y singular que posee un ascensor que no está automatizado, por lo que es necesario que un ascensorista lo maneje. El del turno de día es Deepak, un hombre entregado a su trabajo en el que lleva toda su vida, honrado y que se rige por una serie de normas para procurar que todos los habitantes del inmueble sientan que nada les falta.
Chloé vive en el último piso, en el octavo, y está en un momento de su vida en que ya ha pasado por mucho y solo quiere seguir adelante en una profesión que ha tenido que reconvertir pero que ahora le gusta: graba audiolibros. La separación de sus padres y la mala relación con su madre puede haberla marcado en cierta medida, pero lo ocurrido hace unos años sí que supuso un antes y un después y ahora tiene que vivir en su nueva piel.
Sanji llega a Estados Unidos en busca de inversores para su empresa; su vida en Bombay ha estado marcada por la tiranía y rigidez de sus tíos y sabe que su oportunidad para ser verdaderamente libre es conseguir que su empresa de nuevas tecnologías crezca. Nunca pensó que conocer a su tía Lali, la hermana de su difunto padre, marcaría la diferencia para él porque encuentra en su tía y en su tío a unos familiares que le apoyan por primera vez. Conocer a una chica bonita un día cualquiera en un parque de Nueva York es un añadido impensable pero que será el hilo conductor por el que haga muchas locuras, como dejarse convencer para suplir al ascensorista de noche en el 12 de la Quinta Avenida.
Junto con estos protagonistas y todos los habitantes del inmueble verás cómo son tratados los prejuicios con respecto a los inmigrantes, las personas con discapacidad y cómo urden planes unos y otros para conseguir sus objetivos porque esta novela encierra un misterio alrededor de un robo que te mantendrá en vilo hasta el final.
Los capítulos se leen muy rápido e ir conociendo la historia de Deepak y Lali cuando esta se la va contando a su sobrino es emocionante; huir de un país donde su amor no podía realizarse les exigió valentía pero les ha merecido cada segundo y eso, precisamente, es lo que ayuda a Sanji a lanzarse y vivir cada momento de felicidad que se le pone por delante. La ambientación es una auténtica delicia y tiene un toque francés en lo particulares que son los habitantes del edificio que me ha recordado a La elegancia del erizo.
Todo el libro está contado en tercera persona, excepto el diario que escribe la propia Chloé y del que hay extractos para ejemplificar las etapas que ha ido superando hasta llegar hasta donde está tras ese punto de inflexión. Unos personajes valientes y decididos, soñadores y que luchan por las causas que consideran justas y que están dispuestos a romper con tradiciones y prejuicios porque no les importa lo que piensen los demás.